Algunos miembros de la Fundación Vida Plus (Felipe Debasa, doctor en Derecho por la URJC, Gonzalo Ruiz, fundador del portal de formación Cursos.com, Jose Luis Cordeiro de Singularity University)  con Max More, CEO de Alcor  y uno de los 'padres' de la criopreservación, en el centro.

Algunos miembros de la Fundación Vida Plus (Felipe Debasa, doctor en Derecho por la URJC, Gonzalo Ruiz, fundador del portal de formación Cursos.com, Jose Luis Cordeiro de Singularity University) con Max More, CEO de Alcor y uno de los 'padres' de la criopreservación, en el centro. Fundación Vida Plus

Salud Transhumanismo

Estos son los españoles a favor de la congelación para resucitar

Un grupo multidisciplinar crea una fundación que apoya la investigación en criopreservación. Los problemas legales y la falta actual de evidencia científica son sus principales obstáculos. 

20 noviembre, 2016 02:47

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No están locos ni se consideran unos visionarios. Tienen uno o dos doctorados y trabajan e investigan en campos tan diversos como las humanidades, la ingeniería, el derecho o la investigación básica. Entre sus miembros, gente tan prestigiosa como el cirujano cardiovascular del Hospital Universitario La Paz de Madrid Javier Cabo.

Son patronos de la Fundación Vida Plus, una entidad que tiene por objeto "la promoción de una cultura del conocimiento vinculada a la medicina regenerativa" pero que, según han explicado a EL ESPAÑOL varios de sus miembros, creen que la muerte no tiene por qué ser algo definitivo y que, de hecho, será opcional en unos años.

Criopreservación

Si bien no les gusta el término resucitar, están a favor -con matices- de la criopreservación de los cuerpos. Es decir, la técnica que implica sustituir la sangre de una persona que ha fallecido por otro líquido anticongelante para almacenar posteriormente el cuerpo a 196 grados bajo cero en un tanque de nitrógeno líquido. La esperanza: que, una vez la ciencia encuentre solución a la enfermedad que ha provocado el óbito, se pueda devolver a la vida a la persona, curarla y que todo siga igual que antes. O no. 

Esa era, sin duda, la idea de J.S., la niña de 14 años que este viernes ocupaba todas las portadas de la prensa británica, tras autorizar un juez que su cuerpo fuera criopreservado tras la muerte en unas instalaciones de EEUU. Su identidad se mantiene oculta por orden expresa de los tribunales, como también lo hace la de sus padres.

Sólo se conoce que hace 15 meses tuvo la desgracia de enfermar de un cáncer muy raro que le condujo a la muerte 14 meses después. Se sabe, también, que en ese tiempo la niña tuvo acceso a internet y que en la Red buscó alternativas a su final, que ya intuía. La respuesta la encontró en la web de Cryonics Institute, una organización fundada en 1976 en EEUU, que actualmente tiene "más de 100" cadáveres -ellos hablan de pacientes- preservados en tanques de nitrógeno, a la espera de que la ciencia permita descongelarlos y que las dolencias que han provocado su muerte puedan ser curadas. La niña J.S. es ahora la "paciente 143". 

Pero ¿por qué autorizó el juez Peter Jackson que lo que podría ser el capricho de una niña que negara la evidencia de su muerte se convirtiera en una realidad? En realidad, el jurista tuvo que intervenir porque había discrepancia entre los padres. El progenitor, que no la veía desde 2007 aunque estaba siendo tratado de cáncer en el mismo hospital -sin saberlo-, se negaba a que, previo abono de algo más de 40.000 euros, su hija fuera enviada a la sede de Cryonics Institute, en Michigan. La madre no sólo apoyaba la idea sino que, según ha declarado el padre a The Times, fue la instigadora. 

¿Sería legal en España?

Según explica a EL ESPAÑOL Celso Rodríguez Padrón, magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, "ante una voluntad encontrada, prevalece acudir a los jueces, quienes decidirán ponderando los intereses del menor". Añade el jurista: "Se basarían no sólo en parámetros jurídicos, habría que verificar si el proceso tiene algún viso de éxito o beneficio. Se pedirían los informes científicos necesarios y se tendría que tener la indudable convicción de que serviría en el futuro para el beneficio de la menor". 

El presidente y fundador del despacho Cremades & Calvo-Sotelo, Javier Cremades, explica a este diario que "se avecina un gran debate ético" a partir de este caso. Sin embargo, sostiene que ahora mismo sacar un cuerpo de España "si tuviera la consideración de cadáver" no sería legal, al menos según el Reglamento de sanidad mortuoria de la Comunidad Autónoma de Madrid, que recoge, en su artículo 4, que el destino final de todo cadáver será: enterramiento en lugar autorizado, incineración o cremación o utilización para fines científicos o de enseñanza. 

Como Rodríguez Padron, Cremades opina que si el caso de J.S. se replicara en España habría que "acudir al escenario de las decisiones de representación que, según el artículo 9.6 de la Ley 41/2002 -básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica- obliga a los representantes a tomar las decisiones de acuerdo con el mayor beneficio para la vida o la salud del paciente". 

Sin embargo, el abogado apuesta por un hipotético veredicto negativo, que explica así:"En la medida en que la criogenización es una práctica no validada científicamente (no se ha podido demostrar que alcance la finalidad prometida ni se conocen sus consecuencias en el cuerpo, órganos y tejidos) y que plantea otros problemas filosóficos y éticos, parece que la decisión de representación que autorizase la criogenización sería contraria al criterio del mayor beneficio de la menor". 

Los 'apóstoles' de la reanimación en España

José Luis Cordeiro, ingeniero y profesor

Jose Luis Cordeiro es uno de los patronos de la Fundación Vida Plus y no niega que ahora mismo la criopreservación no haya mostrado evidencia científica. Sin embargo, tiene muy claro que será útil para un futuro. "Es una cuestión de tiempo que podamos reanimar, se va aprendiendo y haciendo experimentos". Este ingeniero y profesor de la Singularity University, una iniciativa de Google y la NASA, cree que el escepticismo que acompaña ahora mismo a esta posibilidad es comparable al que lo hacía hace década a las técnicas de reproducción asistida. "Los primeros espermatozoides que fueron congelados no pudieron ser reanimados, pero ya se ha conseguido hasta con embriones, como lo demuestran los miles de niños nacidos por fecundación in vitro en todo el mundo", comenta a EL ESPAÑOL. 

Casos españoles

El deseo de Cordeiro es que se pueda hacer criopreservación en España, pero reconoce que "no existe un marco regulativo que permita dejar los cuerpos" en nuestro país. Por esta razón, él fue uno de los que apoyó que se sacara del país el cerebro de Javier Ruiz, uno de los fundadores de Criónica, la primera organización de apoyo y difusión a la criónica en el mundo de habla hispana- que falleció de un infarto el 10 de febrero de 2016. 

Cordeiro sostiene que la forma legal de sacar el órgano de su también amigo con destino a un centro de preservación de órganos crionizados situado en Dresden, Alemania, fue hacer una donación de órganos. "Indicamos que éste tenía que ser trasladado a dichas instalaciones; si se quedara aquí, podría ser utilizado para cualquier cosa", comenta. Es lo que pasa con el sistema público de donaciones que rige en el país; cuando se dona un órgano, se hace para quien lo necesite. 

Eso es lo que hizo que los actuales reyes de España optaran por enviar las células del cordón umbilical de la princesa Leonor al Cold Blood Registry, un centro privado de EEUU, para poder disponer de ellas cuando quisieran. Si se hubieran quedado en el país y otro niño las hubiera necesitado, ningún privilegio real hubiera impedido su utilización. 

"La esposa donó el cerebro y con su permiso y el del médico se envió a Alemania, aunque lo óptimo es que se hubiera podido quedar aquí", comenta y explica que en el mundo hay tres entidades que hacen crionización de cuerpo entero (Cryonics Institute, Alcor y KrioRus) y otras cinco "más pequeñas" en Alemania, EEUU y Australia donde se criopreservan únicamente distintos órganos de personas fallecidas. 

"La criopreservación del cerebro es más eficiente, económica y rápida, pero también es controvertida", señala Cordeiro que apunta a que el problema "no es sólo científico, ya que cuando el paciente fallece, sus derechos desaparecen". 

Una representación de un cerebro criopreservado

Una representación de un cerebro criopreservado Creative commons

El cerebro de Javier es el tercer caso hecho público de criopreservación de ciudadanos residentes en España. No se conoce qué vía legal utilizó en 1996 la mallorquina Eulalia Castillejo. Esta empresaria, que había leído sobre la técnica, no dudó en que se aplicara a su hija Cristina Comos, que falleció a los 21 años por un problema cardiaco. Posteriormente, también falleció su madre y fue criopreservada. Ambas esperan que la ciencia de la razón a su familiar en un tanque de nitrógeno líquido de Alcor. 

El 'auténtico' seguro de vida

Cordeiro señala que hay "poco más de 300 pacientes" criopreservados en el mundo, el 80% en EEUU. Sin embargo, añade que "cerca de 4.000 personas" tienen pólizas de seguro para ser criopreservados. "Eso es el auténtico seguro de vida, lo que llamamos así hoy es en realidad un seguro de muerte", apunta. 

Para este experto, se trata de un fenómeno que va a crecer exponencialmente pero, eso sí, advierte de que tiene constancia de intentos de fraude. En un comunicado publicado en la web de Crionica a raíz del caso de la niña británica se advierte de que "la única entidad legal en España que hoy por hoy ofrece servicios criónicos es Sociedad Criónica, no consta en el ámbito internacional ninguna otra reconocida, por lo que el fraude podría estar detrás de algún tipo de organizaciones que supuestamente ofrezcan estos servicios en España sin ningún reconocimiento internacional".

Cordeiro señala también los precios del procedimiento, que oscilan entre los 12.000 euros para conservar sólo el cerebro en Rusia hasta los 200.000 dólares que se pagan en Alcor por cuerpo entero. A esto hay que sumarle gastos adicionales, que incluyen la perfusión de la sangre en el lugar de origen y los vuelos, etc. 

Felipe Debasa, doctor en Derecho e historiador

Felipe Debasa es vicepresidente de Dronibérica, doctor en Derecho y otro de los patronos de la Fundación Vida Plus. En guardia contra los impostores, aclara a este diario que la entidad es "un grupo de supercredibilidad". "Los miembros tenemos uno o dos doctorados y es así por la fina línea que hay entre la genialidad y la locura", advierte. 

Como abogado, aunque no ejerciente, Debasa señala que el escenario de los transhumanistas (como se denomina a esta corriente) es "desconocido y no está regulado". "El problema es que para llevar a cabo cualquier acción de este tipo nos piden derecho comparado y no hay", reflexiona. 

Así, no cree que haya forma de asegurar a alguien que se quiere criopreservar en España -aunque sus órganos o su cuerpo entero vayan a viajar fuera del país- lo vaya a conseguir. "Se supone que si lo deja por escrito en el testamento vital es más fácil, pero luego está el problema de que no se pueden sacar -sin pedir un permiso especial- cuerpos de la Unión Europea", explica y añade: "Son procesos complejos, mal regulados y que dependen de la voluntad de ciertas personas". 

Con este marco legal, concluye el experto, no tiene sentido crear hoy en día un centro de criopreservación en España. 

Ramón Risco, físico y biotecnólogo

Ramón Risco es investigador en la Universidad de Sevilla y fundador de su spin-off SafePreservation. Miembro del Comité Médico Científico de la Fundación Vida Plus, Risco es autor de algunas de las evidencias científicas que los partidarios de la criopreservación esgrimen para asegurar el beneficio de la técnica. 

Así, con una tecnología que ha patentado, Risco criopreservó gusanos C. elegans y, tras un año congelados, consiguió que estos volvieran a la vida, caminaran, tuvieran descendencia e incluso conservaran los recuerdos de su "vida previa". 

"Hay escepticismo, pero sobre todo por desconocimiento científico, de gente que no tiene información. Se está muy cerca de poder hacer la criopreservación y posterior reanimación de un ser humano, porque ya se ha logrado en órganos de mamífero, como riñones de conejo", explica. 

Risco reconoce algunos fallos históricos de la técnica, especialmente los relacionados con el líquido que se usa para sustituir la sangre del cadáver. "Es anticongelante como el que se echa al radiador del coche y es tóxico, pero la esperanza es revertir su toxicidad", explica y añade que "cada día se congela en mejores condiciones". 

Para el científico, los principales retos científicos en torno a la criopreservación son ahora mismo "bajar la toxicidad del anticongelante y recalentar de forma rápida y homogénea" el cuerpo cuando se reanime. Risco ni se inmuta con la posibilidad de que esto no sea posible. "Si se ha podido hacer con órganos, ¿por qué no con el cuerpo entero?", zanja. 

Javier Cabo, médico y escéptico

El cirujano cardiovascular Javier Cabo es otro de los miembros del Comité Médico Científico de la Fundación Vida Plus. Paradójicamente, el médico es "ahora mismo" un escéptico de la criopreservación. De hecho, aclara, su deseo sería crear un centro en España para criopreservar cuerpos "pero con un nuevo concepto y una nueva filosofía diferente a la existente hasta este momento".

¿El problema? Para llevar a cabo la criopreservación, Cabo cree que tendría que estar aprobada la eutanasia. Es decir que, para que tenga sentido congelar el cuerpo, "tiene que haber vida clínica". "Los procesos de isquemia son irreversibles", subraya este experto en criopreservación de corazones humanos, eso sí, en personas sólo clínicamente muertas. 

"Cuando haces este proceso tal y como se hace ahora, cuando ya han pasado unas horas, es como congelar carne podrida y luego descongelarla, no tiene sentido", declara a este diario. 

Para Cabo, como para Risco, la técnica "no es el problema", sino la regulación. Y él ¿se aplicaría la criopreservación?. "Si me diagnosticaran un cáncer de cabeza de páncreas, que tiene una esperanza de vida de meses, y se me pudiera aplicar la eutanasia y hacer una criopreservación con el corazón latiendo, sí lo haría", afirma. 

Ramón Tamames, el falso patrono

El catedrático Ramón Tamames atiende por teléfono a EL ESPAÑOL y recibe así la noticia de que este viernes figuraba como uno de los patronos de la Fundación Vida Plus, un extremo que niega rotundamente. "Soy amigo de dos de los promotores y he estado en alguna reunión, pero quiero dejar claro que no participo, aunque tengo interés en la inteligencia artificial", explica. 

Tamames opina que "quedan muchos años" para que se llegue al escenario que describen los auténticos patronos de la Fundación. Por eso, no tiene previsto dejar órdenes de criopreservar ni cuerpo ni cerebro cuando fallezca.   

El futuro

Ni sus más acérrimos partidarios pueden asegurar que la reanimación tras la criopreservación de los cuerpos vaya a ser posible. En cualquier caso, aclaran que la noticia no pillará por sorpresa a nadie. Antes de que un humano pase con éxito por este proceso, éste tendrá que llevarse a cabo, demostrarse y publicarse en una revista científica con animales que irán aumentando progresivamente en tamaño. 

También tendrán que cambiar las leyes y mejorarse la tecnología, la infraestructura y la financiación. 

Los miembros de la Fundación Vida Plus -entre quienes también se encuentra el fundador del portal de formación Cursos.com, Gonzalo Ruiz Utrilla- reconocen estos últimos como los principales obstáculos a su plan de crear un centro de criopreservación en España, así como un mayor apoyo de la opinión pública. Así lo expusieron en la primera Conferencia Internacional de Criónica celebrada los pasados 12 y 13 de noviembre en Basilea, Suiza. En la reunión también habló Tim Gibson, el miembro de la organización Cryonics UK que se encargó de preparar a la niña JS para su traslado a Michigan y que escenificó cómo lo había hecho en la reunión suiza. 

Tim Gibson ensaya el procedimiento de preparación de una criopreservación.

Tim Gibson ensaya el procedimiento de preparación de una criopreservación. Cortesía de Felipe Debasa

La próxima gran cita de la criónica mundial tendrá lugar los próximos 27 y 28 de mayo en Madrid, que acogerá el International Longevity and Cryopreservation Summit. "Allí se presentará la Asociación Internacional de Criónica", adelanta Cordeiro. Que las cosas hayan cambiado en sólo seis meses es más difícil de asegurar.