El Mar Mediterráneo caliente.
Los científicos coinciden: el Mediterráneo bate su récord de julio con 27,07 ºC y agrava el verano extremo que vive España
España y el Mediterráneo comparten un verano récord: julio fue abrasador en la Península y nunca tan cálido en el mar.
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El verano de 2026 está dejando temperaturas excepcionales tanto sobre tierra como en el mar. Mientras España encadena meses extremadamente cálidos y secos, el Mediterráneo acaba de cerrar el julio más caliente registrado desde que existen datos comparables.
La temperatura media de la superficie del Mediterráneo alcanzó los 27,07 ºC durante julio, según el último boletín de Mercator Ocean International, organismo que implementa el servicio marino de Copernicus. Nunca se había registrado una media mensual tan elevada para ese mes.
El anterior máximo era muy reciente. Julio de 2025 había alcanzado 26,68 ºC, por lo que el nuevo récord supone un salto de aproximadamente cuatro décimas en apenas un año. La serie utilizada para realizar la comparación comienza en 1993.
El dato de 27,07 ºC tampoco representa una temperatura máxima puntual tomada frente a una playa española. Es el promedio de la temperatura superficial de todo el Mediterráneo durante el conjunto del mes, acompañado por una incertidumbre estimada de ±0,27 ºC.
El calentamiento estuvo además muy extendido. El 94% de la superficie mediterránea presentó temperaturas superiores a la media climática y las anomalías fueron especialmente importantes en el sector occidental, donde algunas zonas llegaron a situarse alrededor de 3 ºC por encima de lo habitual.
Uno de los inicios de verano más intensos
Una parte importante de esas aguas entró además en condiciones de ola de calor marina. Durante julio, el 79% del Mediterráneo estuvo afectado al menos durante un día por una ola de calor marina fuerte, severa o extrema, un porcentaje nunca alcanzado anteriormente para este mes.
El anterior récord correspondía nuevamente a 2025, cuando aproximadamente el 70% del Mediterráneo sufrió condiciones de esa intensidad. Este año no solo aumentó la extensión: julio de 2026 registró también la mayor duración media de las olas de calor marinas observada en cualquier julio desde 1993.
En el momento de mayor extensión, a mediados de mes, aproximadamente tres cuartas partes del Mediterráneo se encontraban bajo alguna categoría de ola de calor marina. Un 11% llegó a registrar condiciones severas y pequeñas áreas superaron incluso el umbral considerado extremo.
El comportamiento del Mediterráneo encaja además en un fenómeno mucho más amplio. Julio de 2026 fue también el julio con la temperatura superficial del océano global más elevada de la serie, con una media de 21,00 ºC entre los 60 grados norte y los 60 sur.
En total, un 27% del Mediterráneo registró directamente su julio más cálido desde 1993 y alrededor del 70% del basín quedó situado entre los cuatro julios más calientes de toda la serie, lo que muestra que el récord no procede únicamente de unos pocos puntos excepcionales.
España ha vivido al mismo tiempo uno de los arranques de verano más extremos de su historia reciente. Julio terminó con una temperatura media de 25,7 ºC en la España peninsular, 2,6 ºC por encima del promedio correspondiente al periodo 1991-2020.
Ese valor convirtió julio de 2026, empatado con julio de 2022, en el mes más cálido registrado por AEMET desde que comienza su serie nacional en 1961. No solamente fue el julio más cálido: igualó el máximo correspondiente a cualquier mes del año.
El calor llegó además acompañado de una falta extraordinaria de lluvia. La precipitación media peninsular se quedó en apenas 4,6 litros por metro cuadrado, aproximadamente el 26% de lo normal, convirtiendo julio de 2026 en el más seco de toda la serie.
El episodio venía precedido por un junio igualmente excepcional. Ese mes terminó 3,2 ºC por encima del promedio, fue el segundo junio más cálido registrado en España y recibió únicamente el 39% de las precipitaciones habituales.
Mar y atmósfera no deben interpretarse, sin embargo, como dos termómetros que se empujan automáticamente entre sí. El récord mediterráneo no puede señalarse como la causa directa de las altas temperaturas que ha sufrido España durante julio, ya que intervienen numerosos factores atmosféricos.
Un Mediterráneo excepcionalmente cálido sí puede modificar las condiciones en las regiones costeras. El agua libera calor más lentamente que la superficie terrestre y una temperatura marina elevada puede dificultar el descenso nocturno de los termómetros, incrementar la humedad ambiental y favorecer noches más cálidas cerca del litoral.
La acumulación de energía en el mar también tiene consecuencias ecológicas. Las olas de calor marinas prolongadas someten a organismos acostumbrados a determinados márgenes térmicos a un estrés intenso y pueden alterar ecosistemas, distribución de especies, mortalidad de organismos y funcionamiento de comunidades costeras.
Mercator Ocean considera julio de 2026 el más extremo registrado en el Mediterráneo por duración media de las olas de calor marinas y el segundo por intensidad, únicamente por detrás de 2025. Es decir, el nuevo récord no describe simplemente un Mediterráneo algo más caliente de lo habitual.
Entonces el dato de los 27,07 ºC se suma así a un verano excepcional a ambos lados de la costa española. En tierra, julio ha empatado el récord absoluto de temperatura de AEMET; en el mar, el Mediterráneo acaba de superar el máximo que él mismo había establecido apenas un año antes.