Imagen del considerado mayor embalse de España por su capacidad total de almacenamiento.

Imagen del considerado mayor embalse de España por su capacidad total de almacenamiento. CHG

Ciencia

Ni Iznájar ni Alcántara: este es el colosal embalse más grande de España con capacidad para almacenar más de 3.000 hm³

También desempeña un papel fundamental en la generación de energía, ya que la fuerza del agua acumulada se aprovecha en centrales hidroeléctricas.

Más información: Sergio Vicente, el sabio de las sequías: "Los registros de precipitaciones no muestran que en España llueva menos"

P. G. Santos
Publicada

Las claves

El embalse de La Serena, en Badajoz, es el más grande de España con una capacidad superior a 3.200 hectómetros cúbicos.

Este embalse regula el río Zújar y es crucial para el suministro de agua, el regadío y la producción energética en el suroeste peninsular.

La Serena ha experimentado bruscas variaciones de nivel, llegando a superar el 92% de su capacidad tras intensas lluvias en 2026.

Además de su función hidráulica, el embalse impulsa la economía y el turismo de naturaleza en Extremadura.

Tras haber tenido en España un invierno que ha sido en su conjunto muy húmedo en cuanto a precipitaciones, la reserva hídrica se ha disparado como nunca antes lo había hecho. Según los últimos datos del Ministerio para la Transición Ecológica, están al 83% de su capacidad.

En este mapa hídrico, marcado por contrastes entre sequías recurrentes y episodios de lluvias intensas, hay una infraestructura que destaca por encima de todas. Se trata del embalse de La Serena, considerado el mayor de nuestro país por capacidad total de almacenamiento.

Ubicado en la provincia de Badajoz, en el corazón de Extremadura, este gigantesco embalse se levanta sobre el río Zújar y forma parte de la cuenca hidrográfica del Guadiana, una de las más relevantes de España.

Con una capacidad que supera los 3.200 hectómetros cúbicos, La Serena no solo lidera el ranking nacional, sino que también se sitúa como el tercer embalse más grande de Europa, únicamente por detrás de Alqueva, en Portugal, y Kremasta, en Grecia.

Bruscas variaciones de nivel

Su construcción, finalizada en 1989, respondió a la necesidad de regular los recursos hídricos en una región vulnerable a la irregularidad de las precipitaciones, garantizando el suministro para regadíos, abastecimiento urbano y producción energética en el suroeste peninsular.

La magnitud del embalse no se limita a su capacidad: su superficie inundada supera las 13.900 hectáreas, lo que le ha valido el calificativo de "mar interior" y lo convierte en uno de los paisajes más singulares de Extremadura.

En términos prácticos, su volumen sería suficiente para abastecer durante décadas a toda la comunidad extremeña, lo que refleja su importancia estratégica en un país donde el agua es un recurso cada vez más condicionado por el cambio climático.

En los últimos años, además, el embalse ha sido protagonista por sus bruscas variaciones de nivel, pasando de situaciones críticas durante periodos de sequía a niveles cercanos al máximo tras episodios de lluvias intensas, como los registrados recientemente en 2026.

En febrero de este año, La Serena superó el 92% de su capacidad, lo que obligó a abrir compuertas para regular el caudal y evitar riesgos aguas abajo, evidenciando su papel clave en la gestión hidráulica del Guadiana.

Este comportamiento refleja una realidad cada vez más habitual en España, con grandes infraestructuras diseñadas para almacenar agua que deben adaptarse a ciclos hidrológicos más extremos, con periodos de escasez prolongados seguidos de lluvias concentradas en poco tiempo.

Más allá de su función técnica, el embalse de La Serena se ha convertido también en un motor económico y ambiental para la región, favoreciendo actividades como la agricultura de regadío, la pesca o el turismo de naturaleza en su entorno.

En un contexto de incertidumbre climática y creciente demanda hídrica, La Serena simboliza tanto la capacidad de España para gestionar sus recursos como los desafíos que enfrenta el país para garantizar el agua en el futuro.