Melissa, limpiadora a domicilio: Trabajo 7 horas al día y gano unos 1.500 € al mes, aquí no cuentan los títulos de mi país

Melissa, limpiadora a domicilio: "Trabajo 7 horas al día y gano unos 1.500 € al mes, aquí no cuentan los títulos de mi país"

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Melissa, limpiadora a domicilio: "Trabajo 7 horas al día y gano unos 1.500 € al mes, aquí no cuentan los títulos de mi país"

La trabajadora de origen hondureño contó cómo vive el cambio de país y las condiciones laborales del sector de la limpieza en España.

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Las claves

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Melissa Sánchez, hondureña, trabaja como limpiadora a domicilio en España desde 2014, realizando tareas domésticas y cuidados personales.

A pesar de tener estudios de mercadotecnia en su país, sus títulos no son reconocidos en España y ha tenido que adaptarse a empleos con alta demanda y pocos requisitos formales.

Melissa combina varios trabajos, sumando unas siete horas diarias y obteniendo ingresos de entre 1.400 y 1.500 euros al mes, aunque el inicio fue complicado por la falta de papeles y experiencias difíciles.

Su principal motivación es ayudar a su familia en Honduras, y su historia refleja la realidad de muchos inmigrantes que sostienen labores esenciales pero poco visibilizadas en España.

Melissa Sánchez forma parte de esa realidad silenciosa que sostiene buena parte del día a día en España.

Como ella, millones de personas nacidas en el extranjero han encontrado en sectores como la hostelería, la construcción o el empleo doméstico una puerta de entrada al mercado laboral.

Se trata de trabajos con alta demanda, pocos requisitos formales y una incorporación relativamente rápida, aunque no exenta de dificultades.

De hecho, se estima que en España hay alrededor de 10 millones de personas nacidas fuera del país, muchas de ellas desempeñando labores esenciales pero poco visibilizadas.

El caso de Melissa, de origen hondureño, refleja con claridad esta situación. Su historia fue compartida en el canal de YouTube de Quique Vásquez Historias de Migrantes.

Melissa llegó a España hace casi 12 años, cargada de expectativas y también de incertidumbre. "Estoy aquí desde el 2014, desde junio de 2014", recuerda.

En su país había iniciado estudios de mercadotecnia y trabajaba en un banco, pero su trayectoria dio un giro radical al emigrar: "En Honduras estaba estudiando mercadotecnia, no terminé la carrera, pero aquí tampoco cuentan mucho los títulos de allí".

La adaptación no fue sencilla. Pasar de un entorno profesional a realizar tareas domésticas y cuidados personales supuso un impacto importante.

"Nunca había tenido que limpiar a una persona mayor, limpiarle la caca a una señora, y eso al principio marca mucho", confiesa. Aun así, con el paso del tiempo fue consiguiendo experiencia y mejorando su rendimiento.

"Al principio lo que ahora hago en tres horas antes lo hacía con cinco", apuntaba. "Cada casa es distinta. Según vas conociendo el lugar, te adaptas y trabajas más rápido".

Su jornada está marcada por la diversidad de tareas: limpieza, plancha, cocina y organización del hogar. "Soy como una ama de casa aquí, me encargo de baños, recoger, ordenar, todo lo de casa", señala.

Actualmente combina varios trabajos, sumando alrededor de siete horas diarias. "Aquí de lunes a viernes tres horas por la mañana y una por la noche para la cena, entre 3 horas en esta casa", indicaba.

Además, trabaja en una oficina a primera hora del día: "En la oficina entro muy temprano, sobre las seis y media, y a las ocho y media ya terminé mi primera jornada".

Su situación laboral ha mejorado con el tiempo. "Empecé ganando 500 euros por cuatro horas en esta casa y ahora gano 700". A esto se suma su otro empleo, donde reconoce que gana "unos 760 euros".

En conjunto, su esfuerzo se traduce en unos ingresos mensuales estables: "En total hago unas siete horas al día entre los dos trabajos y gano entre 1.400 y 1.500 euros al mes".

Sin embargo, Melissa no oculta la dureza del camino. "No es como lo pintan, uno viene pensando que en España se viene a recoger euros, pero es bastante complicado, sobre todo al principio sin papeles", advierte.

También menciona experiencias negativas en su entorno: "Sé de gente que ha sido maltratada psicológicamente".

Su principal motivación siempre ha sido su familia. "Cuando vine, prácticamente me dediqué a trabajar para ayudar a mi familia en Honduras. Los euros aquí no rinden mucho, pero en Honduras se convierten en lempiras y ayuda bastante".

Hoy, Melissa ha logrado cierta estabilidad. Vive de alquiler, tiene dos empleos y una rutina consolidada. "De momento no pienso regresar", afirma. Su historia resume la de muchos inmigrantes que, lejos de sus países, reconstruyen su vida con esfuerzo, resiliencia y dignidad.