Pegasus
1. Las fuentes que me han hecho llegar esta información y cuya identidad no puedo revelar me aseguran que toda la política de sumisión a Marruecos por parte del corrupto Pedro Sánchez, está relacionada con el espionaje de que fue objeto el susoautócrata y algunos de sus ministros. Quedó bien claro en su comparecencia sobre la invasión marroquí en la española Ceuta. Desgraciadamente, hemos normalizado que un presidente mienta en el Parlamento y hemos normalizado también que toda la corrupción política, moral y económica que le rodea siga siendo sostenida por quienes, en esa intervención parlamentaria, pusieron a chupa de dómine (y con razón) la actuación de P.S. (Pinocho Sánchez).
Dicho esto, vamos con Pegasus y con los asuntos y conversaciones espiados y altamente deseados por todos los periodistas, pero que, por cosas del azar y de la magia, me ha llegado a mí, que no soy periodista ni falta que me hace.
El teléfono del presidente fue infectado en 2021 por Pegasus, y el propio Gobierno reconoció que de él se extrajeron gigas de información. Ahora el grupo de hackers Jabaroot ha difundido miles de datos y ha insinuado que dispone de material relacionado con aquel espionaje. Es en ese contexto, y no en otro, donde se sitúa lo que sigue. Las carpetas en las que se distribuyeron las gigas del teléfono albergan pocas dudas sobre la concepción totalitaria que tiene del ejercicio político.
La primera carpeta se remontaba a 2014. Se titulaba «Antes de La Moncloa». Había discursos, entrevistas, mítines y promesas. Muchísimas promesas. Había también una cronología completa de su carrera política, desde sus primeros pasos hasta las primarias socialistas de 2017, aquellas en las que consiguió regresar a la secretaría general del PSOE después de haber sido apartado del cargo. Cómo han conseguido reunir toda esta información es un misterio, pero la abultada avalancha de audios, mensajes, fotografías, dibujan un panorama desolador para la democracia española y permite suponer o sospechar que las grabaciones comenzaron antes, o que una mano negra, harta del deterioro democrático de Sánchez y su partido quiso colaborar.
El proceso de primarias fue una auténtica guerra interna. Hubo acusaciones sobre avales, afiliaciones, censos y utilización de recursos del partido, además de una batalla política extraordinaria entre Sánchez, Susana Díaz y Patxi López (sic).
Un colaborador habría entrado en el despacho la noche de la victoria. Y esta conversación que figuraba en el móvil de alguien no reconocido avala que las grabaciones empezaron antes. No tiene desperdicio: Hemos ganado. —¿A los aparatos? —A todos. —¿Y ahora? —Ahora no volvemos a perder. El colaborador habría guardado silencio antes de preguntar: —¿Y el vídeo de la urna? —Tranquilo. Está controlado.
La siguiente carpeta se llamaba «Saunas». Allí estaban las informaciones publicadas durante años sobre los negocios de Sabiniano Gómez, padre de Begoña Gómez, relacionados con saunas de Madrid.
Otra perla de Pegasus es la siguiente conversación entre P.S. y Sabiniano: —Pedro, ¿cuánto necesitas para las primarias? —Lo que podamos conseguir, Sabiniano. Esto no es una campaña normal. —Ya me lo imagino. ¿Cien mil? —¿Cien mil euros? —Sí. —Eso es mucho dinero. —Para recuperar Ferraz, quizá no tanto. —Pero ¿cómo se justificaría? —No te preocupes por eso. Lo importante es ganar. —¿Y si alguien pregunta de dónde sale? —Entonces diremos que han sido los militantes. Como siempre. Y otra cosa, ¿tú sabes quién es el J. B. del que habla Villarejo? —¿Bono? —Eso dicen. —Pedro, aquí hay mucho J. B. —¿Y alguna grabación? —No te preocupes por eso. Tú preocúpate de ganar las primarias. Y si quieres un JB, en la nevera hay una botella de güisqui.
Otro de los archivos contenía jugosas conversaciones, hacían referencia a la posibilidad futura de que Sánchez pudiera mantenerse en el poder tras las elecciones de 2023.
Con Puigdemont: —Pedro, para que tengas mis votos hay una condición. —La amnistía. —Exacto. —Podemos hablarlo para el futuro, Carles, no sé qué deparará, si ganaré o no las elecciones, pero he dicho muchas veces que la amnistía no cabe en la Constitución. —También dijiste que no pactarías con Podemos, que no pactarías con Bildu y que no habría indultos. —Los tiempos cambian. —Y las necesidades también. —¿Entonces habrá amnistía? —Habrá amnistía. —¿Y la Constitución? —Para eso tenemos juristas. —¿Y el Tribunal Constitucional? —Pumpido está en nómina, por decirlo así. —¿Y si te acusan de cambiar de opinión por votos? —Carles, no confundas una contradicción con una negociación. —Entonces, ¿tenemos acuerdo? —Tenemos investidura. Lo demás ya lo explicaremos.
P.D. Espérense los leguleyos del Gobierno (y de la Fiscalía a su servicio)… habrá más.
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2. Decíamos ayer…
Otro de los archivos contenía jugosas conversaciones, hacían referencia a la posibilidad futura de que Sánchez pudiera mantenerse en el poder tras las elecciones, que finalmente se produjeron en el 2023.
La carpeta más hiriente para la memoria de los asesinados por ETA era la titulada «Bildu». Al igual que la conversación reproducida anteriormente del prófugo Puigdemont, retrata la falta de principios del presidente.
Juzguen. —Arnaldo, necesitaré tus votos. —No son gratis, Pedro. —Nada es gratis en política. —Necesito que sigas diciendo que con Bildu no vas a pactar. —¿Y para qué? —Para que la gente se quede tranquila. Tú di que no, nosotros sabemos que sí. —Pero dije que no pactaría ni cinco ni veinte veces. —Precisamente. Cuantas más veces lo digas, mejor. —¿Y mi pasado? —¿Qué pasado? —El secuestro de Abaitua. —Era empresario y, por tanto, fascista. —¿Y Rupérez? —Del PP. —Entonces no hay problema. —¿Y después? —Después ya veremos. Primero hay que llegar a La Moncloa. Luego necesitaremos los votos. —¿Y qué pedirá Bildu? —Que cumplas tu parte. —¿Cuál? —Que dejes de hablar de líneas rojas. —¿Y qué quieres que diga? —Lo que haga falta para mantenerme en La Moncloa. —Pero he dicho muchas veces que con Bildu no voy a pactar. —Ya lo sabemos. Por eso nos hace gracia. —¿Y el pasado de ETA? —El pasado no da votos, Pedro. Los votos los damos nosotros. —Entonces, ¿olvidamos el pasado? —Tú no tienes que olvidar nada. Solo tienes que dejar de recordarlo. —¿Y si me llaman mentiroso? —Después de todo lo que has dicho, ¿qué importancia tiene una mentira más? —¿Y vosotros qué queréis a cambio? —Que gobiernes, y que sigas gobernando para que no lleguen los fascistas. Y que cuando llegue el momento no confundas tus líneas rojas con nuestros votos. —Entendido. Las líneas rojas son para la oposición y muy útiles para antes de las elecciones. —Ahora empiezas a entenderlo.
Otra de las carpetas llevaba el nombre de «Plus Ultra». Entre los nombres que aparecían con mayor frecuencia estaba el de José Luis Rodríguez Zapatero.
—José Luis, me han dicho que los de Plus Ultra han hablado contigo. —La gente habla mucho, Pedro. —¿Te pidieron ayuda con lo del rescate? —Me pidieron que les escuchara. —Los 53 millones ya están aprobados. —Ya sabes que algunas cosas empiezan mucho antes de que se hagan oficiales. —¿Y aquel uno por ciento del que hablan? —Un contrato de asesoramiento. —Quinientos treinta mil euros. —Más IVA. —No parece poco por asesorar. —Depende de lo que consigas asesorando. —¿Y tú qué consigues? —Yo conozco gente. —Eso ya lo sé. —Y a veces la gente que conozco necesita que le abran una puerta. —¿Y tú se la abres? —Yo solo llamo. Las puertas las abre quien tiene la llave. —Ten todo atado, José Luis, que ya sabes cómo se las gasta la fachoesfera. —Sí, tranquilo, Pedro, está todo bien cubierto y apantallado. Cuento con mis hijas, con Gertru, y con mi amiguete de «correrías», Julio. —Por cierto, tengo unas joyitas guardadas por si Begoña quiere alguna. —¿Joyitas? —Sí, unas de esas que nunca vienen mal cuando hay algo que celebrar. —José Luis, contigo hay que tener cuidado. —¿Por qué? —Porque nunca sé cuándo estás hablando en serio. —Ese es precisamente el secreto.
Dejo de abrumarles con tanta información. Saldrán más cosas, seguramente, y otros serán quienes las expongan.
Esa es la razón por la que la historia de Pegasus resulta tan perturbadora. Porque una conversación aislada puede no significar nada. Una fotografía aislada puede no significar nada. Una reunión aislada puede no significar nada. Pero cuando alguien tiene todas las piezas, puede construir una historia. Y esa historia puede ser cierta y puede ser suficientemente peligrosa como para cambiar el equilibrio de poder.
Esta información es verdad. Una verdad dramática, incómoda, quizá demasiado parecida a la España que nos ha tocado vivir y a la que vivimos en el pasado. Un nuevo episodio de una historia que, de tanto retorcerse, empieza a parecer escrita por alguien que hubiera perdido cualquier respeto por la realidad.
Todo esto es la pura verdad. Nada más que la verdad. Palabra de Sánchez.
P.D. Orson Welles ya jugó hace casi noventa años con esa delgada frontera entre la ficción y la realidad. A quienes esperaban encontrar en estas páginas el verdadero contenido del Pegasus de Pedro Sánchez, lamento decepcionarles. Todo lo que han leído sobre ese archivo es ficción, es broma, imaginación dolida por un presidente corrupto, por una España extraviada. Pero convendrán conmigo en que, conociendo al personaje, tampoco resulta tan difícil imaginar que la realidad pudiera parecerse demasiado a la ficción. A quienes hayan sabido leer entre líneas, queriendo jugar conmigo, finalicemos aquí, espero que hayan compartido un buen rato de política ficción.