Ulf Kristersson, Jefe de Gobierno.

Ulf Kristersson, Jefe de Gobierno. Europa Press

Sociedad

Suecia da una lección a España con los hijos: 480 días de baja parental pagada y 125 euros al mes hasta los 20 años

Mientras España intenta frenar la caída de la natalidad, el país nórdico asegura la conciliación real combinando tiempo, ayudas y guarderías asequibles.

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Las claves

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Suecia ofrece 480 días de baja parental pagada por hijo, con ambos progenitores compartiendo el permiso y parte de los días reservados exclusivamente para cada uno.

El permiso parental sueco cubre el 80% del salario durante 390 días, con un mínimo garantizado para rentas bajas, y los 90 días restantes se abonan con una cantidad fija.

Las familias suecas reciben una prestación universal de 1.250 coronas suecas al mes por hijo hasta los 16 años, ampliable hasta los 20 si el joven sigue estudiando.

Las guarderías en Suecia están fuertemente subvencionadas y su precio depende de los ingresos familiares, facilitando la conciliación y el acceso al trabajo.

Aunque España ha alcanzado hitos importantes en materia de conciliación, como la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad hasta las 16 semanas retribuidas e intransferibles, el modelo sueco va un paso más allá.

Mientras en nuestro país aún se debate cómo ampliar estas medidas o unificar las distintas ayudas autonómicas para frenar la caída de la natalidad, en Suecia tener hijos no supone una penalización económica ni profesional.

El país nórdico se ha convertido en el mejor ejemplo de un sistema de apoyo a la crianza que combina tiempo, recursos económicos y servicios públicos en un modelo estructural difícil de replicar en el resto de Europa.

El eje central es el permiso parental. En Suecia, los progenitores tienen derecho a 480 días de baja por hijo, que pueden repartirse entre ambos.

De esos días, 390 se pagan en función del salario, en torno al 80%, con un suelo de 250 coronas suecas diarias (unos 23 euros) para rentas bajas o sin empleo previo, y un techo que alcanza las 1.218 SEK al día (aproximadamente 113 euros).

Los 90 días restantes se abonan con una cantidad fija de 180 SEK diarios (17 euros), independientemente del sueldo.

Este diseño permite a las familias mantener ingresos durante más de un año, al mismo tiempo que fomenta la corresponsabilidad: 90 días del permiso están reservados exclusivamente a cada progenitor.

Como no pueden transferirse, si uno de los dos decide no disfrutarlos, la familia pierde ese tiempo de prestación, lo que incentiva un reparto más equitativo de la crianza.

A este sistema se suma una ayuda económica directa. Suecia concede el llamado barnbidrag, una prestación universal de 1.250 coronas suecas al mes por hijo hasta los 16 años.

A partir de esa edad, si el joven continúa estudiando a tiempo completo, la ayuda se transforma en una prestación al estudio por el mismo importe que se mantiene, por lo general, hasta los 20 años.

Se trata de un ingreso fijo que reciben todas las familias, independientemente de su nivel de renta, y que sirve como apoyo estructural durante toda la etapa formativa.

El modelo sueco no se queda ahí. Uno de sus pilares es el acceso al cuidado infantil. Las guarderías están fuertemente subvencionadas y su precio depende de los ingresos familiares, lo que garantiza costes asequibles.

Esto facilita que los padres puedan reincorporarse al trabajo sin que el cuidado de los hijos suponga una carga económica excesiva.

El resultado es un sistema que no solo favorece la conciliación, sino que también impulsa la igualdad de género y reduce la incertidumbre económica asociada a formar una familia.

Frente a este modelo, en España las ayudas siguen siendo más limitadas y menos homogéneas, con diferencias según la comunidad autónoma y la situación laboral.