Mapa de temperaturas en España-

Mapa de temperaturas en España- Meteored.

Ciencia

Mónica López, meteoróloga: “Con calor y bajo el sol, tu cuerpo puede alcanzar más de 40 grados y sufrir un shock”

El calor no solo está en el aire: esfuerzo, humedad y sol pueden llevar al organismo a una emergencia médica.

Más información: Francisco Cacho, meteorólogo: "Siempre hemos llegado a 40 grados, pero ahora la media son 22 días de ola de calor al año"

Publicada
Las claves

Las claves

La exposición al sol o el esfuerzo físico intenso puede elevar la temperatura corporal por encima de los 40 grados y causar un golpe de calor.

El golpe de calor es una emergencia que puede provocar alteraciones neurológicas, circulatorias y de órganos vitales si no se interviene rápidamente.

Entre los síntomas de alerta destacan piel enrojecida, pulso acelerado, confusión, convulsiones y pérdida de conciencia.

Las personas mayores, niños, embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas son especialmente vulnerables; se recomienda hidratación, ropa ligera y evitar esfuerzos bajo el sol.

El calor no solo eleva la temperatura del aire. Cuando una persona permanece bajo el sol o realiza un esfuerzo físico intenso, su organismo también genera calor y puede llegar a perder la capacidad de mantener estable su temperatura interna.

Mónica López, meteoróloga de RTVE, explicó en La tarde en 24h, este proceso al abordar los peligros de las temperaturas extremas. “Si estás al aire libre, bajo el sol y tu cuerpo va subiendo la temperatura, puede alcanzar más de 40 grados y producirse una especie de shock interno”, señaló.

La palabra “shock” sirve como una explicación divulgativa, aunque el cuadro médico al que se refiere es el golpe de calor. Se trata de una emergencia en la que fallan los mecanismos de termorregulación y la temperatura corporal asciende rápidamente.

En condiciones normales, el organismo intenta enfriarse aumentando el flujo de sangre hacia la piel y produciendo sudor. Al evaporarse, ese sudor libera parte del calor acumulado y contribuye a mantener la temperatura interna alrededor de sus valores habituales.

El problema aparece cuando la exposición es demasiado intensa o prolongada. La humedad elevada dificulta la evaporación, la radiación solar añade calor directamente y el ejercicio provoca que los músculos produzcan todavía más energía térmica.

Piel caliente y enrojecida

Por eso, la temperatura ambiental no permite calcular por sí sola el riesgo. También influyen la humedad, el viento, el tiempo de exposición, la ropa, la intensidad del esfuerzo y las condiciones físicas de cada persona.

Antes del golpe de calor puede aparecer agotamiento térmico, caracterizado por sudoración intensa, dolor de cabeza, debilidad, mareos, náuseas, sed o calambres. Estas señales indican que el organismo está teniendo dificultades para compensar el calor acumulado.

El golpe de calor supone un salto de gravedad. El Ministerio de Sanidad incluye entre sus posibles síntomas la piel caliente y enrojecida, el pulso acelerado, la confusión, las alteraciones del comportamiento, las convulsiones y la pérdida de conciencia.

La temperatura corporal suele superar los 40 grados, aunque el diagnóstico no depende exclusivamente de una cifra. La presencia de alteraciones neurológicas tras una exposición intensa al calor constituye uno de los principales signos de alarma para los servicios sanitarios.

El “shock interno” descrito por López puede afectar a numerosos órganos. Cuando el organismo deja de controlar la temperatura, pueden aparecer alteraciones circulatorias, neurológicas, renales o hepáticas y, sin una intervención rápida, el cuadro puede resultar mortal.

Las personas mayores, los niños, las embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes presentan una vulnerabilidad especial. También corren más riesgo quienes trabajan o practican deporte al aire libre durante las horas centrales.

López recomienda precisamente evitar los grandes esfuerzos bajo el sol y permanecer en lugares sombreados durante los momentos más calurosos. La prevención también incluye beber agua regularmente, llevar ropa ligera y reducir la actividad cuando aparezcan los primeros síntomas.

Si una persona presenta confusión, convulsiones, desmayo o una temperatura corporal extremadamente elevada, debe llamarse inmediatamente al 112. Mientras llega la ayuda, hay que trasladarla a un lugar fresco, retirarle el exceso de ropa y comenzar a enfriarla.

Pueden utilizarse paños mojados, agua fría o una ducha para reducir la temperatura. No debe obligarse a beber a alguien que esté desorientado, tenga el nivel de conciencia alterado o no pueda tragar con seguridad.