Un delfín salta por encima de la superficie del mar.

Un delfín salta por encima de la superficie del mar. Pixabay

Ciencia

Ni Vigo ni Cádiz: el nuevo bastión del delfín mular en España donde ya se han identificado 700 ejemplares

Durante los últimos diez años, se han realizado 196 avistamientos de delfín mular en zonas muy diferentes a las habituales.

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Las claves

El noroeste del Mediterráneo, concretamente Montgrí y Cap de Creus, se ha consolidado como un nuevo epicentro para el estudio del delfín mular en España.

SUBMON ha identificado 700 delfines mulares diferentes en esta zona tras una década de trabajo, mostrando una notable fidelidad de los ejemplares al área.

El seguimiento se realiza mediante foto-identificación, permitiendo estudiar la dinámica de la población y los patrones de desplazamiento a lo largo de la costa catalana y el Golfo de León.

El proyecto COSTtERA-2 investigará la interacción entre los delfines mulares y la pesca de arrastre, analizando los impactos positivos y negativos de esta relación.

Lejos de los enclaves tradicionalmente asociados a los cetáceos en España, como podrían ser las rías gallegas o el típico litoral gaditano, durante la última década se ha consolidado un nuevo epicentro para el estudio del delfín mular (Tursiops trucantus).

Se trata del noroeste del Mediterráneo; más en concreto el entorno del Montgrí y el Cap de Creus, zonas que han revelado una riqueza biológica excepcional.

Así lo explica el equipo de SUBMON, el cual ha logrado realizar hasta 196 avistamientos e identificar un total de 700 individuos diferentes en esta área tras una década de incansable trabajo, reflejando así la complejidad y productividad de los ecosistemas marinos de la región.

Cuáles son los motivos

SUBMON ha estado realizando un seguimiento exhaustivo de esta especie desde el pasado año 2017 hasta la actualidad, logrando así construir una robusta base de datos sobre la presencia y dinámica de estos cetáceos.

Además, el hecho de que un 63% de los individuos hayan sido observados en años sucesivos sugeriría una cierta fidelidad hacia esta área; por su parte, el 37% restante se habría detectado por primera vez en el año 2025, apuntando a una conectividad ecológica más amplia y a la posible incorporación de nuevos ejemplares a la zona de estudio.

Los delfines mulares del Cap de Creus habrían mostrado un patrón de desplazamiento que abarcaría toda la costa catalana e incluso se extendería más allá del Golfo de León.

Este comportamiento respaldaría la idea de una metapoblación con amplios rangos de movimiento, donde los individuos usan diferentes áreas según la disponibilidad de recursos y otros factores ecológicos.

Algunos ejemplares, como Tramuntana, han sido observados de forma recurrente a lo largo de los años, convirtiéndose así en verdaderos "residentes" conocidos para los investigadores.

La clave de este seguimiento habría sido la foto-identificación, una técnica no invasiva y ampliamente validada en el estudio de los cetáceos que consistiría en reconocer a cada individuo a partir de marcas únicas en su aleta dorsal: cortes, muescas, cicatrices o variaciones en la forma que actúan como una "huella dactilar" natural.

Cabe destacar que, durante los últimos años, también se han desarrollado herramientas de reconocimiento automatizado mediante inteligencia artificial, pero la validación por expertos sigue siendo imprescindible.

Las marcas pueden evolucionar con el tiempo, lo cual exige una revisión cuidadosa. De hecho, un ejemplo ilustrativo sería un delfín conocido como Pitágoras, el cual fue avistado en los años 2018, 2020, 2022 y 2025.

Este individuo ha ido experimentando cambios progresivos en su aleta dorsal que no solo no han dificultado su identificación, sino que también ha ayudado a aportar información para su historia vital.

Desde el punto de vista científico, la foto-identificación constituye una herramienta con alto nivel de evidencia observacional en ecología de poblaciones, y se ha demostrado que permite estimar parámetros clave como la fidelidad al área, las tasas de supervivencia aparente o las redes de asociación entre individuos.

Por otro lado, cabe destacar la organización social de los delfines, conocida como fisión-fusión: a diferencia de otras especies con estructuras grupales estables, los delfines forman agrupaciones dinámicas que cambian continuamente en composición y tamaño.

En este sistema, un mismo individuo puede interactuar con múltiples grupos a lo largo de un solo día, en función de variables como la disponibilidad de alimento, estado reproductivo o preferencias sociales. Este tipo de comportamientos se asocia a altos niveles de cognición y flexibilidad conductual.

Para finalizar, SUBMON recuerda que el proyecto COSTtERA-2 dará continuidad a esta línea de investigación, incorporando un enfoque aplicado al estudiar la interacción entre los delfines mulares y la actividad pesquera, especialmente con la flota de arrastre.

Este último aspecto es clave, ya que las interacciones con pesquerías pueden tener efectos tanto positivos (acceso a alimento) como negativos (riesgo de captura accidental o conflictos).