La portavoz de Podemos en el Congreso, Ione Belarra. Europa Press
Dieta política actual: ni chistorra, ni chorizo, tan sólo fuet
Hace algún tiempo publiqué en este diario digital un artículo titulado "La táctica del salchichón al socaire de la Constitución". Ahora, tras las últimas noticias, me doy cuenta de que la citada táctica está más viva que nunca. Como decía Alfonso Guerra, rodajita a rodajita nos vamos a quedar con la guitita. De este modo se describe metafóricamente cómo el independentismo catalán logra sus objetivos poco a poco. El salchichón representa una alegoría de nuestra Constitución, que se está quedando en los huesos sin ser sometida a una dieta de adelgazamiento a través de su propia reforma. Y digo esto porque las últimas noticias nos ofrecen tres perlas que merecen ser comentadas.
La primera se refiere a lo pactado con el lehendakari del Gobierno vasco sobre la cesión de las competencias en materia de aeropuertos de interés general, que, a mi entender, pone en riesgo el modelo de Estado amparado por nuestra Constitución. Hasta el presidente actual de Aena se ha atrevido a calificar la citada cesión de nula de pleno derecho. Y digo "atrevido" porque su nombramiento es propuesto por el propio Gobierno. Ante esta situación, salta a la palestra el ministro Torres, que, en un alarde de sapiencia jurídica, manifiesta que no se debe hablar de transferencia, sino de "cogestión". Yo la calificaría de "indigestión" mental, pues es lo que me produce tal ocurrencia.
La segunda perla se refiere a la denominada "financiación singular de Cataluña". El Gobierno olvida, una vez más, que la unicidad del orden económico nacional es un presupuesto necesario para que el reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas no nos conduzca a resultados disfuncionales y desintegradores (Tribunal Constitucional dixit). A pesar de ello, el Gobierno alardea la citada iniciativa sin el menor sonrojo.
La última perla la encontramos en el acuerdo de regularización de 500.000 inmigrantes a través de un futuro Decreto, que, si bien tiene un objetivo legítimo, pues se ofrece a cientos de miles de inmigrantes una autorización de residencia, el trasfondo de la cuestión va más allá, pues, políticamente, de lo que se trata es de desbloquear la iniciativa presentada por PSOE para transferir las competencias en materia de inmigración a Cataluña, a la que se oponía Podemos. Las palabras de Ione Belarra (Podemos) al decir primero regularización y después transferencia, parecen liberar este obstáculo. De esta forma, a mi modo de ver, se matan dos pájaros de un tiro: se da luz verde ante el cambio de postura de Podemos y se recupera la confianza dañada con Junts. No debemos olvidar que a la espera se encuentra el Proyecto de Ley de Presupuestos.
Veamos qué nos depara la semana próxima, pero de una cosa estoy seguro, que el salchichón seguirá menguando. Prueba de ello es la comparecencia del ministro Albares, hace unos días, haciendo proselitismo del catalán en Europa cuando se desprotege el castellano en España, con una cota en el ámbito educativo de Cataluña del 25 por 100. Vivir para ver. ¿Qué nos quedará en el 2.027? ¿Algo más que la "guitita"?".