En 2011 César Pascual trabajaba en San Francisco para una compañía de marketing y publicidad. Pocas pistas tenía entonces de a qué y dónde se iba a dedicar en los próximos años.

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Mientras tanto al otro lado del charco, en España una dura crisis estaba afectando seriamente al país. Tanto que en algo tan característico de nuestro país, el consumo de cerveza per capita, habíamos caído de la posición 12 del mundo que ocupábamos en 2004 a la 23 en 2010. Esto nos muestra dos cosas, que somos grandes consumidores de cerveza y que con la crisis el consumidor tiende a seleccionar mejor la calidad del producto, optando por menos calidad pero que le proporcione mayor satisfacción. Es decir, una mejor inversión.

Fue aquí cuando César y los que ahora son sus socios vieron una oportunidad. En San Francisco el movimiento de la “craft beer” o cerveza artesanal estaba en pleno auge, y hoy en día supone en torno a un 20% del consumo total de cerveza de Estados Unidos. “Este modelo no existía en España”, nos cuenta César, “y está claro que hay un consumidor abandonado por desconocimiento al que podemos llegar”. Es así como nació cervezas La Virgen, que de la nada pasó a una enorme fama dentro del mundo gastronómico y hostelero en solo 3 años.

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Cualquiera que visite países como Inglaterra, Irlanda, Alemania, República Checa o incluso Estados Unicos se dará cuenta de que entrar a un bar y vivir lo que en España a día de hoy es normal, no poder elegir entre diferentes grifos de cerveza, es la excepción. La cerveza es un producto hecho para disfrutar, y las variedades son muchísimas, no tiene sentido estar monopolizados por un solo tipo, y elegir la que queremos es lo que la hace especial.

¿Cómo es posible que en España, con el alto consumo de cerveza que existe, no podamos elegir la cerveza que vamos a beber? Nos hemos acostumbrado a un modelo dominado por unas pocas megacorporaciones en las que las diferencias son mínimas. Donde los hosteleros venden su alma cuando eligen la cerveza que quieren servir, porque no hay otra forma de arrancar, es la única salida que nos ha quedado.

De esto se dieron cuenta hace ya muchos años los auténticos amantes de la cerveza, que cogieron al toro por los cuernos y se lanzaron a crear sus propios brebajes artesanos en el garaje de casa, como si de la ley seca se tratase. Por supuesto esto conlleva muchos problemas, y es que es difícil alcanzar un alto grado de calidad haciendo las cosas así. A veces saldrá bien, pero otras veces es un auténtico desastre, eso es inevitable.

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Para rellenar el hueco entre la gran industria cervecera y los artesanos de garaje surgió un movimiento intermedio de pequeñas cervecerías artesanales, y entre ellas tenemos La Virgen, pero ni son los primeros ni los únicos, y esto demuestra el creciente interés y éxito que este producto está teniendo entre el consumidor, que busca algo de diferente y de mayor calidad a lo que podía encontrar hasta ahora.

En La Virgen tienen una filosofía que cierra un círculo completo. “No se trata simplemente de crear un producto artesanal y de calidad, es el proceso completo desde el agricultor hasta el cliente final”, y es que desde su fábrica de Las Rozas ellos siguen siendo sus propios distribuidores a puntos de venta y hosteleros, no hay intermediarios, “porque el trato que damos, que el cliente y el hostelero reciban una sonrisa, es parte de nuestro trabajo”. A esto se refiere César cuando nos explica que Mahou está a punto de poner una cerveza artesanal a la venta, “y ellos no entienden que eso es solo el producto, pero tiene que estar rodeado del resto”.

La revolución de la cerveza artesanal es una filosofía detrás de un producto, y esto es lo que hay que comprender. El consumidor se merece poder elegir el tipo de cerveza que quiere, porque eso que vemos lógico en el vino, que hemos crecido aprendiendo y conociendo, también existe en la cerveza.

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Prueba de todo ello es que La Virgen está creciendo, y se expande hacia el mundo gastronómico. Hace unos meses compraron un antiguo autobús que han reformado y convertido en cocina industrial con ruedas. El menú, compuesto de bocatas, hamburguesas, perritos y patatas, es muy especial, ya que ha sido pensado por uno de los maestros de la gastronomía de nuestro país, el chef de Sudestada Estanis Carenzo. Y por supuesto, todo encaja, ya que el pepito de ternera aquí se sirve con la carne marcada al carbón y un pan artesanal recién horneado.

César admite que mantener esta forma de trabajar sería mucho más difícil fuera de Madrid, y es que uno de los problemas de la autodistribución es que no puedes expandir mucho, pero es a su vez parte del mismo todo. Si haces cerveza en Galicia y la vendes en Murcia se pierde el contacto con tu cliente, y así no puede funcionar este modelo. “Otros cerveceros artesanales se expanden incluso internacionalmente, y no es algo malo, al contrario, pero no es nuestra forma de hacer las cosas”.

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Esta revolución cervecera ha llegado para quedarse, y cada vez es más fácil acceder a ella, tanto por producción como por precio. Te animamos a que pruebes algunas cervezas diferentes elaboradas en España para introducirte en este mundo:

  • La Virgen Madrid Lager: Pensada para los que quieren arrancar en las cervezas artesanales. Tipo lager, es suave y entra genial, nada agresiva. Empieza por aquí y no podrás parar de probar cosas nuevas.
  • La Cibeles Rubia: Una cerveza tipo Pale Ale. Es igual de fácil que la lager de La Virgen, pero entramos en un tipo diferente de cerveza, las Pale Ale.
  • Sagra Premium: Siguiendo la evolución hacia cervezas artesanales más complejas nos encontramos con esta Blond Ale, más amarga y lupulada que las anteriores, ideal para los que buscan algo más.
  • Dougall’s 942: Similar a la Sagra Premium pero todavía más lupulada, aunque muy bien equlibrada. Un paso más.
  • Domus Aurea IPA: El paso final en nuestra evolución de introducción a la cerveza artesanal. Esta IPA está cargada de lúpulos de tipo americano, refrescantes y cítricos. Cuando te acostumbres a los fuertes sabores del lúpulo te vas a enganchar y no podrás dejarlos.

Si te animas, La Virgen organiza los primeros jueves de cada mes una visita a su fábrica en la que aprenderás lo básico sobre cómo se hace la cerveza y acabará con una cata en la que conocerás todos sus tipos. Y si no, de miércoles a domingo puedes pasarte por su bar (también en la fábrica) dónde disfrutarás de sus cervezas y la comida de su apuesta por el street food.