Una mujer echa proteínas en polvo en un shaker.

Una mujer echa proteínas en polvo en un shaker. Archivo iStock

Salud

Raquel, médica de familia: "He tenido en consulta a jóvenes con insuficiencia renal por tomar proteína en el gimnasio"

Detrás de esta tendencia aparentemente inofensiva de los suplementos, los profesionales sanitarios empiezan a detectar consecuencias preocupantes.

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El consumo de suplementos alimenticios ya no es exclusivo del alto rendimiento. Proteínas, creatina, omega 3 o magnesio forman parte del día a día de muchos jóvenes, impulsados en gran medida por las redes sociales.

Sin embargo, detrás de esta tendencia aparentemente inofensiva, los profesionales sanitarios empiezan a detectar consecuencias preocupantes.

Raquel Gambín, médica de familia y coordinadora del Centro de Salud de Callosa de Segura, lo confirma desde su experiencia en consulta: “He visto casos de insuficiencia renal en jóvenes que tomaban proteínas sin control”.

La clave, según la especialista, está en el uso indiscriminado. “Se ha normalizado tomar suplementos ‘por si acaso’ o porque lo recomienda alguien en internet, pero no todo el mundo los necesita”, explica.

En el caso de la proteína, su consumo excesivo puede suponer una sobrecarga para el riñón. “Hay personas que van dos veces al gimnasio y ya empiezan a tomar proteína o carnitina. Su cuerpo no lo necesita, lo que necesita es entrenar”, señala.

El problema se agrava cuando no existe control médico ni analíticas previas. El organismo, advierte, no siempre puede gestionar ese exceso: “El riñón tiene que filtrar todo eso y, si no le da tiempo, pueden aparecer problemas”.

Redes sociales y desinformación

La popularización de estos productos no es casual. Según Gambín, el auge de los suplementos está directamente relacionado con su presencia en redes sociales. “Ahora entras en cualquier plataforma y todo son recomendaciones de vitaminas, proteínas o creatina”, comenta.

Este fenómeno genera una percepción errónea de seguridad. Al tratarse de productos accesibles y sin receta, muchos usuarios asumen que no tienen riesgos. “Pero lo natural o lo que se vende sin control no siempre es inocuo”, advierte.

No todo es blanco o negro

Pese a ello, la médica matiza que los suplementos sí pueden ser necesarios en determinados casos. Deportistas de alto nivel o personas con déficits concretos pueden beneficiarse de su uso, siempre bajo supervisión.

“Hay pacientes que hacen maratones o entrenamientos muy exigentes y necesitan un aporte extra. En esos casos, si la analítica lo indica, se pauta”, explica. La diferencia está en la personalización: “Cada cuerpo es distinto y no se puede generalizar”.

El riesgo de la sobredosificación

Más allá de la proteína, la especialista alerta también sobre el consumo simultáneo de varios suplementos. En consulta, asegura haber detectado pacientes que tomaban hasta siete productos distintos, algunos de ellos duplicados en composición.

“Estaban tomando tres veces más de lo necesario sin saberlo”, señala. Este exceso puede derivar en efectos secundarios como taquicardias, calambres o alteraciones metabólicas.

Por ello, insiste que antes de suplementarse, es fundamental conocer los niveles reales del organismo. “Si no lo necesitas, no lo tomes. Y si lo necesitas, que sea con control médico”, resume.

Frente a la cultura del suplemento, Gambín apuesta por recuperar los pilares clásicos de la salud como alimentación equilibrada y ejercicio físico adaptado. “Muchas veces buscamos soluciones rápidas en pastillas cuando lo esencial sigue siendo lo mismo”, concluye.