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La Jungla

¿Por qué el Tetris consigue engancharnos tan fácilmente?

En la Jungla.  Este videojuego clásico sigue siendo un éxito generación tras generación. Diversos estudios han tratado de explicar su capacidad adictiva. 

Seguro que recuerdas esas partidas interminables en la Game Boy o las maquinitas de Brick Game con la que jugaban tus padres antes de irse a la cama. Sí, el Tetris es un juego que ha unido a lo largo de los años a distintas generaciones con un único fin: hacer que las piezas que vas descendiendo en una pantalla, encajen.

Desde que en 1989 Nintendo lo incluyese en el lanzamiento de su famosa consola portátil, sigue siendo un éxito adaptado a los nuevos formatos. Aún hoy registra descargas millonarias en los teléfonos móviles, pero ¿por qué una propuesta, en teoría tan sencilla, resulta tan adictiva? ¿Por qué no podemos dejar de colocar figuras de ladrillos de distintos tamaños?  

Su creador, el diseñador ruso Alexey Pajitnov, ha explicado en varias ocasiones que su éxito reside en que "es un juego pacífico que no desconcierta" y que, al utilizar la geometría, "es visualmente atractivo y resulta intelectualmente desafiante". Más allá de las consideraciones de su inventor, la psicología también ha tratado explicar el fenómeno detrás del enganche que producen las figuras del Tetris a través de varios estudios. El propio Pajitnov ya indicaba que podría residir "en el deseo natural de los seres humanos de crear cierto orden dentro del caos". Algo que el juego, dice, satisface "de una forma básica".

Adam Alter, profesor de psicología y marketing en la Universidad de Nuevo York,  se ha dedicado en su libro Irresistible a analizar las técnicas que utilizan las compañías de tecnología captar nuestra atención. Alter, explica en lo referente al Tetris, que una de sus claves es que está planteado para no terminar nunca. "La dificultad del desafío es mucho más atrayente que saber que vas a tener éxito" señala. "El juego te permite experimentar una breve emoción cuando ves iluminadas las líneas completadas antes de que desaparezcan, dejando (en pantalla) solo los errores". Según Alter es en ese preciso "momento de placer", en el que se retroalimenta la experiencia adictiva: la tentación de dejar el juego se difumina después de conseguir una pequeña victoria que nos anima a seguir fijando nuevas metas.

Otro motivo que explicaría su éxito es que tampoco es demasiado difícil. El abanico de posibles jugadores es muy amplio y la dinámica siempre es la misma. La dificultad viene dada, únicamente, por la rapidez con la que caen las piezas que va aumentando a medida que se pasa de nivel. Además, al contrario de lo que ocurre en otros videojuegos, no se centra en ganar a otros oponentes, sino en jugar contra uno mismo. Según Alter, el jugador tiene la sensación de que su empeño sirve para "crear algo", lo que contribuye a que el Tetris no pierda su atractivo por más que repitamos.

En 2009, un estudio publicado en BMC Research Notes explicaba que jugar al Tetris podría ser beneficioso para incrementar la eficiencia en las áreas del cerebro dedicados al razonamiento y pensamiento crítico. Otros estudios posteriores, como el llevado a cabo por un equipo liderado por Emily Holmes -experta en psicología clínica y profesora en la Universidad de Oxford- apuntan a los beneficios del Tetris en terapia para reducir el impacto psicológico de eventos traumáticos.