El diagnóstico de esta enfermedad es tardío, según la literatura científica.

El diagnóstico de esta enfermedad es tardío, según la literatura científica. Silvia Rita Pixabay

Salud

El nuevo síntoma recién descubierto del alzhéimer temprano: predice quién va a sufrirlo en unos años

Un estudio publicado en la revista 'Neurology' ha identificado que aquellos pacientes con un mayor riesgo de padecer alzhéimer pierden antes el olfato.

27 julio, 2023 03:15

Si hay algo en lo que insisten todos los médicos es que para hacer frente a cualquier enfermedad resulta fundamental estar pendiente a los síntomas que aparecen al comienzo de la misma. Es cierto que no siempre garantiza un resultado inmediato, aunque en muchos casos la detección precoz puede servir para ralentizar el deterioro, como sucede con el alzhéimer, para el que ya existe un segundo fármaco que frena la progresión del deterioro cognitivo.

A la espera de que este medicamento, conocido como donanemab, disipe los interrogantes que giran a su alrededor, también hay científicos que investigan qué tienen en común los portadores de la variante genética APOE e4, asociada al mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

En este sentido, el último hallazgo ha sido publicado este miércoles en Neurology, la revista de la Academia Estadounidense de Neurología, y señala a la capacidad que tienen estas personas para detectar olores, en comparación con quienes no portan la variante genética. "Evaluar el sentido del olfato puede ser una forma útil de predecir futuros problemas de cognición", asegura el autor del estudio, el doctor Matthew S. GoodSmith.

[El síntoma común que suele pasar desapercibido pero se vincula con la llegada del alzhéimer]

En el trabajo se ha estudiado el sentido del olfato de más de 865 personas, tanto su capacidad para detectar olores como para identificar el olor que se les ofrecía. Se hicieron dos pruebas distintas en un intervalo de cinco años. Con esta misma diferencia de tiempo, se registró la capacidad cognitiva de los participantes. Los investigadores de la Universidad de Chicago contaban también con las muestras de ADN para conocer quiénes portaban el gen asociado a un mayor riesgo de alzhéimer.

Cuáles fueron los resultados

En la prueba de detección de olores, las puntuaciones oscilaban entre cero y seis, en función del número de concentraciones de olores que podían oler. Las personas portadoras de la variante genética tenían un 37% menos de probabilidades de detectar bien los olores que las personas sin el gen en un único punto temporal.

Los portadores del gen empezaron a experimentar una menor detección de olores entre los 65 y los 69 años. A esa edad, los portadores del gen podían detectar una media de 3,2 de los olores, frente a los 3,9 olores de las personas que no eran portadoras del gen.

Las personas portadoras de la variante genética no mostraron diferencias en su capacidad para identificar qué olor estaban oliendo hasta que cumplieron entre 75 y 79 años. Una vez que empezaron a perder su capacidad para identificar olores, la capacidad de los portadores del gen disminuyó más rápidamente que la de los que no eran portadores del gen.

Las capacidades de pensamiento y memoria eran similares entre los dos grupos al inicio del estudio. Pero, como era de esperar, los portadores de la variante genética experimentaron un declive más rápido de su capacidad de pensamiento con el paso del tiempo que los que no eran portadores del gen. "Identificar los mecanismos subyacentes a estas relaciones nos ayudará a comprender el papel del olfato en la neurodegeneración", concluye GoodSmith.

El diagnóstico es tardío

Una limitación del estudio fue que no se incluyó a personas diagnosticadas con demencia grave. Se considera que se ha alcanzado este grado de enfermedad cuando existe un deterioro cognitivo tal que interfiere en la realización de actividades básicas de la vida diaria, como caminar, tragar o incluso comunicarse. De hecho, representa la última etapa de un proceso de deterioro que conduce a la dependencia total.

En el caso de los pacientes con demencia intermedia o moderada, la memoria se reduce pero no se pierde totalmente. Sí que pueden aparecer trastornos de la conducta y, con frecuencia, se desorganizan los patrones de sueño.

Según el Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias, publicado por el Ministerio de Sanidad en 2019, la literatura científica ha demostrado que el diagnóstico de la enfermedad es tardío y que, en buena parte de los casos, se realiza cuando el paciente se encuentra ya en un estado de demencia moderado.

En este sentido, un estudio publicado este año en la revista Communications Biology demostró que la inteligencia artificial podía establecer las probabilidades que tiene una persona de desarrollar alzhéimer, antes incluso de que aparezcan los primeros síntomas. Los investigadores aseguran que los modelos de aprendizaje profundo (deep learning, en inglés) puede estimar el riesgo de que un individuo desarrolle la enfermedad a lo largo de su vida con una precisión superior al 70%.

Esta no es la única ocasión en la que la tecnología ha servido de ayuda para la prevención de la demencia. El informático español Pau Rodríguez ha trabajado en un Hospital Universitario de Niza (Francia) en un test con el que detectar un problema antes de lo que lo haría un humano. "El paciente debe hacer unos gestos con las manos. El médico les pide que los reproduzcan, y puede haber olvidos o confusiones. La IA puede saber, a partir de un gesto, si el paciente lo ha hecho bien o no, incluso si son fallos sutiles", contaba él mismo en una entrevista con EL ESPAÑOL.