Joseph Dituri, comandante de la Marina de EEUU y biomédico, durante una inmersión bajo el agua.

Joseph Dituri, comandante de la Marina de EEUU y biomédico, durante una inmersión bajo el agua.

Salud

El reto de Joe, el científico que vivirá 100 días bajo el agua en un experimento sin precedentes

El norteamericano Joe Dituri, ingeniero biomédico, realizará un experimento 'kamikaze' para analizar los efectos de la presión hiperbárica en su cuerpo. 

8 abril, 2023 01:21

Quedarse atrapado en una caja y hundirse en las profundidades del océano puede ser una imagen habitual en el cine de terror. Sin embargo, hay quien no solo encuentra fascinante esta horrible experiencia, sino que, además, obtendrá de ella numerosos datos que servirán para avanzar en el conocimiento de los límites del cuerpo humano gracias a un experimento científico sin precedentes.

Eso es lo que pretende hacer el profesor estadounidense Joseph ('Joe') Dituri, ex buzo de la Marina de los Estados Unidos y experto en ingeniería biomédica, en la que él mismo ha bautizado como la misión Projet Neptune 100. De momento lleva un mes viviendo en un espacio de 9,4 metros cuadrados a 10 metros bajo la superficie del mar en los Cayos de Florida (Estados Unidos), pero pretente quedarse al menos 100 días, llegando así a romper el récord mundial de tiempo debajo de la superficie del océano por un ser humano.

Dituri lleva tiempo realizando investigaciones sobre los efectos de la presión hiperbárica sobre el cuerpo humano, es decir, cuando la presión del aire es mayor de lo que sería al nivel del mar. De hecho, su pretensión es saber qué sucede en el organismo cuando se pasa tanto tiempo bajo la superficie del mar, y qué efectos puede tener vivir en este entorno de alta presión.

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Cabe destacar que los efectos de este experimento serán diferentes a los que tiene vivir en un submarino. Los submarinos están sellados cuando se sumergen, y mantienen su presión a la del nivel del mar. No hay diferencias significativas de presión incluso cuando se encuentran a cientos de metros de profundidad. Sin embargo, el hábitat submarino de Dituri no tendrá escotillas ni esclusas de aire entre el océano y el espacio habitable seco. 

Joe Dituri, antes de descender para comenzar su experimento.

Joe Dituri, antes de descender para comenzar su experimento.

Aunque existirá una bolsa de aire en la parte superior del espacio habitable de este científico, con un charco de agua en el suelo de una habitación que proviene del océano exterior, la presión del aire será superior: el aire dentro de este hábitat es comprimido por el peso del océano, y la presión del mismo a tan solo 10 metros de profundidad es aproximadamente el doble de lo que se percibe en la tierra firme.

Actualmente existen pocas evidencias sobre los efectos que tiene una exposición a largo plazo a la presión hiperbárica en el organismo humano. Nuestros cuerpos están adaptados a las condiciones del nivel del mar, donde oxígeno y dióxido de carbono se cruzan libremente entre pulmones y sangre. Sin embargo, a medida que aumenta la presión, el nitrógeno presente en el aire es forzado a pasar por las paredes pulmonares hacia la sangre.

A profundidades de entre 10 y 30 metros, este paso de nitrógeno puede causar euforia y estados de ánimo positivos, pero más allá de los 30 metros bajo el mar, pueden darse anomalías del comportamiento similares a una intoxicación, algo conocido como "narcosis".

Actualmente no se sabe exactamente por qué sucede esto, aunque se sospecha que podría deberse a cambios en la forma de actuar de los neurotransmisores entre las neuronas a nivel cerebral. Dituri no lo sufrirá, dado que "sólo" se encuentra a 10 metros de profundidad.

Cambios en la salud cuando se vive bajo el mar

Aunque algunos éxitos del cine infantil como La Sirenita dibujasen la vida bajo el mar como un idilio, la realidad es que para el ser humano común existen muchas desventajas. Incluso en casos donde se vive en un submarino sin sufrir la ya comentada presión hiperbárica.

En este caso, Dituri sólo estará expuesto a la mitad de la cantidad de luz solar de la Tierra, algo que puede alterar su ritmo circadiano, y por tanto sus ritmos de sueño-vigilia. Asimismo, también tendrá dificultades para obtener suficiente vitamina D, dado que la piel debe exponerse a los rayos UV para procudir esta vitamina-hormona, la cual juega un papel clave en la densidad ósea y las funciones musculares e inmunitarias, entre otros procesos.

Por tanto, Dituri necesitaría otras fuentes de vitamina D, ya sea gracias a alimentos, suplementos o lámparas UV, con el objetivo de evitar su deterioro inmunológico. Aunque vivirá solo, en experimentos previos con astronautas que han vivido en entornos similares se han detectado infecciones latentes: virus que muchos de nosotros portamos, y que nuestro sistema inmune mantiene bajo control, siempre y cuando no existan alteraciones del mismo.

Joe Dituri buceando durante otro experimento.

Joe Dituri buceando durante otro experimento.

Asimismo, aunque sería posible realizar pequeñas caminatas en este hábitat submario, o incluso nadar, es probable que Dituri sufra pérdidas de masa ósea y muscular al no llevar a cabo ejercicios con carga de peso, de forma similar a lo que sufren los astronautas que llevan a cabo largas misiones en la Estación Espacial Internacional.

Efectos a largo plazo tras vivir bajo el mar

Aunque el hábitat de Dituri es diferente a un submarino, la cantidad total de tiempo que permanecerá en él no es diferente a la que sorportan las tripulaciones de estas naves. Y se sabe que unos pocos meses bajo la superficie suponen efectos adversos a largo plazo, incluso tomando medidas para evitarlo.

Tras tan solo dos meses bajo el mar, los tripulantes de submarinos sufren alteraciones de su patrón del sueño, alteraciones hormonales y pérdidas de masa ósea y muscular, algo que a su vez refuerza la importancia de exponerse a la vitamina D y hacer ejercicio en esta situación de privación solar.

De momento no se sabe a ciencia cierta qué sucederá en el cuerpo de Dituri en cuanto a la presión hiperbárica a largo plazo se refiere. Se sabe que, en exposiciones a corto plazo, la presión hiperbárica colabora en la cicatrización de heridas. Pero se desconoce qué puede suceder a largo plazo. Algo que precisamente quiere clarificar Dituri y su experimento que, a pesar de ser en una única persona, puede aportar datos muy útiles a la ciencia.