El presidente de Vox, Santiago Abascal, se hace una fotografía con unos seguidores en el municipio vallisoletano de Peñafiel, este jueves

El presidente de Vox, Santiago Abascal, se hace una fotografía con unos seguidores en el municipio vallisoletano de Peñafiel, este jueves Rubén Cacho ICAL

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Precampaña, manual de ocupación: Feijóo y, sobre todo, Abascal 'queman' el terreno antes de que llegue el rival

Los líderes nacionales no han esperado al inicio de la campaña y han convertido febrero en un mes de 'tierra quemada' con el objetivo de dejar su mensaje clavado en los pueblos y ciudades de la Comunidad y captar votantes.

Más información: Abascal quiere "ganar a PP y PSOE" en Castilla y León y cree que en Extremadura "todo es posible, repetición o acuerdo"

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A menos de una semana para el inicio de la campaña electoral en Castilla y León la guerra ya está declarada. No en los platós ni en los mítines de rigor, sino en las plazas de los pueblos y en los auditorios de las ciudades. Los tres grandes partidos, PP, PSOE y Vox, han entendido la lección que arrojó la encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) este viernes: el 55,4 % de los electores asegura decidir su voto antes del inicio de la campaña electoral.

Por eso los líderes nacionales no han esperado al próximo viernes, cuando se iniciará oficialmente la campaña, y han convertido febrero en un mes de 'tierra quemada': llegan, plantan su bandera, repiten consignas, se fotografían con el candidato local y se marchan dejando el mensaje clavado. Cuando llegue el adversario, el terreno ya estará seco, estéril, quemado.

Feijóo para apuntalar la victoria

El pasado 13 de febrero, el Teatro del Liceo de Salamanca bullía y presentaba un lleno hasta la bandera. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de la Junta y candidato popular a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, presentaban juntos las nueve candidaturas provinciales con un doble mensaje: "vamos a ganar" y "las condiciones las ponemos nosotros".

Feijóo fue directo al grano con Vox y recordó que "sumar no significa perder el respeto a nuestros votantes". Recordó las experiencias de Aragón y Extremadura, donde el PP perdió escaños y Vox los duplicó. "¿Sacar un 40% y pedir perdón? ¿O el 34% con ocho partidos? Eso solo pasa en la España sanchista". Mañueco, más duro aún, marcó línea roja: "Cuando ganemos, las condiciones las ponemos nosotros. Quien no lo entienda es que no sabe lo que significa la democracia". Ni pacto con el PSOE ni sumisión a Vox.

Pero el líder del PP ya había estado en Castilla y León menos de un mes antes y es que el pasado 16 de enero ya participó en unas jornadas de trabajo del Partido Popular Europeo en Valladolid y aprovechó para visitar la concentración motera de Motauros en el municipio vallisoletano de Tordesillas.

Además, este mismo jueves el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy echaba un capote a Mañueco en la presentación de su nuevo libro, 'El arte de gobernar', en Arroyo de la Encomienda, y aseguraba que el presidente de la Junta tenía 9,75 de las 10 cualidades del buen gobernante. Los populares son perfectamente conscientes de que la presencia de sus líderes nacionales desde antes de la campaña puede contribuir a apuntalar una victoria que acarician con las yemas de los dedos.

Abascal y su gira relámpago

Si el PP plantó bandera en la capital salmantina, Vox decidió quemar el mapa entero. Después de presidir la presentación de candidatos el pasado 9 de febrero en Ávila, el líder del partido, Santiago Abascal arrancó en la mañana de este jueves en el municipio vallisoletano de Peñafiel una gira relámpago por diferentes municipios de la Comunidad con el objetivo de plantar la semilla de sus grandes caballos de batalla políticos en un momento de auge. "El islamismo es incompatible con España y con las libertades", aseguró.

Ese mismo día por la tarde dio un mitin en Soria en el que terminó de soltarse. "Hemos venido a cambiar todo. Queremos reconquistar España ante unos políticos traidores", afirmó. El presidente de Vox, el mayor activo de un partido que aspira a emular el éxito de Extremadura y Aragón en Castilla y León, se centró en la inmigración, la despoblación, la sanidad o un campo supuestamente "asfixiado por las políticas verdes". El cóctel perfecto para la España vaciada.

Este viernes llegaba por la mañana a Lerma y aseguraba que salía "a ganar a PP y PSOE" en Castilla y León y por la tarde protagonizaba un multitudinario mitin en Segovia. Pero su recorrido no acaba ahí y es que el líder de Vox estará el próximo lunes en Arévalo por la mañana y protagonizará un gran acto en Salamanca por la tarde y el miércoles hará escala en la ciudad de Zamora. "Espero no dejar un palmo de Castilla y León sin visitar", repite de forma insistente Abascal.

La estrategia es clara: en una comunidad donde el voto se decide por cercanía y memoria, el líder nacional que pisa el barro antes que nadie se lleva la foto, el titular y el recuerdo.

Sánchez, al rescate del PSOECyL

El PSOE de Castilla y León ha optado por el contraataque ante la cada vez mayor presencia en la Comunidad de los líderes nacionales de sus rivales en precampaña. Este domingo, el presidente Pedro Sánchez aterrizará en Ponferrada para participar en un gran acto en el que apoyará al candidato de la formación, Carlos Martínez, y en el que estará arropado por el líder del PSOE de León, Javier Alfonso Cendón, y la cabeza de lista del partido por la provincia leonesa, Nuria Rubio.

Además, el partido ha movilizado a sus pesos pesados con raíces castellanas y leonesas: José Luis Rodríguez Zapatero, leonés de pura cepa, ya está en agenda; el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, volverá a casa y Ana Redondo, ministra de Igualdad y vallisoletana, ha protagonizado varios actos durante las últimas semanas. Todo ello con el objetivo de dar un empujón a la campaña de Martínez con el objetivo de desbancar al PP de la Junta después de 39 años.

Pero los grandes partidos no son los únicos que han optado por esta estrategia y este sábado, solo un día antes del acto de Sánchez en Ponferrada, las dirigentes de Podemos Irene Montero e Ione Belarra participarán en la manifestación por la sanidad pública convocada en Valladolid e intentarán dar un impulso a su candidato, Miguel Ángel Llamas, al que las encuestas no conceden representación y que mantiene un duro combate por el voto a la izquierda del PSOE con la coalición de IU, Sumar y Verdes-Equo.

Una estrategia efectiva

¿Por qué funciona la tierra quemada? Porque el elector de Castilla y León no es el de una gran ciudad. Es el ganadero de la montaña leonesa, el agricultor de Tierra de Campos o la maestra de un pueblo soriano de 300 habitantes. La encuesta del CIS no miente: más de la mitad ya tiene el voto en la cabeza antes de que suene el himno de la campaña. Los partidos lo saben y actúan en consecuencia.

El PP refuerza su relato de "estabilidad y experiencia", Vox insiste en la "traición del bipartidismo e invasión migratoria", el PSOE trata de vender "cambio real". Cada uno deja su semilla antes de que el otro pueda plantar la suya y cuando empiece la campaña oficial, los mítines de rigor, los debates y las cuñas de radio serán solo el remate. El terreno ya está abonado.

Cada territorio, cada comarca, cada problema local tiene ya su consigna nacional clavada. El reloj corre y falta menos de una semana para el inicio de una campaña oficial que durará solo 15 días. Pero la verdadera campaña, la de las banderas plantadas, las manos estrechadas y los recuerdos grabados, ya lleva semanas en marcha.

El CIS lo confirmó este viernes: el 55,4% ya ha decidido o decidirá en los últimos días de campaña. El resto, los indecisos, decidirán en un terreno donde los grandes ya pasaron. Quien llegue tarde, llegará a tierra yerma. Y hasta ahora, los grandes partidos han hecho una firme apuesta por quemarlo todo antes de que empiece el fuego oficial. La pregunta ya no es quién gana la campaña, sino quién sobrevive a la precampaña y en Castilla y León, el que plante la bandera primero, puede quedarse con el voto.