Un gato negro en un sofá.

Un gato negro en un sofá. Istock

Ciencia

Pancho Cavero, veterinario: "Los gatos negros son afectuosos y pueden tener mayor resistencia a algunas enfermedades"

El experto lamenta que estos felinos han sido víctimas de supersticiones que han afectado tanto a su adopción como a su bienestar.

Más información: Carlos Gutiérrez, veterinario: "Los gatos atigrados son muy agradecidos, de hecho, son hasta pesados"

P. G. Santos
Publicada
Las claves

Las claves

Los gatos negros enfrentan prejuicios y supersticiones que dificultan su adopción, aunque no existe evidencia científica que respalde estas creencias.

El pelaje negro de los gatos es resultado de la genética y su color no influye en su comportamiento ni en su carácter.

Algunos estudios señalan que los gatos negros podrían tener mayor resistencia a ciertas enfermedades debido a variantes genéticas asociadas a su pigmentación.

En culturas como el Antiguo Egipto, Japón o Reino Unido, los gatos negros han sido considerados símbolos de buena suerte y protección.

Los gatos negros continúan cargando con un estigma que la ciencia lleva años intentando desmontar. Aunque en numerosas culturas todavía persisten supersticiones que los relacionan con la mala suerte, los veterinarios insisten en que no existe ninguna evidencia.

Entre quienes defienden que el color de su pelaje no conlleva un comportamiento diferente se encuentra el veterinario Pancho Cavero, que ha advertido de las consecuencias reales que estos prejuicios tienen sobre el bienestar animal.

Según ha explicado, las creencias populares han provocado durante décadas que muchos gatos negros permanezcan más tiempo en refugios o tengan más dificultades para encontrar una familia que otros felinos.

El especialista recuerda que el color negro del pelaje responde a una cuestión genética relacionada con la producción de melanina, el pigmento responsable de la coloración de la piel y el pelo en numerosas especies.

Inteligentes, sociables y afectuosos

Desde el punto de vista veterinario, no existe ninguna razón para atribuirles cualidades negativas por este simple rasgo físico. Lejos de las leyendas, Cavero sostiene que estos animales destacan por las mismas cualidades que cualquier otro gato doméstico.

Los describe como compañeros inteligentes, sociables y afectuosos, capaces de establecer vínculos estrechos con las personas cuando reciben una correcta socialización y viven en un entorno adecuado.

Las investigaciones apuntan a una curiosidad genética que ha despertado el interés de la comunidad científica. Algunos estudios sugieren que determinadas variantes genéticas asociadas al pelaje negro podrían estar relacionadas con una mayor resistencia frente a algunas enfermedades.

Los veterinarios coinciden en que el carácter de un gato depende de factores mucho más complejos que el color de su pelo. La herencia genética, la socialización durante las primeras semanas de vida, el trato recibido y el ambiente en el que crece tienen una influencia mucho mayor sobre él.

Pese a ello, el llamado "síndrome del gato negro" continúa siendo una realidad en numerosos centros de adopción. Y es que estos animales suelen esperar más tiempo hasta encontrar un hogar, un fenómeno atribuido principalmente a prejuicios históricos y a falsas creencias que siguen presentes.

Paradójicamente, la imagen del gato negro no siempre estuvo asociada a la mala fortuna.

En civilizaciones como el Antiguo Egipto estos felinos eran considerados animales sagrados y símbolos de protección, mientras que en países como Japón o Reino Unido todavía existen tradiciones que los relacionan con la prosperidad y la buena suerte.

Los expertos consideran que divulgar este contexto histórico resulta fundamental para combatir los prejuicios, pues ayuda a comprender que no existe ninguna base científica detrás de la supuesta mala fama que acompaña a estos animales desde hace siglos.

En los últimos años, veterinarios y protectoras han intensificado las campañas de sensibilización para fomentar la adopción de gatos negros. El objetivo es que las familias valoren aspectos como el estado de salud, el temperamento o las necesidades del animal, dejando de lado su color.

El mensaje que trasladan profesionales como Pancho Cavero es claro: un gato negro no es distinto del resto por su apariencia. Puede ser igual de cariñoso, juguetón y saludable que cualquier otro felino.