Imagen de archivo del campo petrolífero de Khurais, cercano a la capital de Arabia Saudí, Riad.

Imagen de archivo del campo petrolífero de Khurais, cercano a la capital de Arabia Saudí, Riad. EFE Ali Haider

Ciencia

Arabia Saudí halla su independencia energética: restaura un oleoducto de 1.200 kilómetros en pleno desierto

El oleoducto ha alcanzado su capacidad máxima de siete millones de barriles por día, de los cuales cinco son para exportación.

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P. G. Santos
Publicada

Las claves

Arabia Saudí ha restaurado la capacidad máxima de su oleoducto East-West Pipeline, que transporta hasta siete millones de barriles diarios desde los yacimientos del este hasta el puerto de Yanbu en el mar Rojo.

El oleoducto, de 1.200 kilómetros, permite a Arabia Saudí evitar el estrecho de Ormuz, una zona actualmente bloqueada y clave para el comercio global de petróleo.

Saudi Aramco ha logrado reparar rápidamente los daños recientes causados por ataques iraníes y ha restablecido el suministro, recuperando también la producción perdida en el campo Manifa.

El aumento de bombeo podría generar cuellos de botella logísticos y el riesgo de saturación de depósitos, lo que podría afectar aún más al precio global del petróleo.

El bloqueo anunciado por Estados Unidos en el estrecho de Ormuz puede empeorar el ya deteriorado estado de las reservas de petróleo y gas. Hay algunos países, no obstante, en los que existe una alternativa para evitar el estrecho de Ormuz a toda costa.

Es el caso de Arabia Saudí, que cuenta con East-West Pipeline, también conocido como Pipeline. Se trata de un oleoducto estratégico puesto que, con 1.200 kilómetros de longitud, transporta petróleo crudo desde los yacimientos orientales hasta el puerto de Yanbu en el mar Rojo.

Su función es clave bajo el contexto actual; además, acaba de restaurar su capacidad máxima, alcanzando los siete millones de barriles por día, de los cuales dos son para refinerías nacionales, mientras que el resto es para exportación.

Este oleoducto comenzó a desarrollarse en la década de los años 80, con motivo de la guerra entre Irak e Irán. Y es que se ideó precisamente para situaciones de conflicto bélico. En los periodos de paz, de hecho, circula la mitad de su potencial.

Con el cierre del estrecho de Ormuz, la estatal petrolera de Arabia Saudí, Saudi Aramco, ha elevado el flujo de crudo a través del oleoducto hasta alcanzar incluso su plena capacidad en apenas unos días, superando hasta en un 20% el total que transita por Ormuz.

El país ya ha restaurado con éxito su capacidad total de siete millones de barriles al día. El Ministerio de Energía anunció, el pasado domingo, que ya se han reparado los daños causados por los ataques iraníes de la semana anterior.

No son los primeros ataques que recibe esta infraestructura. Los sufridos en 2019 redujeron a la mitad la producción del país durante varios días, causando la mayor interrupción que ha sufrido Arabia Saudí en su historia reciente.

A día de hoy, ya se ha restablecido por completo el bombeo en el oleoducto, que se considera la vía principal de suministro a los mercados globales. También se han recuperado los volúmenes perdidos en el campo Manifa, que ascienden a aproximadamente 300.000 barriles por día.

Desde que comenzara el conflicto en Irán el objetivo de Saudi Aramco ha pasado por elevar el bombeo a la capacidad máxima del oleoducto con un trabajo que ha sido a contrarreloj, tal y como ha explicado el propio CEO de la compañía en declaraciones a Financial Times.

En el caso de que Riad lograse consolidar esta ruta, estaríamos hablando de que sería capaz de exportar cerca del 70% de sus envíos habituales.

Sin embargo, existe la posibilidad de que se produzca un cuello de botella, ya que los superpetroleros están navegando ahora hacia el puerto de Yanbu para cargar este crudo.

También existe el riesgo de que los depósitos se llenen tan rápido que obliguen a recortar la producción, lo que podría agravar aún más la crisis de precios que ya se está viviendo.