Varios trajes de comunión.

Varios trajes de comunión. Shutterstock

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Richard Gracia, experto financiero: "Las comuniones ya cuestan hasta 6.800 euros tras subir un 20 % en un año"

El creador de 'El Método RICO' da algunos consejos para que las familias ahorren en este tipo de celebraciones: "Hay que ser coherentes con la realidad".

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Alicante
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Las semanas previas al verano marcan el inicio de una de las temporadas más intensas para muchas familias: comuniones, bodas y todo tipo de celebraciones se concentran en el calendario. Más allá de la ilusión, estos eventos suponen un importante esfuerzo económico que, en algunos casos, puede desajustar seriamente las cuentas domésticas.

El impacto en el bolsillo no es menor. Este 2026, el coste medio de una Primera Comunión en España supera ya los 6.800 euros, lo que supone un incremento de en torno al 21 % respecto al año anterior, según estimaciones de la Asociación Española de Consumidores recogidas por la Agencia EFE.

En celebraciones más elaboradas, la cifra puede escalar hasta los 15.798 euros, especialmente cuando se incluyen banquetes con decenas de invitados. En el caso de las bodas, el gasto medio se sitúa alrededor de los 20.000 euros o incluso más, dependiendo del número de asistentes y del nivel de personalización.

Desde EL ESPAÑOL de Alicante hemos hablado con el experto en finanzas personales y creador de 'El Método RICO', Richard Gracia, quien analiza esta tendencia y ofrece claves para evitar que este tipo de celebraciones se conviertan en un problema económico.

La presión social

Gracia sitúa el gasto medio actual de una comunión entre los 5.600 y los 6.800 euros, confirmando un incremento cercano al 20 % en apenas un año. Aunque existe una horquilla amplia, con celebraciones más modestas que pueden arrancar en unos 1.500 euros, también hay casos en los que el desembolso alcanza los 13.500 euros.

El experto advierte de que este encarecimiento no responde únicamente a la inflación. A su juicio, existe un factor social determinante que empuja al alza los presupuestos. La presión del entorno, tanto en el ámbito escolar como en redes sociales, genera una especie de competición silenciosa entre familias.

En este contexto, señala que "algunas comuniones prácticamente parecen casi minibodas", una tendencia que refleja hasta qué punto estas celebraciones han crecido en dimensión y coste. Como resume el propio Gracia, "nadie quiere que la comunión de su hijo parezca menos".

El peligro de endeudarnos

Ante este aumento de los costes, muchas familias recurren a préstamos personales para poder asumir el gasto. Según explica el especialista, puede ser habitual solicitar entre 3.000 y 10.000 euros para financiar este tipo de eventos, especialmente en hogares de clase media o media-baja.

Sin embargo, Gracia es contundente al valorar esta práctica. El problema, explica, radica en "pedir prestado para financiar gastos" en lugar de destinar la deuda a inversiones que generen retorno. Desde su punto de vista, se trata de una decisión financiera poco recomendable.

El experto insiste en la necesidad de actuar con responsabilidad y lanza un mensaje claro a los padres: "Si tú tienes que pedir prestado dinero para poder hacer una comunión más grande, siendo, financieramente honestos y responsables, no deberías hacer la comunión así".

Además, recuerda que recurrir a financiación externa encarece aún más el evento. Los intereses de estos préstamos pueden añadir entre 500 y 1.000 euros adicionales al coste final, lo que agrava aún más el impacto en la economía familiar.

La importancia de planificar

Para evitar situaciones de estrés financiero, Gracia recomienda anticiparse. La clave pasa por establecer un presupuesto realista antes de comenzar con la organización y empezar a ahorrar con suficiente margen, idealmente con un año o incluso año y medio de antelación.

Este enfoque permite distribuir el esfuerzo económico en el tiempo y evitar decisiones impulsivas. Aun así, el experto insiste en la necesidad de fijar límites claros al gasto.

En concreto, aconseja no destinar a una comunión más del equivalente a seis meses o un año de ahorro familiar. Superar ese umbral, advierte, puede comprometer objetivos financieros a largo plazo, como la jubilación o futuras inversiones.

Cómo reducir el gasto

El mayor desembolso de una comunión suele concentrarse en el banquete, donde los precios por cubierto oscilan entre los 50 y los 200 euros. A medida que crece la lista de invitados, el presupuesto se dispara de forma casi automática.

Por ello, una de las primeras recomendaciones de Gracia pasa por ajustar el número de asistentes y evitar invitaciones por compromiso. Reducir la lista puede suponer un ahorro significativo sin afectar al sentido de la celebración.

Otra opción es replantear algunos elementos tradicionales. En el caso de la vestimenta, el experto considera más lógico alquilar el traje en lugar de comprarlo, ya que se trata de una prenda que los menores solo utilizarán en una ocasión. Como señala, tiene poco sentido asumir un gasto elevado para algo que "van a llevar un día".

También apunta a la ubicación como un factor clave. Optar por espacios fuera de los núcleos urbanos puede abaratar el coste total entre un 30 % y un 40 %, una diferencia relevante para muchas familias.

Además, recomienda comparar precios con atención y evitar lo que denomina el "efecto comunión", una práctica por la que algunos establecimientos incrementan sus tarifas simplemente por tratarse de este tipo de celebración.

El mito de los regalos

Uno de los argumentos más habituales para justificar el gasto es la idea de que los regalos compensarán la inversión. Sin embargo, Gracia desmiente esta creencia.

Según explica, lo habitual es recuperar entre un 70 % y un 80 % del dinero invertido, lo que implica que la familia sigue asumiendo una parte importante del coste total.

En este sentido, el experto también se dirige a los invitados, recordando que la presión económica no recae únicamente en quienes organizan el evento.

Por ello, lanza un mensaje de sentido común y sinceridad: "No tienes por qué estar obligado a dar una cantidad mínima fija de dinero".

Gracia explica que una boda o una comunión no debería desestabilizar la economía de un invitado con buena salud financiera, ya que es un gasto "puntual". Sin embargo, también habla de ser realistas y aprender a decir 'no' cuando no se puede hacer algo.

En un contexto de precios al alza y creciente presión social, la clave, concluye, pasa por recuperar el equilibrio entre celebración y responsabilidad financiera. Porque, al final, el recuerdo de ese día no debería medirse en euros.