Un albañil electricista.

Un albañil electricista. Freepik

Sociedad

Pascual, albañil: "Antes en España ganabas 3.000 o 4.000 euros, ahora te dejas la espalda por 1.200"

La construcción necesita relevo, pero los jóvenes no llegan: frío, calor, espalda y salarios que ya no compensan.

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Las claves
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Pascual, albañil veterano, afirma que antes de la crisis se podían ganar hasta 4.000 euros al mes, mientras que ahora los sueldos rondan los 1.200-1.600 euros.

El esfuerzo físico en la construcción sigue siendo muy alto, con frecuentes lesiones de espalda y rodillas debido a la manipulación de cargas pesadas.

Solo el 11,1% de los trabajadores de la construcción en España tiene menos de 30 años, mientras que el 22% supera los 55 años, lo que evidencia la falta de relevo generacional.

Aunque el empleo en la construcción creció un 4,5% en 2025, sigue siendo difícil encontrar profesionales cualificados y el atractivo económico del sector ha disminuido.

Frío en invierno, calor durante el verano, horas agachado y decenas de sacos que mover a lo largo de una jornada. Pascual lleva años trabajando en la construcción y tiene bastante claro cuál es, a su juicio, uno de los motivos por los que cada vez cuesta más encontrar jóvenes dispuestos a aprender el oficio: la relación entre el esfuerzo que exige y lo que se cobra.

“Antes de la crisis, un albañil podía ganar 3.000 o 4.000 euros al mes, pero ahora, con suerte, te pagan 1.200”, explica este veterano trabajador y jefe de obra durante una entrevista publicada por el creador de contenido Adrián G. Martín.

Pascual recuerda especialmente los años anteriores a la crisis inmobiliaria de 2008, cuando el enorme volumen de construcción disparó la demanda de trabajadores cualificados. Su comparación no constituye una estadística salarial del conjunto del sector actual, pero permite entender cómo percibe alguien que ha vivido ambas etapas la evolución de su profesión.

Según su experiencia, un oficial de primera puede situarse actualmente alrededor de los 1.500 o 1.600 euros mensuales, mientras que un encargado podría alcanzar aproximadamente 1.800. Son cantidades mencionadas por él durante la entrevista, no tablas salariales aplicables automáticamente a toda España. Los convenios colectivos de la construcción son provinciales y las cantidades dependen de la categoría y de otras condiciones laborales.

Pero Pascual insiste en que el problema no es únicamente económico. “Pasas frío, pasas calor, te dejas la espalda… Al final, todos acabamos hechos polvo”, explica al describir una jornada corriente. Hay días, asegura, en los que un trabajador puede mover entre 50 y 100 sacos de aproximadamente 25 kilos mientras permanece continuamente levantando peso y agachándose.

La espalda concentra buena parte del desgaste

Los datos oficiales muestran que la preocupación por el esfuerzo físico no es solamente una percepción de quienes trabajan en obra.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo contabilizó en 2024 162.753 accidentes laborales con baja relacionados con sobreesfuerzos, el 29,3% de todos los ocurridos durante la jornada laboral en España. La construcción aparece entre los sectores con mayor incidencia de este tipo de accidentes.

En construcción de edificios, la espalda fue la zona lesionada en el 29% de los accidentes por sobreesfuerzo analizados por el organismo, seguida de las piernas, incluidas las rodillas, con un 15,7%. La manipulación manual de cargas aparece además entre los agentes implicados con frecuencia. Son precisamente las dos zonas que Pascual menciona al hablar de las consecuencias acumuladas después de años trabajando: espalda y rodillas.

El problema adquiere otra dimensión cuando se observa la edad de las plantillas. La construcción terminó 2025 con alrededor de 1,53 millones de ocupados, pero solo el 10,8% tenía menos de 30 años. En la primera mitad de 2026 esa proporción mejoró ligeramente hasta el 11,1%, el porcentaje más elevado de los últimos cinco años, aunque sigue mostrando la dificultad del sector para incorporar trabajadores jóvenes.

Al mismo tiempo, aproximadamente el 22% de los profesionales supera ya los 55 años, por lo que una parte importante de la fuerza laboral actual podría jubilarse durante la próxima década.

Pascual reconoce esa falta de relevo cuando observa las obras. A su juicio, muchos jóvenes comparan las exigencias de la albañilería con otros trabajos en los que pueden obtener remuneraciones similares sin soportar el mismo desgaste físico.

La construcción, además, no es actualmente un sector en retroceso en términos de empleo. Durante 2025 el número de ocupados creció un 4,5%, por encima de industria y servicios. El problema es encontrar suficientes profesionales cualificados para cubrir determinados oficios.

Eso ayuda a explicar una aparente contradicción: España necesita albañiles mientras trabajadores veteranos como Pascual consideran que la profesión ha perdido parte del atractivo económico que tuvo durante el boom inmobiliario.

Su referencia a los 3.000 o 4.000 euros pertenece precisamente a aquella etapa excepcional y no significa que ese fuese el salario universal de cualquier trabajador de la construcción. Del mismo modo, los 1.200 euros actuales que menciona no representan necesariamente lo que cobra hoy cualquier albañil español.

Pero detrás de las cifras hay un problema mucho más fácil de medir: una plantilla envejecida, pocos menores de 30 años y uno de los sectores con mayor incidencia de lesiones por sobreesfuerzo.

Y ahí es donde la frase de Pascual resume su percepción de toda una profesión: el cuerpo continúa pagando un precio elevado por trabajar en la obra, pero para muchos veteranos la recompensa económica ya no es la que recuerdan de hace dos décadas.