Albert Espinosa en Opendir Alicante 2026.

Albert Espinosa en Opendir Alicante 2026. Opendir

Vivir

Albert Espinosa, escritor: "Detrás de cada persona hay un protector que evita que te pasen cosas malas"

El creador de 'Pulseras Rojas' ha dado una charla en el Opendir en Alicante, coincidiendo con el estreno de su último libro 'Nunca estuviste solo'.

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Alicante
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"Vivir es aprender a perder lo que ganaste". Con esta reflexión, el escritor, actor y guionista Albert Espinosa resume parte de la filosofía vital que impregna su nueva novela, un thriller emocional con el que se aleja de los registros que le han convertido en uno de los autores más leídos del país.

El creador de la exitosa serie 'Pulseras Rojas' ha participado este jueves en el Auditorio de la Diputación de Alicante dentro del evento para directivos Opendir, donde ha impartido la ponencia 'Si crees en los sueños, ellos se crearán'.

Con más de treinta producciones en televisión, once libros publicados y más de tres millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, Espinosa acaba de lanzar su primer thriller, 'Nunca estuviste solo'.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con el autor barcelonés sobre esta nueva obra, marcada por las experiencias personales, las pérdidas y su visión de la vida tras convivir durante años con el cáncer.

Con 14 años le diagnosticaron un osteosarcoma, -un tipo de cáncer óseo-, el primero de los tres tumores que lo mantendría durante una década entrando y saliendo del hospital. Un 3%, esas fueron las probabilidades que le dieron de sobrevivir. Espinosa tuvo mucha suerte, pero tuvo que despedirse de muchos amigos en el camino.

Un thriller emocional

'Nunca estuviste solo' cuenta la historia de Guido, un chico con poderes extrasensoriales que tiene que ayudar al médico que le curó de pequeño para descubrir la verdad sobre un misterio que los acecha desde entonces.

Un relato que habla del más allá, de lo que hay cuando morimos, de la verdad o de la mentira y de la vida actual en tiempos de redes sociales. Un dato importante es que Guido es un famoso tiktoker que lo ha conseguido todo en muy poco tiempo, y ahora se enfrenta a una crisis vital.

Espinosa explica que la novela gira en torno a los "protectores", que son los espíritus de los seres queridos fallecidos que permanecen junto a las personas para evitar que les sucedan desgracias.

Según asegura el propio escritor, Guido comparte con Espinosa la capacidad de sentir a los espíritus protectores de otras personas.

El creador justifica estas habilidades en la vida real como un efecto secundario de las elevadas dosis de radiación recibidas durante sus diez años de tratamiento oncológico, en los que acumuló cientos de radiografías y escáneres. "Simplemente por el hecho de estar conmigo en una habitación, te vuelves radiactivo también", bromea.

El autor asegura que, gracias a ello, suele tener premoniciones y percibe presencias espirituales.

"Siempre cuando veo a una persona, veo a su protector. Esa sensación de notar una figura y poderla reconocer", detalla Espinosa, aclarando que la función de estos entes no es atraer la buena suerte, sino apartar el mal.

El origen de la historia nace tras la muerte de Dylan, un niño de seis años enfermo de cáncer con el que el escritor soñó durante una semana. En esos sueños, el pequeño repetía las letras "XL", un mensaje que Espinosa trasladó a sus padres y que acabó relacionándose con una motocicleta que la familia terminó comprando para afrontar el duelo de forma conjunta.

A esta experiencia se sumó un importante problema de salud que sufrió el propio autor el pasado mes de diciembre, cuando le detectaron un tumor de diez centímetros en la glándula parótida. Ante la posibilidad de sufrir una parálisis facial tras la operación, sintió la necesidad de escribir esta historia.

"Al ver la muerte cerca nuevamente, pensé que tenía que hablar de los protectores, tenía que hacer una novela que se alejaría de lo que siempre he hecho", confiesa.

El interés por la obra ya ha despertado conversaciones con productoras de Estados Unidos e Italia para una posible adaptación audiovisual.

Una filosofía contra el bullying

Durante la conversación, Espinosa recuerda las enseñanzas de una anciana de 90 años a la que llama su "madre hospitalaria", quien convivió con adolescentes ingresados en oncología.

Ella le transmitió la teoría de que el alma está formada por siete fragmentos pertenecientes a otras personas repartidas por el mundo. Bajo esa idea, hacer daño a alguien implica también dañarse a uno mismo.

El escritor conecta esta filosofía con el acoso escolar y social, una realidad que considera una de las grandes lacras actuales. Frente a ello, defiende el respeto y la empatía como única salida.

"Ama tu caos, ama tu diferencia, ama lo que te hace único y ama el caos de los demás", reivindica.

El deseo pendiente

Uno de los momentos más llamativos de la entrevista llega cuando Espinosa habla de la promesa que mantiene desde la adolescencia.

El autor explica que sus compañeros de planta en el hospital le dejaron 150 deseos antes de fallecer y que ya ha cumplido 149. El único pendiente pertenece a su mejor amigo: viajar a Las Vegas y apostar un millón de euros al número 17 de la ruleta con el objetivo de ganar 36 millones.

Espinosa conserva todavía el dibujo que su amigo le hizo cuando ambos tenían doce años y asegura que, aunque sigue retrasándolo, terminará haciéndolo.

"Y por ahora lo estoy posponiendo, pero algún día lo haré. Ya tengo a 15 amigos que se quieren venir conmigo, todos quieren participar de las posibles ganancias", comenta entre risas.

Aprender a perder

Como cierre, el escritor deja una reflexión sobre la manera de afrontar la vida y las pérdidas.

"Vivir es aprender a perder lo que ganaste", afirma, recuperando otra de las enseñanzas que recibió durante su etapa en el hospital.

Espinosa sostiene que el sufrimiento forma parte inevitable de la existencia y recomienda no obsesionarse con buscar explicaciones a las desgracias. En su lugar, apuesta por aprender a gestionar el duelo y transformar las experiencias negativas en algo positivo.

"La vida como es finita, no vale preguntarse excesivas cosas, sino disfrutarla y las cosas malas intentar hacer el duelo, que ahora se hace poco, para transformarlo en algo positivo", concluye.