Jerez de la Frontera ha descorchado 2026 para iniciar su reinado como Capital Española de la Gastronomía bajo el lema 'Come, bebe y ama Jerez', que funciona también como una hoja de ruta vital: aquí se viene a disfrutar sin prisas, a saborear la historia y a dejarse querer.
Jerez llevaba tiempo cocinando este reconocimiento a fuego lento, apoyándose en un legado culinario y vinícola que forma parte de su ADN.
El Ayuntamiento lo ha entendido así, elevando la distinción a la categoría de gran acontecimiento estratégico y solicitando al Gobierno que sea considerada Acontecimiento de Excepcional Interés Público, con el objetivo de dar mayor impulso, visibilidad y proyección a un programa que aspira a situar a la ciudad en el mapa gastronómico global.
Durante todo el año, Jerez será un gran escenario vivo donde vino, gastronomía, flamenco, cultura e innovación dialogarán de forma constante.
La programación nace con vocación abierta, capaz de crecer y adaptarse, incorporando nuevas propuestas enogastronómicas y culturales.
Comenzando por el Festival de Jerez, del 20 de febrero al 7 de marzo; la Feria del Caballo, del 9 al 16; nueva edición de Vinoble, los días 30, 31 y 1 de junio; el Tío Pepe Festival, del 10 de julio al 15 de agosto, hasta las Fiestas de la Vendimia, del 29 de agosto al 13 de septiembre, para ir cerrando el año con el Día Mundial del Enoturismo, que tendrá lugar del 2 al 8 de noviembre.
La capitalidad no se concibe como una sucesión de actos aislados, sino como una experiencia continua que invita a recorrer la ciudad con los cinco sentidos despiertos con oferta para todos los gustos y bolsillos.
Desde los tabancos históricos donde el vino se sirve en pie y la conversación fluye, hasta los salones de restaurantes con Estrella Michelin como Lu, Cocina y Alma o Mantúa.
La fiambrera que rinde homenaje a los jornaleros jerezanos en Lu Cocina y Alma.
Si hay un hilo conductor que vertebra esta capitalidad es el Vino de Jerez. Más que un acompañante, es un ingrediente cultural que define la identidad de la ciudad.
Finos, amontillados, olorosos o cream dialogan con la cocina local desde hace siglos, maridando con guisos de viña, recetas de la cocina gitana y platos icónicos como la berza, el ajo caliente, los riñones al jerez o el inolvidable tocino de cielo.
Junto a ellos, el Vinagre de Jerez se erige como el gran rey de los condimentos: profundo, complejo, imprescindible tanto en la alta cocina como en el recetario cotidiano. Ambos productos, protegidos por denominación de origen, son patrimonio, cultura y sabor embotellado.
Vinos de Jerez.
El Consejo Regulador celebra este nombramiento como un reconocimiento histórico al papel del vino como mejor embajador de Jerez.
No es casual que 2026 coincida con la celebración del Salón Internacional Vinoble y las finales nacionales de Copa Jerez en varios países, eventos que refuerzan la proyección internacional de la ciudad y su liderazgo en el maridaje gastronómico.
Tradición, vanguardia y futuro
La capitalidad también mira al futuro. Jóvenes cocineros reinterpretan la tradición con respeto y audacia, demostrando que la cocina jerezana está más viva que nunca.
La Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez, una de las más consolidadas de España, ofrece al visitante un viaje completo por bodegas centenarias, hoteles-bodega, viñedos y mesas donde el territorio se expresa con claridad.
Para el sector hostelero, este año es una estrella que quedará cosida para siempre en el pecho. No importa tanto el calendario como el legado: dignificar el título, no defraudar y seguir creciendo.
Jerez no quiere ser capital solo durante doce meses; aspira a serlo en la memoria de quienes la visiten.
