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Arroz con cosas, cosas con arroz. Pero, ¿qué arroz? Quizá uno cultivado en Myanmar o Uruguay, pero no en Valencia o Andalucía. España no obliga a indicar el país de origen de este cereal en la etiqueta, un vacío legal que la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha denunciado esta semana a Bruselas.

Fernando Durà, agricultor valenciano y responsable del sector del arroz de la organización agraria, ha declarado que "es necesario asegurar una trazabilidad real del producto para reforzar la confianza en la cadena alimentaria y contribuir a la sostenibilidad y competitividad del sector arrocero europeo".

Sin esa norma, las marcas pueden importar arroz más barato de otros países, lo que hunde a los agricultores españoles y vulnera el derecho del consumidor a una información "veraz y clara", pues, según la entidad, el arroz de fuera está producido con menos garantías.

Sitios como Myanmar (21%), Argentina (14,2%), Pakistán (13,8%), Uruguay (13,1%) o Italia (7,92%) son los principales exportadores de arroz a España, según los datos de comercio internacional más recientes (2024).

"Ellos no tienen las restricciones fitosanitarias que tenemos nosotros, sus productos para combatir las enfermedades del arroz son más baratos, las condiciones laborales son peores... Myanmar directamente es una dictadura; de cara al consumidor es una estafa", ha explicado Durà a Cocinillas.

Una estafa y "una discriminación injusta" para el sector arrocero, ya que en productos como frutas y hortalizas, carne, miel o aceite sí es obligatorio señalar el origen, tal y como dicta el Reglamento nº 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo sobre la información alimentaria facilitada al consumidor.

"Supongo que se dejó fuera al arroz porque hace 14 años el tema de las importaciones no era tan preocupante como ahora, antes las arroceras que había en Valencia sí compraban el arroz aquí", comenta el agricultor.

No todos los arroces son iguales

A principios de año Fernando Durà analizó "unas 30 marcas de arroz diferentes" de diversos supermercados de España.

Tras su investigación, las clasificó en tres grupos: las que utilizan el sello de la Denominación de Origen (D.O.) y "sí están controladas", las que ponen 'Origen: España', y las que son propiedad de una multinacional y sólo especifican el lugar de envasado (que puede ser Valencia aunque el arroz proceda del Sudeste Asiático).

"La gente compra marcas famosas de toda la vida pensando que el arroz es de aquí y están cayendo en publicidad engañosa", critica. "Algunas personas me han llegado a decir que desde hace un tiempo los arroces ya no les quedan igual que antes", ha lamentado.

¿Son más caros los arroces cultivados en España?

Durà anima a los consumidores a comprar siempre arroz de la D.O., pues es "el único fiable", el único que asegura de verdad el lugar de cultivo.

Y no sólo es una garantía de trazabilidad y comercio justo, también de estar adquiriendo un producto a la altura: "No podemos competir en precios con países como Myanmar, pero sí en calidad".

Además, "para más inri" y contrariamente a lo que se suele creer, estos arroces con el sello de la D.O. "no son más caros que los importados". De hecho, a veces son incluso más baratos, desde unos 2 euros el kilo.

La nueva normativa, a debate

Durante su visita a Bruselas, la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos se ha reunido con Nikolaus Kriz, director ejecutivo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA/EFSA).

"Ha dicho que para poder implementar una nueva normativa sobre el etiquetaje del arroz tiene que venir propuesto por Estados miembros o por la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural (AGRI) del Parlamento Europeo", ha comunicado Durà.

Así pues, acordaron un encuentro con un miembro de la Comisión, que también considera que el arroz necesita una nueva protección. Ahora dicho miembro ha de plantearlo a toda la Comisión para que esta acepte llevarlo a debate a nivel europeo.

Fernando Durà es optimista: "Tiene buena pinta, están bastante sensibilizados con el tema". Mientras tanto, pide a los consumidores consultar siempre la etiqueta del arroz antes de comprar y reclamar a las instituciones que exijan mostrar "claramente" el país de cultivo. Sólo así es posible garantizar el futuro del arroz autóctono en España.