Mujeres alojadas en el campo de fútbol de La Reina para sentirse más seguras.

Mujeres alojadas en el campo de fútbol de La Reina para sentirse más seguras. Efe

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Los agentes en Ceuta confirman 15 violaciones de mujeres: "Buscan refugio en los coches de la Policía para protegerse"

Menores, adolescentes, y mujeres se refugian en los coches de la Policía Nacional en el entorno del CETI para protegerse de los violadores.

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Niñas y mujeres están siendo objeto de agresiones sexuales y violaciones como consecuencia del caos e inseguridad que se vive en Ceuta tras la entrada masiva de migrantes. Según aseguran fuentes policiales a EL ESPAÑOL, "hay conocimiento de 15 denuncias y dos detenidos" por este tipo de delitos.

Uno de los problemas está en que no se puede cuantificar -o resulta muy difícil hacerlo- el número de agresiones o violaciones reales sufridas por las mujeres.

Según ha podido saber EL ESPAÑOL "muchas de ellas no denuncian" por la situación de extrema vulnerabilidad a la que se encuentran, a pesar de ser víctimas de violencia machista.

Los puntos más calientes donde más expuestas están estas niñas y mujeres es donde se encuentran los efectivos de la UIP -Unidades de Intervención Policial- que se encuentran en el entorno del CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes) de Ceuta.

"En la subida prácticamente hay un asentamiento de niñas, adolescentes y de mujeres más mayores justo donde están las furgonetas de la UIP porque tiene que estar custodiado 24 horas", explican desde JUPOL a EL ESPAÑOL.

De hecho, relatan que una de las niñas que se encontraba ahí hablaba inglés aseguró que "están al lado de la policía porque si salen y cruzan justo enfrente, las violan".

Recovecos en el monte para agredirlas

"Hay violaciones sexuales que no se están denunciando porque son niñas, y otras mayores de edad que tampoco lo hacen por lo mismo, por el miedo", relatan fuentes policiales a EL ESPAÑOL.

Los agresores utilizan el entorno del CETI, en la zona del Jaral, para cometer las violaciones y agresiones sexuales, según explican desde JUPOL a EL ESPAÑOL porque se trata de un entorno con terraplenes, recovecos y frondoso: "Allí las esconden y las agreden sexualmente", lamentan.

La inseguridad para las niñas es una amenaza que les hace vivir en alerta constantemente, especialmente, a las que se encuentran en la calle a la intemperie. Por eso, la Policía asegura que si no las controlan, las violan.

La gravedad de la situación es tal que el miedo está extendido en Ceuta, especialmente entre las mujeres. También entre las ceutíes. Muchas de ellas salen acompañadas para ir a trabajar y les acompañan a casa.

De hecho, para salir a pasear o a airearse quedan y se organizan en grupos de WhatsApp para tratar de evitar al máximo ser víctimas de algún tipo de violencia o agresión sexual.

"Hay unas 200 llamadas a emisoras", es constante el sonido por todo tipo de delitos "desde violencia, agresiones sexuales, riñas tumultuarias, agresiones con arma blanca, etc", relatan a EL ESPAÑOL.

Y, es que, al miedo generado por las violaciones, se suma las continuas reyertas y altercados en las calles entre marroquíes y subsaharianos que hacen aumentar la inseguridad entre los ceutíes que temen salir a las calles.

Así, la situación continúa siendo crítica en la ciudad y "ni de lejos ha recuperado la normalidad anterior".

Proteger a las niñas

Según aseguran muchas de las agresiones son grupales, pero "es difícil identificarlos y lo hacen en la zona del monte donde no hay testigos porque no hay nada", explican a EL ESPAÑOL.

Ahora el número de denuncias por violación -que previsiblemente es menor al de las reales- ha pasado de 6 hace una semana a 15. Un aumento considerable que preocupa a la población.

De hecho, el protocolo establece que hay que proteger a las niñas que están siendo víctimas de agresiones y de violaciones.

"Hay que darles protección porque se trata de delitos muy graves" con el agravante de que "están aquí sin nadie, están solas", explican desde JUPOL.

Precisamente, en ese amparo y protección a las mujeres están colaborando numerosas asociaciones y vecinos de toda la ciudad autónoma, que tratan de acoger a estas mujeres, niñas y adolescentes en sus casas o en recintos habilitados.

El objetivo de estos vecinos es tratar de evitar que estas mujeres duerman o estén a la intemperie y evitar que vivan en una alerta continua y con temor de ser víctimas de violaciones.