El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Reuters

Sociedad

Estados Unidos necesita más dinero en Defensa: propone destinar 1,3 billones de euros y recortar en educación y salud

La Administración Trump busca incrementar sus gastos en el Ejército de cara a su presupuesto del próximo año enviado al Congreso.

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Las claves

Estados Unidos propone aumentar el gasto en Defensa a 1,5 billones de dólares, el mayor incremento desde la Segunda Guerra Mundial.

Para financiar el aumento militar, se prevén recortes del 10% en programas federales como educación, salud, energía y agencias como Agricultura y la NASA.

La propuesta incluye una subida salarial del 5% al 7% para el personal militar y la inversión en sistemas como el escudo antimisiles "Golden Dome".

El plan ha recibido críticas por priorizar el gasto militar sobre programas sociales y por su posible impacto en la deuda federal.

El gobierno de Estados Unidos ha presentado una propuesta presupuestaria que redefine sus prioridades económicas y sociales para 2027.

El presidente Donald Trump ha solicitado un aumento histórico en el gasto militar, elevando la partida de Defensa a 1,5 billones de dólares, frente a los aproximadamente 1 billón del año anterior.

Para financiar esta expansión, la administración plantea recortes cercanos al 10% en programas federales no relacionados con seguridad, incluyendo educación, salud y energía.

La cifra propuesta para Defensa representa un incremento de más del 40% en un solo año, el mayor desde la Segunda Guerra Mundial.

Según la Casa Blanca, este aumento es necesario para sostener las operaciones militares en curso, especialmente en el conflicto con Irán, y para reponer armamento y equipos estratégicos.

Una de sus grandes apuestas es el polémico escudo antimisiles "Golden Dome", nuevos buques de combate y submarinos, y reservas de minerales críticos para la industria militar.

Además, se contempla una subida salarial de entre el 5% y el 7% para el personal militar, en un momento en que miles de soldados se encuentran desplegados en el extranjero.

Trump ha argumentado que la seguridad nacional debe ser prioritaria, incluso si eso significa reducir fondos para programas sociales.

"No podemos encargarnos de guarderías, Medicaid o Medicare", aseguró en un evento privado, sugiriendo que estas responsabilidades podrían ser asumidas por los estados miembros mientras Washington se centra en la protección militar.

La propuesta incluye recortes drásticos en agencias como el Departamento de Agricultura (19%), Salud (12,5%), la NASA (23%) y la Agencia de Protección Ambiental (52%).

Eso no es todo, también han planteado la eliminación de programas de justicia y energías verdes consideradas "ineficientes o ideológicas" por la administración.

Ante toda esta situación, la reacción de los demócratas no se ha hecho esperar.

Patty Murray, líder del presupuesto en el Senado, calificó el plan como "una apuesta peligrosa por guerras extranjeras", y criticó que priorizar bombas y armamento por encima de educación, salud y vivienda está "fuera de sintonía con las necesidades de la ciudadanía".

Expertos en finanzas públicas también han cuestionado la viabilidad del presupuesto, señalando que se apoya en proyecciones económicas optimistas y podría añadir billones de dólares adicionales a la deuda federal de 39 billones de dólares.

A pesar de las críticas, la propuesta refleja la estrategia política de Trump de cara a las elecciones legislativas de 2026, donde los republicanos buscan mantener sus estrechas mayorías en el Congreso.

El plan sugiere que más de 1,1 billones de dólares se aprueben mediante el proceso ordinario de asignaciones, mientras que 350.000 millones adicionales podrían emplearse a través de mecanismos partidistas sin necesidad de apoyo demócrata.

En términos estratégicos, la administración busca enviar un "mensaje claro" a aliados y adversarios sobre la determinación estadounidense de mantener una presencia militar fuerte a nivel global, al tiempo que limita la financiación de programas internos que consideran secundarios o ineficientes.

Sin embargo, el presupuesto promete una batalla política intensa en el Capitolio, donde legisladores de ambos partidos han expresado dudas sobre la magnitud de los aumentos y los recortes propuestos.

Así, esta propuesta presupuestaria dibuja un país que apuesta por la seguridad militar como prioridad absoluta, desplazando sus recursos y cambiando drásticamente sus gastos.