Gato con la lengua fuera.
Los veterinarios coinciden: las personas que rechazan a los gatos negros no les temen, los perciben menos expresivos
Los gatos negros no siempre se adoptan menos por miedo: sus expresiones pueden ser más difíciles de interpretar en fotos.
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Los gatos negros continúan encontrando más dificultades para ser adoptados, pero el problema no parece explicarse únicamente por la superstición o por un supuesto miedo hacia ellos. Una investigación reciente apunta hacia un obstáculo mucho más visual: cuesta interpretar sus expresiones en fotografías.
El estudio, publicado en 2026 en la revista científica Animals, analizó cómo el color del pelaje influye en la percepción de las emociones y en la probabilidad de que un gato sea considerado adoptable cuando aparece anunciado por internet.
Participaron 1.004 personas, que observaron 40 fotografías reales procedentes de anuncios de protectoras estadounidenses. Las imágenes mostraban gatos negros, blancos, atigrados naranjas y atigrados marrones, distribuidos en grupos iguales para poder comparar las respuestas.
Los voluntarios debían identificar qué emoción parecía mostrar cada animal, indicar su grado de seguridad y estimar si sería adoptado durante las dos semanas siguientes. Los gatos negros recibieron puntuaciones de adoptabilidad significativamente inferiores a las del resto.
Sin embargo, la conclusión no fue que los participantes sintieran miedo de los gatos negros. El estudio evaluó las emociones que atribuían al animal, no el temor del posible adoptante. En esas imágenes, los felinos oscuros parecían mostrar miedo o enfado con mayor frecuencia.
Menos contraste entre rasgos
La diferencia más reveladora apareció cuando los investigadores preguntaron por la confianza de esas interpretaciones. Los participantes se sentían menos seguros al intentar descifrar las expresiones de los gatos negros, lo que puede hacerlos parecer más distantes, imprevisibles o menos comunicativos.
El pelaje oscuro reduce el contraste entre los ojos, el hocico, las orejas y las diferentes zonas de la cara. Cuando la iluminación es insuficiente, algunos movimientos musculares o cambios de posición pueden quedar prácticamente ocultos dentro de una silueta uniforme.
Eso no significa que los gatos negros sean realmente menos expresivos. Los felinos domésticos pueden producir cerca de 300 combinaciones de movimientos faciales, aunque muchas son sutiles y necesitan observarse junto con la postura corporal, la cola, las orejas y el contexto.
Una fotografía estática elimina buena parte de esa información. Quien busca un animal por internet no puede verlo acercarse, jugar, ronronear o responder a una caricia. Si además cuesta distinguir su rostro, la primera impresión puede resultar injustamente fría.
Los investigadores tampoco encontraron que la menor adoptabilidad percibida estuviera directamente asociada con las creencias supersticiosas declaradas por los participantes. Tampoco apareció una relación clara con las actitudes que medían prejuicios humanos vinculados al tono de piel.
Esto no elimina el peso cultural de las leyendas sobre mala suerte y brujería, pero sugiere que el rechazo puede funcionar de una forma menos consciente. Ante una expresión difícil de interpretar, algunas personas dudan y terminan prefiriendo otro animal que aparentemente comunica mejor.
Un estudio anterior ya había detectado algo parecido: quienes tenían más dificultades para reconocer las emociones de los gatos negros mostraban también un sesgo mayor contra su adopción. La incertidumbre visual puede transformarse así en una valoración negativa del carácter.
Los datos reales de las protectoras no son idénticos en todos los lugares, pero algunas investigaciones han encontrado tasas de adopción inferiores y mayor riesgo de eutanasia entre los gatos negros. Los efectos suelen ser moderados y dependen también de la edad, salud y procedencia.
Otra investigación australiana de 2026 recuerda precisamente que la relación entre color y adopción no es sencilla. Al modificar digitalmente una misma fotografía, algunos gatos negros fueron considerados más amistosos y juguetones, especialmente cuando sus ojos resultaban claramente visibles.
Las protectoras pueden reducir este sesgo utilizando luz natural, fondos claros y fotografías en las que los ojos y el contorno facial destaquen. También ayudan los vídeos jugando o interactuando con personas, porque muestran una personalidad difícil de capturar en una imagen oscura.