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En Posada de Llanera, un pequeño pueblo asturiano a escasos minutos de Oviedo y Gijón, se encuentra Arraigo, un restaurante que ha logrado lo que pocos consiguen en tan poco tiempo: entrar en la prestigiosa Guía Michelin como establecimiento recomendado. Con solo tres años de historia, este local ya es un referente gastronómico en el Principado, combinando tradición y vanguardia en cada plato.

El alma de Arraigo: tradición con un enfoque contemporáneo

El chef Ángel Martínez de Marigorta, junto a su socio y jefe de sala Omar García González, han conseguido posicionar su restaurante entre los mejores de Asturias. La clave de su éxito radica en una propuesta culinaria que respeta los sabores auténticos de la región, pero con una ejecución moderna, ligera y visualmente impecable.

Desde su cocina, Martínez de Marigorta apuesta por un concepto en el que los fondos, las texturas y las presentaciones son tan importantes como la calidad de la materia prima, en su mayoría local y, en algunos casos, proveniente de su propia huerta en Arlós.

Omar García (izquierda) y Ángel Martínez de Marigorta.

El resultado es una carta que reinterpreta la gastronomía asturiana sin perder su esencia, con platos donde cada ingrediente se equilibra a la perfección.

La albóndiga de centollo y otros imprescindibles

Uno de los platos más icónicos de Arraigo, y el que ha conquistado a la crítica gastronómica, es la albóndiga de centollo en su caldo. Descrita por la Guía Michelin como un plato con un “increíble sabor a mar”, esta creación encapsula el espíritu del restaurante: sencillez aparente, pero con un trabajo minucioso detrás.

La albóndiga, servida en una única porción, se baña en un caldo elaborado con el propio centollo y verduras, potenciando aún más su sabor marino. Se trata de un plato donde la intensidad y la delicadeza van de la mano, convirtiéndose en un imprescindible para los amantes del marisco.

Su famosa albóndiga de centollo.

Pero la propuesta de Arraigo no se detiene ahí. Entre sus especialidades destacan el pitu con arroz, el pichón en despiece con espinacas, el calamar de potera con caldo de cocido y caviar cítrico, la costilla de gochu asturcelta con piña y hierbabuena, y el rodaballo asado con pisto de verduras.

Arroz con pitu, otro de los hits del menú.

Además, para quienes buscan una experiencia más completa, el restaurante ofrece dos menús degustación: Arraigo y Raíces, este último de reciente incorporación, que permite recorrer en varios pasos la esencia de su cocina.

Un reconocimiento que consolida su éxito

El ingreso de Arraigo en la Guía Michelin se suma a otros importantes reconocimientos, como su inclusión en la Guía Repsol. También ha sido destacado en la primera edición de la Guía Macarfi de Asturias, con una puntuación de 7,9 sobre 10.

El restaurante ocupa el espacio que en su día albergó La Corriquera, un Bib Gourmand de Michelin entre 2007 y 2019, y parece dispuesto a seguir el mismo camino de excelencia.

Con una propuesta en la que la creatividad no olvida sus raíces, Arraigo representa la nueva ola de la gastronomía asturiana: un lugar donde el pasado y el presente se encuentran en cada plato, siempre con un solo objetivo en mente: el sabor.