Un joven muestra las cicatrices de una mastectomía en una manifestación.

Un joven muestra las cicatrices de una mastectomía en una manifestación. David Canales SOPA Images/LightRocket

Salud

Las operaciones de cambio de sexo en menores, en entredicho: los cirujanos de EEUU piden evitarlas hasta los 19 años

Poco después, la Asociación Americana de Medicina ha respaldado el posicionamiento de los cirujanos plásticos.

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Las claves

Dos grandes asociaciones médicas de EEUU recomiendan retrasar las cirugías de cambio de sexo en menores hasta los 19 años.

Los expertos señalan falta de estudios concluyentes sobre las consecuencias a largo plazo de estos procedimientos en menores.

El número de adolescentes, especialmente chicas, que solicitan estos tratamientos ha aumentado notablemente en los últimos años.

Un estudio reciente indica que menos del 1% de las personas trans que se someten a cirugía de reasignación de sexo se arrepienten.

Con apenas 24 horas de diferencia, dos de las mayores asociaciones de médicos especialistas de Estados Unidos han emitido posicionamientos relativos a la atención a menores con incongruencia de género (la antigua disforia).

Son la Asociación Americana de Medicina (AMA, por sus siglas en inglés) y la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos (ASPS), dos referencias mundiales en sus campos.

Ambas expresan sus dudas sobre el uso de tratamientos de reafirmación de género y recomiendan, explícitamente, retrasar las cirugías de asignación de sexo hasta los 19 años, como mínimo.

Los cirujanos, en su posicionamiento, apuntan que en los últimos años ha habido un aumento de la demanda de este tipo de tratamientos pero, a su vez, han surgido dudas sobre el equilibrio beneficio-riesgo de esta práctica.

Recalcan que los estudios realizados hasta el momento no establecen claramente las consecuencias a largo plazo de estos procedimientos.

"Revisiones sistemáticas han identificado limitaciones en la calidad de los estudios, en su consistencia y seguimiento, además de evidencia emergente sobre las complicaciones del tratamiento y daños potenciales".

Se refieren, entre otros, al famoso informe que le encargó Reino Unido a la pediatra Hilary Cass, que constataba un aumento del 154% en las derivaciones a la unidad de identidad de género en 7 años.

Esto venía acompañado de un cambio en el tipo de demandante de la atención y en una alta proporción de problemas de salud mental.

El informe apuntaba, además, que el uso de hormonas bloqueadoras de la pubertad estaba lleno de incertidumbres, lo que movió al Gobierno británico a frenar su uso y promover ensayos clínicos que clarifiquen la cuestión.

Las mismas incertidumbres fueron expresadas por los sistemas de salud de Finlandia y Suecia.

Fin del malestar

Los cirujanos plásticos destacan que una proporción sustancial de niños que mostraban disforia de género antes de la pubertad experimentaban una resolución o una reducción significativa del malestar al alcanzar la edad adulta sin necesidad de intervención médica o quirúrgica.

Lo que es más importante: "Incluso los clínicos más experimentados no tienen métodos fiables para distinguir entre aquellos cuyo malestar persistirá de aquellos en los que remitirá".

Por tanto, la recomendación de los cirujanos plásticos estadounidenses es retrasar las cirugías de pecho, genitales y faciales "hasta que el paciente tenga al menos 19 años".

Poco después, la AMA se adhirió al posicionamiento de la ASPS señalando que las intervenciones quirúrgicas deben aplazarse, por lo general, a la edad adulta.

En este avance hacia posturas más conservadoras de los médicos hay que tener en cuenta varios factores.

El primero es el cambio en la población que pide ser atendida por disforia o incongruencia de género.

En los últimos años ha aumentado el número de chicas adolescentes diagnosticadas con este malestar.

Algunos hablan de disforia de género de aparición temprana o lo ligan a la hipótesis del contagio social, pero estos conceptos han sido muy criticados por los especialistas pues se trata de suposiciones más que de hipótesis validadas.

El segundo factor es la llegada a EEUU de una Administración conservadora y muy beligerante con las políticas de inclusión y todo lo que suene a LGTBIQ+.

The New York Times señala que el gobierno de Donald Trump propuso el pasado diciembre nuevas reglas de financiación federal a los hospitales que proporcionen tratamientos médicos para jóvenes trans, lo que ha hecho que muchos centros dejen de ofrecer intervenciones quirúrgicas.

En España, las cirugías de afirmación del género se realizan a personas mayores de edad, si bien ha habido casos puntuales en que menores han podido someterse a una intervención quirúrgica.

En 2009, un joven de 16 años fue la primera persona menor en recibir una cirugía de reasignación de género tras haber recibido una autorización judicial.

La Ley Trans, aprobada hace ahora tres años, permitía la autodeterminación de género en mayores de 16 años sin necesidad de informes médicos o psicológicos y prohibía terapias de conversión y cirugías genitales en menores de 12 años, pero no establecía un nuevo marco para las intervenciones.

A pesar de esta aparente reversión conservadora por parte de varios países avanzados en la materia, lo cierto es que los últimos estudios, de mayor rigor metodológico, indican un índice de arrepentimiento muy bajo en aquellas personas sometidas a este tipo de intervenciones.

Un trabajo publicado en 2024 por investigadores de la Universidad Johns Hopkins apuntaba que menos del 1% de las personas transgénero que se someten a una cirugía de reasignación de sexo se arrepienten.

Los resultados son más llamativos, apuntan los autores, si se tiene en cuenta que entre el 5% y el 14% de las mujeres que se someten a una mastectomía para reducir el riesgo de cáncer de mama se arrepienten posteriormente de haberlo hecho.

Con todo, los investigadores sostienen que este arrepentimiento puede darse a largo plazo.

En su posicionamiento, los cirujanos plásticos señalan que el cálculo ético de estas intervenciones es distinto, pues son irreversibles, los beneficios esperados no están claros, los daños potenciales pueden ser para toda la vida y "los pacientes son menores con preferencias e identidades que evolucionan y que han sido diagnosticados con una condición de estabilidad desconocida".

No obstante, se comprometen a ir revisando su posicionamiento en base a la evidencia que vaya surgiendo y acumulándose.