Los fundadores de BioNTech, Ugur Sahin y Özlem Türeci.

Los fundadores de BioNTech, Ugur Sahin y Özlem Türeci.

Salud

La hora de la verdad de la vacuna contra el cáncer: 10.000 pacientes y 7 años para el primer tratamiento

BioNTech colaborará con Reino Unido para detectar potenciales antígenos y desarrollar ensayos clínicos inmediatamente. 

8 marzo, 2023 02:55

El pasado octubre, Uğur Şahin y Özlem Türeci afirmaron en una entrevista en la BBC que la vacuna contra el cáncer llegaría antes de 2030. Venían de revolucionar el mundo tras crear, en tiempo récord, una vacuna contra una enfermedad completamente nueva (la Covid-19) usando una plataforma inédita (el ARN mensajero) y, además, con una altísima eficacia. En esta posición, cualquiera pensaría que el éxito les ha emborrachado: la vacuna contra el cáncer es un sueño perseguido durante décadas pero no ha tenido ningún resultado real. Pero este año, el matrimonio fundador de BioNTech ha mostrado sus cartas y van muy en serio.

Porque la pequeña empresa farmacéutica que ha revolucionado el mundo de las vacunas ha anunciado su colaboración con el Sistema Nacional de Salud de Reino Unido (NHS) para impulsar el desarrollo de las vacunas contra el cáncer. La idea es repetir la estrecha colaboración entre gobiernos y compañías que tan buenos frutos dio en el campo de la Covid para un objetivo más ambicioso todavía, pues ya no se trata de una única enfermedad sino de los cientos de patologías distintas que forman eso que llamamos cáncer.

BioNTech aprovechará las bases de datos y la red de ensayos clínicos de la sanidad pública inglesa para reclutar, desde el próximo septiembre hasta 2030, hasta 10.000 pacientes que pueden benficiarse de vacunas personalizadas para su tumor.

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En esta colaboración juega un papel fundamental Genomics England, la empresa del NHS que ha hecho historia con sus análisis genómicos poblacionales, especialmente el proyecto '100.000 genomes', que busca secuencia el ADN de 100.000 personas con enfermedades raras, cánceres y otras patologías y sus familiares.

De esta forma, la compañía alemana puede desarrollar terapias personalizadas para un gran número de cánceres. Al contrario que en la lucha contra las infecciones provocadas por virus y bacterias, las vacunas contra el cáncer no se enfocan a prevenir el tumor primario sino a evitar que crezca de nuevo y que se desarrollen metástasis (expansiones de ese tumor en otros órganos y partes del cuerpo).

Lo que busca BioNTech es crear antígenos específicos de los tumores partiendo del genoma del paciente. Estos antígenos 'marcarían' las células cancerígenas para que el propio sistema inmune humano las identifique y las elimine.

"Va a ser una realidad"

Es un proyecto sumamente ambicioso pero Jordi Ochando, investigador del Instituto de Salud Carlos III y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), confía en que tener una vacuna contra el cáncer de aquí a 2030 "va a ser una realidad. Desde la SEI pensamos que van a salir varias vacunas, no solo contra el cáncer sino también otras patologías e infecciones".

Se muestra convencido, entre otras cosas, porque la plataforma que utilizó la farmacéutica para desarrollar una vacuna contra la Covid-19 se enfocaba, en realidad, en el cáncer. "Ahora que sabemos que las vacunas de ARN mensajero son seguras y han funcionado muy bien, con una efectividad mayor que la que se podía pensar, han retomado el proyecto original".

Para el investigador es "una buena noticia" la colaboración entre la empresa y Reino Unido, y cree que España también tiene el potencial para una plataforma similar. De hecho, la semana pasada, la ministra de Ciencia, Diana Morant, anunció una convocatoria de 70 millones de euros para colaborar con empresas privadas en el desarrollo de terapias avanzadas.

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"Estamos en una época en que, tanto a nivel de genómica como de bases de datos, [estas tecnologías] son costosas porque son punteras y requieren un soporte bioinformático muy grande. Igual hay que cambiar ciertos sistemas en las bases de datos del sistema nacional de salud, pero estamos todos de acuerdo en que este es el futuro".

El Grupo de Farmacia Oncológica de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria también está esperanzado con la iniciativa. "Sigue la misma colaboración que se hizo para las vacunas Covid, aplicando lo aprendido para el desarrollo rápido de las vacunas. Esto puede permitir ser más ágiles en el desarrollo de los ensayos clínicos, acortando el tiempo para tener resultados en las poblaciones seleccionadas".

BioNTech tiene un buen puñado de vacunas contra el cáncer en desarrollo, todas basadas en tecnologías de ARN mensajero. Las más avanzadas están en fase 2, donde se estudia su eficacia en un número pequeño de pacientes, antes de realizar ensayos clínicos de largo alcance. Entre ellas figuran vacunas para el melanoma avanzado, el cáncer de cabeza y cuello y el colorrectal.

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Al igual que contra la Covid, la colaboración con entidades estatales va permitir acceder en tiempo récord un gran número de datos genéticos de una gran cantidad de pacientes. Se utilizarán para detectar, con las dos plataformas de ARN mensajero de la compañía, marcadores genéticos que diferencien a las células tumorales para desarrollar antígenos que permitirán al sistema inmune reconocerlas y atacarlas.

Sin la colaboración de Reino Unido, la compañía tendría que hacer este trabajo de detección paciente por paciente, algo que, sin contar toda la burocracia aparejada, sería un proceso muchísimo más lento. Es el proceso tradicional de investigación que está siendo superado gracias a las nuevas tecnologías de secuenciación masiva de genomas. Solo hay que recordar que el Proyecto Genoma Humano duró más de una década y costó unos 3.000 millones de dólares, mientras que hoy en día se puede secuenciar genomas enteros en pocos días y por solo unos cientos de dólares.

Sin embargo, aunque "la investigación centrada en vacunas contra el cáncer es muy prometedora y ha avanzado mucho en la última década", todavía quedan "muchas lagunas de conocimiento que necesitamos llenar", considera Rodrigo Sánchez-Bayona, secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica.

"Actualmente, la herramienta más importante que tenemos para 'curar' el cáncer sigue siendo la prevención y el diagnóstico precoz, pues cuanto menos avanzaddo está el tumor al diagnóstico, mayores son las probabilidades de supervivencia a largo plazo. Ahí es donde más debemos invertir".

Sánchez-Bayona pone énfasis en el carácter internacional de los últimos proyectos contra el cáncer, por lo que "el acceso a dichas vacunas en un futuro también debería ser generalizado". Antes de lanzar campanas al vuelo, advierte que hay que completar las fases precoces de desarrollo de las vacunas, y demostrar que son seguras y eficaces, "para decidir en un segundo tiempo invertir recursos y esfuerzos en generar más evidencia. Por muy prometedor que resulte un tratamiento, se deben seguir una serie de pasos necesarios en su desarrollo y evaluar de manera rigurosa los riesgos y beneficios que ofrecen".