Manolo y María Jesús, propietarios de Deportes Albeniz
Manolo y María Jesús cierran la mítica Deportes Albéniz de Vigo: "Hay clientes que vienen desde niños"
A Manolo y María Jesús, el matrimonio que regenta la tienda, les ha llegado el momento de jubilarse tras haber visto crecer a generaciones de vigueses y dar vida al barrio durante décadas
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Cualquier vecino del barrio de Teis que se precie conoce Deportes Albéniz. Al igual que Alimentación Verín o Mercerías Saldaña, es uno de esos comercios que forman parte de la historia del barrio y que, además, contribuyen a construir su identidad. El matrimonio que lo regenta, Manolo y María Jesús, es muy conocido y querido en la zona, y su tienda ha visto crecer a generaciones de vigueses.
Deportes Albéniz subió la persiana por primera vez el 1 de diciembre de 1980. Manolo, con apenas 18 años, había sufrido un grave accidente de moto que le dejó secuelas en un pie, lo que le impedía desempeñar trabajos físicos o permanecer mucho tiempo de pie. Por eso, su abuelo decidió abrirle una tienda de deportes. "De algo va a tener que trabajar", recuerda María Jesús que decía.
En sus inicios, Deportes Albéniz estuvo regentada por Manolo y su abuelo, que le ayudó a poner en marcha el negocio. La elección de una tienda de deportes no fue casual: por aquel entonces, en Vigo apenas había unos pocos establecimientos donde comprar ropa deportiva. Además, ambos compartían una gran afición por el deporte. María Jesús recuerda, de hecho, que un primo del abuelo de Manolo era Baltasar Albéniz, exjugador de fútbol y entrenador del Celta de Vigo y del Real Madrid, entre otros equipos, además de llegar a ser segundo entrenador de la Selección Española.
Tras varios años contando con la ayuda de su abuelo, en 1984 Manolo conoció a María Jesús. "Nos casamos y hasta hoy", explica ella. A partir de entonces, el abuelo se retiró y el matrimonio pasó a encargarse por completo de la tienda. "Manolo me lo enseñó todo y a mí me encantó trabajar aquí todos estos años. A día de hoy vienen clientes que venían de niños y ahora lo hacen con sus hijos. Como digo yo: tenemos nietos. Es muy bonito", cuenta María Jesús.
Sin embargo, tras 45 años en el número 179 de la calle Sanjurjo Badía, Deportes Albéniz sorprende al barrio con un cartel de "liquidación por jubilación" y bajará definitivamente la persiana en el mes de junio. "Tengo muchos sentimientos encontrados; sé que es el momento, pero es triste". "Creo que siempre intentamos hacer las cosas bien. A veces meteríamos la pata, pero hemos conseguido llegar hasta aquí", concluye.
Ahora, tras más de cuatro décadas al servicio del barrio, a Manolo y María Jesús les toca disfrutar de un merecido descanso. "Da mucha pena, pero es el momento. Tenemos que disfrutar del nieto", dicen.
El comercio local, una especie en peligro de extinción
"A nosotros ya nos llegaba el momento, porque nos teníamos que jubilar. El problema es que muchas puertas se están cerrando por otras circunstancias", denuncia el matrimonio. María Jesús recuerda cómo, hace unas décadas, en Sanjurjo Badía no quedaba un local vacío más de un mes: "Si un comercio cerraba, al mes siguiente ya había otro". "Ahora es imposible; las persianas se bajan para no volver a abrirse", lamenta.
Ambos explican que en el barrio están cerrando cada vez más bares y comercios por la falta de relevo generacional y el auge del comercio electrónico. "Las grandes superficies resultan muy cómodas: ya no solo son comercio, también son ocio. Pero quien hace ciudad es el pequeño comercio, porque una calle sin comercio es una calle muerta. El comercio es una medicina gratis, porque da vida al barrio y a las personas", dicen.
"El barrio de Teis lo tiene todo: playa, monte, buenas conexiones con la autopista. Pero está perdiendo lo que construyó durante años: su comercio", denuncian.