Valdevez.

Valdevez. Treintayseis

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El restaurante de Vigo con un 'muro de la fama' lleno de firmas de famosos: "Agradecen mucho la intimidad"

Situado en el Casco Vello, Valdevez ofrece una cocina de temporada, donde el producto manda y un ambiente casi familiar acompañado de una decoración que no pasa desapercibida

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Hace algo más de 11 años, abrió las puertas en el Casco Vello de Vigo Valdevez, un restaurante con aires de taberna que ha sabido aprovechar y explotar lo que en un principio podrían ser trabas.

"El Casco Vello de hace once años no es el de ahora, en ese momento estaba empezando a ver brotes verdes, pero era una zona muy deprimida aún", explica Manuel Garrido, uno de los socios propietarios del restaurante, que añade que "tenía mucha fe" en que la zona "iba a ir para arriba".

Por otro lado, el local llevaba 28 años cerrado tras ser un almacén de ropa del mercado de A Pedra y el propietario no quería alquilárselo a Garrido. "Tú estás loco", le decía; pero lo convenció y con el paso del tiempo no se arrepiente de ninguno de los pasos dados.

A pesar de estar más "escondido", en San Bernardo, una callejuela que une Oliva con Baixada á Fonte, hoy tampoco es un problema: "Al principio entendía que me perjudicaba. Hoy no cambio la ubicación de Valdevez por ninguna del Casco Vello".

Desde el comienzo, Manuel buscó crear una taberna abierta a públicos muy diferentes, "para todos los públicos". "Teníamos claro que esto tenía que ser un concepto de taberna, que la gente, da igual que tengas 60 años o 18, esté cómoda", asegura y añade que "puedes encontrarte la misma noche a chicas de 20 años y un grupo de gente de 70 o 60, compartiendo espacios sin desentonar ninguno".

Cocina de temporada

En el ámbito gastronómico, el producto constituye la base de su propuesta, con especial atención a los alimentos de temporada y de proximidad, aunque sin cerrarse a referencias procedentes de otros lugares cuando Garrido considera que su calidad lo justifica.

"Intentamos tener sobre todo producto de calidad, producto de temporada. Por ejemplo, todo este verano tenemos bonito de Burela. Intentamos tener concha, tanto berberecho, mejillón o almeja, porque es un producto que demanda también la gente de fuera. Buscamos los guisos también de temporada", describe.

Aunque la carta respira por otros lados, también, con atún rojo de Balfegó, "que es un producto de calidad top que tengo durante todo el año" o carne de Discarlux, que tiene "la mejor carne de España"; trabajan la vaca vieja y la rubia gallega, "que es una auténtica delicia".

Valdevez también ha sido testigo del cambio del barrio y de la calidad y profesionalización de su oferta hostelera: "He ido viendo también cómo abrían unos y cerraban y cómo iba mejorando la oferta gastronómica. Eso es beneficioso no solo para el Casco Vello, sino para toda la ciudad".

Un lugar donde considera que "ya hay una hostelería consolidada y hay referentes en la ciudad", lo que prueba que el paso del tiempo ha supuesto "mucha evolución".

Las reservas que no se anulan

También hace mención Manuel al perjuicio que provocan los clientes que reservan una mesa y después no acuden ni avisan. Un problema que salió a la luz hace algo menos de 3 años en plena Navidad y en el que Valdevez se significó de manera muy importante. "Ha pasado muchas más veces que ese día, aunque ahí fue un poco una rabieta del cabreo que cogí, pero desgraciadamente nos pasa mucho más y sigue pasando", lamenta.

La garantía de la reserva, como se hace en otros sectores, es a lo que se está "abocando" a los negocios de hostelería, y el propio Manuel lo ha comprobado este verano, cuando se lo han exigido en algún restaurante. "Cuando un restaurante en un día apunta una mesa de ocho o diez, la gente no se da cuenta del daño que hace, porque si esa mesa no la recupera, el porcentaje de daño es grandísimo", completa.

Eso sí, matiza que en su caso es "reacio" por el ambiente "familiar" de Valdevez. "Muchas de las reservas entran por mi móvil, son amigos que me llaman", explica, por lo que "una plataforma rígida" no le permitiría mantener ese trato: "Ese servicio de cercanía me gusta mantenerlo, por eso soy reacio, pero profesionalmente, empresarialmente, es la lectura más correcta".

Su decoración

Decoración de Valdevez, con la báscula de 'Fariña'.

Decoración de Valdevez, con la báscula de 'Fariña'. Treintayseis

Pero Valdevez es algo más que su oferta gastronómica; su personalidad le viene dada de su decoración. El restaurante ocupa un edificio de más de 130 años, de hecho las vigas que se ven en el techo "son las vigas naturales que soportan el edificio", y Garrido ha ido construyendo su estética con antigüedades y objetos recuperados. "Es un poco cajón de sastre, pero todo tiene su sentido", añade.

Desde cartelería original de Mirinda o Trinaranjus hasta antigüedades como teléfonos, que todavía funcionan, como los televisores de 14 pulgadas que se distribuyen entre múltiples botellas.

También hay una báscula que formó parte de la serie Fariña. "Es la misma, donde pesaban el dinero y la droga", presume Manuel. O un mueble sobre el que se dispone el equipo de música,

Deportistas, músicos y actores, clientes habituales

A esa decoración se le suma una pared llena de letras y dibujos hechos a mano. Son, nada más y nada menos, el 'muro de la fama' de Valdevez: dedicatorias y firmas de figuras del deporte, el cine o la música que han pasado por su local.

Todo empezó casi por casualidad, ya que su mujer quería cambiar el papel pintado de esa pared porque "no le gustaba". Los hermanos Patxi y Julio Salinas, amigos de Manuel, aprovecharon que lo iba a cambiar para "estropearlo". Así, fueron los primeros en firmar.

Muro de la fama del Valdevez.

Muro de la fama del Valdevez. Treintayseis

Se convirtió en una tradición para la gente conocida que pasaba por el restaurante. "Hay muchos sitios que tienen fotos, pues nosotros vamos a tener una firma", resume Garrido, que añade que "cada uno de los que viene nos deja un cariño ahí, una dedicatoria".

Esos rostros conocidos llegan a Valdevez recomendados por otros que previamente han disfrutado del local. La relación de Manuel con el fútbol y la música contribuyó a que fueran pasando por allí numerosos personajes conocidos, que después lo recomiendan a otros.

El boca a boca y la intimidad

Manuel posando con famosos que han visitado Valdevez.

Manuel posando con famosos que han visitado Valdevez. @valdevezvigo

"Por ejemplo, Bustamante, que es muy buen tipo, me ha mandado a Gemma Mengual, a Raquel Sánchez Silva: 'Si vas a Vigo tienes que ir a ver a mi amigo Manuel'. Algo tendré que ver en que los tratamos bien y que se sienten cómodos", celebra.

Del ámbito del fútbol, además de múltiples cenas y comidas del Celta, aparece el nombre de Iker Casillas. Más allá de la que se hizo pública, en plena Cabalgata de Reyes, el ex portero ha estado "un montón de veces aquí sin que nadie se enterara".

Es precisamente esa discreción lo que hace que acudan a Valdevez. "Intento al final que esté cómoda la gente conocida, como estaría si no lo fuera. Entonces yo creo que agradecen esa parte de intimidad y de comodidad que les ofrece Valdevez", razona Garrido.

Al fin y al cabo, Valdevez es una suma de ingredientes que lo convierten en un plato más que apetecible. Es el propio Manuel el que mejor lo resume: "No somos el mejor restaurante, no tenemos Estrella Michelin, ni lo pretendemos, pero yo creo que hacemos una buena labor".

"Somos un buen sitio y tenemos un nombre en la ciudad que hace que tengamos nuestro hueco", finaliza.