Uno de los arroces que se sirven en el Hyatt Regency Hesperia Madrid.
El hotel de Madrid que dice adiós al brunch y recupera la paella de los domingos: con un precio cerrado de 40€
El chef ejecutivo Luis Miguel Muñoz Arroyo del hotel Hyatt Regency Hesperia Madrid ha diseñado una estación de arroces elaborados al momento.
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Lo que tienen las modas es que llegan a todas partes, y más a una ciudad como Madrid, que las abraza todas. Hace algunos años que se rendía sin mirar atrás a la fiebre del brunch, pero parece que hay espacio para la reflexión y que la apropiación cultural no ganará la batalla, del todo.
Como ritual que es y que se celebrado de generación en generación, un hotel de la capital le ha dado espaldarazo al plan dominical americano y ha dedidido barrer para casa rescatando la paella del domingo.
El escenario es el Hyatt Regency Hesperia Madrid, en pleno Paseo de la Castellana, que sustituye el desayuno tardío de influencia internacional por un almuerzo de raíz mediterránea con precio cerrado de 40 euros.
La decisión responde a un cambio de sensibilidad tanto del público local como del viajero internacional, cada vez más interesado en experiencias que dialoguen con la tradición. Frente al cóctel con aguacate y huevos benedictinos, se ofrece un arroz hecho al momento, sobremesa sin prisa y mantel compartido.
El arroz como corazón de la experiencia
La iniciativa, bautizada como “Domingo de Paella”, está diseñada por el chef ejecutivo Luis Miguel Muñoz Arroyo junto a su segundo, Álvaro García. En el centro del salón, una estación de arroces elaborados al instante concentra miradas y apetitos. El grano, protagonista absoluto, se trabaja con técnica y precisión, buscando ese punto exacto que separa lo correcto de lo memorable.
El restaurante La Manzana, en el interior del hotel.
El menú permite recorrer distintas versiones del recetario mediterráneo: desde una paella de jarrete melosa y profunda hasta la vegetal de alcachofas, pasando por un arroz negro de chipirón de tinta intensa y la infalible paella de marisco. Cada una se acompaña de aliolis artesanos —de azafrán, perejil o ajo asado— pensados para subrayar matices sin eclipsar el sabor del fondo.
Antes del arroz, el comensal puede servirse clásicos reconocibles: salmorejo con juliana de jamón ibérico, una cuidada selección de quesos nacionales y una estación de ensaladas configurables al gusto. El final dulce llega en forma de repostería artesana, completando un menú que incluye una consumición y que, por 40 euros, acerca el lujo hotelero a un público más amplio.
De la moda al patrimonio
El brunch fue durante años sinónimo de modernidad cosmopolita. Sin embargo, la recuperación del almuerzo dominical señala otra tendencia que pasa por la búsqueda de autenticidad. El gesto del hotel no es solo gastronómico, sino cultural. Recupera la sobremesa como espacio de encuentro y devuelve al domingo su cadencia tradicional.
Además, la propuesta refuerza el posicionamiento culinario del establecimiento, que ya cuenta con direcciones de peso como Leña, el asador de Dani García, o Smoked Room, distinguido con dos estrellas Michelin. Con esta nueva apuesta, el hotel consolida su papel como destino gastronómico en el eje financiero y cultural de la capital.
Esta vez, el lujo ha decidido honrar a la memoria. Porque, al final, pocas experiencias resultan tan sofisticadas como una paella bien hecha compartida en domingo. Y si además se disfruta en un cinco estrellas del corazón de Madrid por 40 euros, la tradición sabe todavía mejor.