Inmaculada de la Hera, psicóloga.

Inmaculada de la Hera, psicóloga. Cedida

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Inmaculada de la Hera, psicóloga sanitaria: "Cuanto mayor es la presión por dormir, más difícil resulta conseguirlo"

La especialista explica que el insomnio suele mantenerse por una “lucha” con el sueño y que los tratamientos actuales se centran en reducir la ansiedad.

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Las claves

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La presión por dormir puede dificultar conciliar el sueño, según explica la psicóloga sanitaria Inmaculada de la Hera.

Muchas personas desarrollan una relación de lucha con el sueño, convirtiendo la cama en un lugar de nerviosismo y frustración.

El sueño no se puede forzar como una tarea; cuanto más se intenta controlar, más difícil resulta dormirse.

Los expertos recomiendan reducir la presión y la ansiedad asociadas a la noche para recuperar un descanso natural.

Hay noches en las que uno se mete en la cama con la esperanza de dormir rápido para descansar más, y pasa justo lo contrario.

El cuerpo está cansado, pero la cabeza no para. Repasa el día, piensa en lo que hay que hacer mañana, mira el móvil una última vez y después otra. El reloj avanza y el sueño no llega. Y cuanto más se intenta dormir, más cuesta.

Un patrón más común de lo normal que, según detalla a EL ESPAÑOL la psicóloga sanitaria Inmaculada de la Hera, lo ve con frecuencia en consulta.

Muchas personas entran en una especie de pelea con el sueño, como si dormir dependiera de esforzarse más. "Desarrollan una relación de lucha con el sueño. Cuanto más necesitan dormir, más intentan controlarlo", explica la experta.

Un intento de control que hace que la cama, que debería ser un sitio de descanso, se convierta en un lugar de nervios.

"Miran constantemente el reloj, calculan cuántas horas les quedan para levantarse o realizan esfuerzos desesperados por quedarse dormidas. Sin darse cuenta, convierten la cama en un escenario de vigilancia y frustración", aclara De la Hera.

El problema es que el sueño no funciona así. No es algo que se pueda forzar como si fuera una tarea más del día. Y cuanta más presión se mete, peor responde.

"El sueño, sin embargo, no responde a la exigencia. Cuanto mayor es la presión por dormir, más difícil resulta conseguirlo", aclara la psicóloga.

Por eso, según explican los expertos, en terapia no se trata de aprender a dormir, sino de dejar de pelear con el insomnio.

Tal y como detalla Inmaculada, se trabaja en quitar presión, reducir la ansiedad de la noche y volver a ver la cama como un sitio tranquilo, no como un examen.

Y es que hoy en día, con el móvil siempre cerca, series hasta tarde y mil cosas en la cabeza, cada vez más gente tiene este problema.

Sin embargo, la experta deja claro que en la mayoría de ocasiones, el cambio empieza por algo tan simple como dejar de obsesionarse. Porque el sueño, cuando se le deja en paz, dicen los especialistas que suele volver solo.