Ángela Quintas, con su nuevo libro 'De la Boca a tu salud'.
Ángela Quintas, nutricionista: "Para merendar, un bocadillo es mejor que cualquier tipo de bollería industrial"
Ni galletas ni bollería industrial: el bocadillo puede ser una merienda más saludable si se elige bien el relleno.
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Durante años el bocadillo ha cargado con una fama bastante peor de la que merece. El pan se convirtió en uno de los primeros alimentos que muchas personas intentaban eliminar al buscar una alimentación más saludable, mientras galletas, barritas o pequeños productos de bollería seguían apareciendo con frecuencia a la hora de la merienda.
Ángela Quintas, nutricionista y licenciada en Ciencias Químicas, defiende recuperar una opción mucho más tradicional.
“El pan es un hidrato de carbono que se puede introducir en el desayuno. Es una buena opción con un jamón rico o con una tortilla”, explicaba en una entrevista en El Debate. Y añadía inmediatamente: “Como merienda para los niños siempre un bocata es una mejor opción que cualquier bollería industrial”.
No es la primera vez que Quintas defiende esta idea. En otra entrevista insistía en que, para los pequeños, “hay que primar el bocata y la fruta y no la bollería industrial”, además de prestar atención a productos aparentemente inocentes que pueden contener cantidades elevadas de azúcares añadidos.
Su planteamiento tampoco consiste en considerar saludable cualquier cosa simplemente porque esté colocada entre dos trozos de pan.
La propia nutricionista propone combinar el hidrato de carbono del pan con una fuente proteica. Puede ser, por ejemplo, tortilla, queso, atún o determinados tipos de jamón. La elección del pan y del relleno es precisamente lo que termina determinando buena parte de la calidad nutricional de esa merienda.
No todos los bocadillos son iguales
La comparación más útil no es entre “pan bueno” y “pan malo”, sino entre el conjunto de alimentos que se están poniendo sobre la mesa.
Un bollo industrial puede aportar principalmente harina refinada, azúcares y grasas de peor calidad nutricional, mientras un pequeño bocadillo elaborado con pan integral y un relleno sencillo puede proporcionar hidratos de carbono, fibra y proteína.
Las recomendaciones oficiales españolas se están moviendo precisamente hacia ese modelo.
En junio de 2026, el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 anunció la regulación de los desayunos y meriendas ofrecidos en centros educativos. Para la merienda establece que deberán priorizarse fruta fresca, pequeños bocadillos elaborados con pan integral, leche y productos lácteos sin azúcar añadido.
Al mismo tiempo, la norma pretende dejar fuera aquellos productos que no cumplan unos criterios nutricionales concretos, entre ellos buena parte de la bollería industrial, galletas, snacks, postres y bebidas azucaradas o edulcoradas. Eso no convierte automáticamente al bocadillo en perfecto.
Utilizar diariamente embutidos o carnes procesadas como relleno tampoco sería la opción más recomendable. Puede alternarse con tortilla, queso fresco, hummus, atún, pollo, crema de frutos secos sin azúcar o incluso combinaciones vegetales, dependiendo de la edad y las necesidades de quien lo toma.
El pan también puede marcar diferencias. Las recomendaciones oficiales priorizan el integral, precisamente porque conserva una mayor proporción de fibra y otros componentes del cereal que un pan elaborado principalmente con harina refinada.
Y tampoco hace falta desterrar para siempre un croissant o un trozo de bizcocho. Quintas ha defendido en otras ocasiones que una alimentación saludable no debería convertirse en un sistema rígido de prohibiciones. Al hablar de qué llevar al recreo, explicó que incluso un bocadillo con crema de chocolate de manera ocasional no representa por sí solo un problema y advirtió del riesgo de generar ansiedad alrededor de determinados alimentos cuando todo se divide entre permitido y prohibido.
La cuestión está en qué se convierte en la rutina. De hecho, la propia Quintas asegura que ella no consume bollería industrial habitualmente y apuesta por alimentos menos procesados: frutas, verduras, legumbres, carnes, pescados o cereales integrales.
Por eso recuperar el bocadillo puede resultar mucho menos anticuado de lo que parece. Pan integral, una fuente de proteína y una pieza de fruta forman una merienda sencilla, barata y fácil de transportar que encaja además con las nuevas recomendaciones oficiales.