Durante años, Sergi Vélez permaneció fuera del foco mientras su patrimonio crecía en Lleida; ahora, su relación con Montse Mínguez ha colocado sus pisos, negocios y sociedades en el centro de la conversación política.

Durante años, Sergi Vélez permaneció fuera del foco mientras su patrimonio crecía en Lleida; ahora, su relación con Montse Mínguez ha colocado sus pisos, negocios y sociedades en el centro de la conversación política. Diseño: Arte E. E.

Reportajes EL PODER DEL LADRILLO

En el paraíso inmobiliario de Sergi Vélez, el novio de Montse Mínguez que construye pisos de lujo "sin inmigrantes" en Lérida

Heredero, gran propietario y empresario de la restauración, su patrimonio ha pasado de la discreción leridana a provocar la dimisión política de su pareja

Más información: La otra Montse Mínguez, la "marquesa de Moncler" del PSOE: vida "acomodada", ropa de lujo y su pareja con 30 pisos

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Sergi Vélez Viola lleva media vida haciendo negocios en Lérida y casi toda ella consiguiendo que su nombre diga bastante menos que sus propiedades. Hasta hace unos días, fuera de la ciudad apenas había motivos para saber quién era.

Es empresario inmobiliario y heredero de una de las fortunas del ladrillo leridano. El grupo familiar ha desarrollado proyectos dentro y fuera de España y su entramado alcanza hoy al menos once sociedades, entre compañías de alquiler, promociones inmobiliarias y restaurantes.

Este verano añadió otra: una empresa para alquilar embarcaciones en Ibiza. Una de sus principales mercantiles contabiliza 8,4 millones de euros en activos; su cartera incluye como mínimo una treintena de viviendas y estudios destinados al alquiler; aparecen sociedades de la familia en Panamá y negocios anteriores en Argentina.

Sergi Vélez y Montse Mínguez.

Sergi Vélez y Montse Mínguez. Redes sociales.

Cuando abandona el despacho corre maratones por el desierto, termina Ironman y preside una fundación creada en memoria de su padre. Durante años, sin embargo, fuera de Lérida resultaba más sencillo reconocer a su pareja que reconocerlo a él.

Montse Mínguez había sido concejala, teniente de alcalde, diputada y finalmente portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE. Hace apenas dos días había sido elegida por el PSC de Lleida para volver a encabezar la candidatura al Congreso en las elecciones del 29 de noviembre.

Este viernes ha dimitido de su cargo orgánico y ha renunciado también a presentarse en las listas después de que los negocios inmobiliarios de Vélez se convirtieran en uno de los asuntos políticos de la semana. Él seguía siendo simplemente Sergi. Hasta esta semana.

Las revelaciones sobre sus pisos en alquiler y los procedimientos de desahucio por impago promovidos por sus empresas han colocado al empresario en medio de la campaña electoral y, sobre todo, de una discusión incómoda para el partido de su pareja: la vivienda.

Artículo 14 publicó que las sociedades que dirige habían instado distintos desalojos contra arrendatarios que habían dejado de pagar; Mínguez respondió que se trataba de una empresa familiar, que cumplía la legislación catalana, pagaba sus impuestos y no había desahuciado a personas vulnerables.

La controversia ha terminado teniendo una consecuencia concreta. Mínguez anunció este viernes que daba "un paso atrás", abandonaba la portavocía federal y no concurriría a las próximas elecciones por Lleida. En su mensaje aseguró hacerlo con "la conciencia tranquila" y apeló a la responsabilidad política por encima de los intereses personales.

Las huellas en Lérida

Para conocer a Vélez, sin embargo, resulta más útil salir de Madrid que escuchar esa refriega. Hay que venir a Lérida y recorrer una ciudad en la que su apellido aparece bastante menos de lo que aparece su dinero. En la Rambla de Ferran, una de las grandes avenidas del centro, varias de sus empresas constan domiciliadas en el número 11. No hay allí un edificio corporativo ni una sede acristalada con el nombre de Nest Capital ocupando la fachada.

Es un bloque residencial como tantos otros; en el bajo funciona uno de esos bares conocidos por media ciudad, lleno a determinadas horas, y durante estos días algunos de sus camareros se han enterado por los periodistas de quién era exactamente el empresario que tenía sociedades registradas encima.

Nest Capital Homes mantiene allí su domicilio y otras mercantiles vinculadas a Vélez comparten dirección. Bocao Restaurantes, constituida en 2024 con un capital de 10.000 euros, nació también en Rambla de Ferran 11. Sergi Vélez figuraba como socio único y administrador único.

Esa discreción registral encaja bastante bien con la forma en que se ha construido su perfil público. Vélez aparece en actos empresariales, proyectos inmobiliarios y pruebas deportivas; concede alguna entrevista cuando hay una promoción que vender o una iniciativa que presentar, pero durante años apenas ha interesado fuera del ecosistema económico de Lérida.

En LinkedIn se define simplemente por Nest Capital. En la página del grupo, hasta la reciente exposición mediática, figuraba como su CEO. En una entrevista de 2018 explicaba que la empresa había dejado atrás el modelo de promotora convencional para reunir arquitectos, urbanistas, gestores patrimoniales, financieros, abogados y especialistas en marketing alrededor de proyectos inmobiliarios integrales.

El titular elegido entonces parecía una declaración de principios empresarial: "Nuestros proyectos están pensados para que los clientes disfruten de una calidad de vida única".

El heredero

La historia había empezado mucho antes que él. José Luis Vélez Burrell, su padre, conocido en algunos círculos como Bobbó, perteneció a una generación de empresarios que levantó patrimonio mientras las ciudades españolas crecían hacia sus bordes.

En Lérida estuvo vinculado a Uvesa —Urbanización Viales Edificios Sociedad Anónima— y durante décadas acumuló promociones, inmuebles y terrenos hasta convertir aquella actividad constructora en el núcleo de una fortuna familiar.

Sergi y su hermana Núria fueron incorporándose después a las sociedades. En junio de 2017 él quedó como administrador único de Sajovive; en enero de 2018 la empresa cambió su denominación por la actual Nest Capital Homes.

En septiembre de aquel año, José Luis Vélez murió en un accidente de tráfico cerca de Lisboa. La muerte aceleró un relevo que había comenzado antes y dejó a los hijos frente a un patrimonio ya hecho, pero también ante la necesidad de administrarlo, ampliarlo y darle una forma empresarial distinta.

A la izquierda, el empresario José Luis Vélez Burrell en un concurso de enganches.

A la izquierda, el empresario José Luis Vélez Burrell en un concurso de enganches. Ayuntamiento de Ginés

Sergi continuó con Núria la actividad familiar y Nest Capital se convirtió progresivamente en la marca bajo la que se presentaba el nuevo grupo. La empresa asegura haber desarrollado proyectos en Polonia, Bélgica, Brasil y Argentina; los registros argentinos situaron a Vélez durante años en Nueve Tigres S.A., sociedad que había presidido su padre, y su nombre ha aparecido además relacionado con dos mercantiles panameñas del conglomerado familiar.

La dimensión pública del padre sobrevivió, de otra forma, en la Fundación Club de las 5H. La propia organización cuenta que José Luis Vélez concibió las cinco palabras que dan nombre al proyecto —humildad, honestidad, humanidad, habilidad e historia— y que Sergi y Núria fundaron después la entidad para preservar su legado.

Su objetivo declarado consiste en recaudar dinero para proyectos sociales, especialmente en Lérida, mediante retos deportivos. Ahí Sergi sí aparece. Terminó la Marathon des Sables de 2021, disputó el Ironman de Florida de 2024 —3,7 kilómetros a nado, 180 en bicicleta y una maratón— y en marzo de 2025 completó el medio Ironman de Campeche. La fundación ha colaborado con Sant Joan de Déu y otros proyectos destinados a menores y colectivos vulnerables.

La biografía que emerge de ahí tiene algo muy reconocible dentro de determinada burguesía empresarial catalana: empresa familiar, deporte de resistencia, filantropía de proximidad y una relación fuerte con la ciudad en la que se hizo el patrimonio.

El dinero permanece en sociedades que apenas necesitan empleados porque administran activos; Nest Capital Homes, la principal firma inmobiliaria del grupo, declaró un único trabajador en sus últimas cuentas conocidas y 8,4 millones de euros en activos.

Dentro de esa cifra, la inversión inmobiliaria había alcanzado 6.286.063 euros en 2025, más de cuatro veces lo contabilizado cuatro años antes. El valor contable, además, no equivale necesariamente al precio que esos inmuebles alcanzarían hoy en el mercado.

Una parte de ese patrimonio se encuentra arrendada. Nest Capital Homes dispone de al menos treinta viviendas o estudios destinados al alquiler y ha acudido a los juzgados ante distintos impagos, llegando a tramitar varios procedimientos de desahucio.

Mínguez ha asumido públicamente ese extremo sin considerar que exista contradicción jurídica: la empresa alquila pisos, los alquileres están sujetos a la regulación cuando corresponde y, cuando un arrendatario deja de pagar, reclama la vivienda.

La contradicción que terminó siendo insostenible fue política. Mínguez era una de las portavoces de un PSOE que ha situado la vivienda en el centro de su discurso y que defiende una mayor intervención sobre el mercado del alquiler; su pareja, mientras tanto, administra un patrimonio de decenas de viviendas y acude a los tribunales cuando se producen impagos.

La legalidad de una actividad no eliminó el coste que esa imagen terminó teniendo para ella. Dos días después de ser propuesta como cabeza de lista, dejó ambos puestos. En Lérida hay además otra discusión, menos partidista y bastante más antigua, sobre quién posee la ciudad.

Dos ciudades

Lérida tiene 147.369 habitantes y 34.274 de ellos poseen nacionalidad extranjera: un 23,3% de la población. Más de 9.000 proceden del norte de África, otros 5.925 de África occidental y 8.179 de América.

Las cifras se entienden mejor caminando. Hay calles del centro donde el catalán de los rótulos convive con conversaciones latinoamericanas, comercios regentados por familias magrebíes y una inmigración africana vinculada durante décadas a una provincia agrícola que necesita miles de trabajadores cada temporada.

El intento de integración también se escucha: jóvenes que pasan del castellano o del árabe al catalán de una frase a otra, comercios con nombres extranjeros y carteles administrativos exclusivamente en catalán.

El precio de la vivienda está presente en casi cualquier conversación sobre el cambio de la ciudad. Fuentes inmobiliarias consultadas sobre el terreno hablan de una subida que ha expulsado a parte de los vecinos hacia barrios más baratos y de una propiedad muy concentrada históricamente en familias locales.

Los datos permiten matizar la impresión: después de años de incrementos, el precio ofertado del alquiler se situaba en septiembre en 8,8 euros por metro cuadrado, ligeramente por debajo del año anterior, aunque en diciembre de 2025 había alcanzado el máximo histórico de 9,3.

En enero de este año era todavía un 10,7% superior al registrado doce meses antes. Vélez vive precisamente de una de las materias primas alrededor de las cuales se está transformando esa ciudad: el espacio. Y también ha aprendido a venderlo de otras maneras.

Bocao, uno de los negocios de restauración vinculados al empresario, queda lejos de la imagen de la vieja constructora familiar. Es moderno, con algo de gastropub, camareros jóvenes y una estética pensada para una clientela urbana.

La carta mezcla códigos catalanes con otros que remiten más al sur: jamón serrano, vinos tintos, Mahou y Alhambra donde resultaría previsible encontrar Estrella Damm. Los empleados conocen el funcionamiento del local; cuando se pregunta por Vélez, el conocimiento se acaba pronto y las respuestas remiten al encargado.

El Registro Mercantil permite avanzar bastante más que la conversación: Bocao Restaurantes pertenece a Sergi Vélez desde su constitución y después añadió Desbocao a la rama hostelera del grupo.

En agosto de este año incorporó otra sociedad, 2026 Vytalyachts Eivissa, dedicada al alquiler de embarcaciones de recreo y la organización de actividades náuticas. Son negocios pequeños al lado del ladrillo, la actividad que vertebra la historia familiar y que permite seguir a Vélez hacia otro extremo de Lérida.

El interior de Bocao, el gastrobar vinculado a Sergi Vélez, mezcla estética industrial, cerveza Mahou y Alhambra y una clientela joven en pleno centro de Lérida.

El interior de Bocao, el gastrobar vinculado a Sergi Vélez, mezcla estética industrial, cerveza Mahou y Alhambra y una clientela joven en pleno centro de Lérida. Julio César R. A.

El Botànic

El autobús urbano tarda unos minutos en dejar atrás el centro y alcanzar Ciutat Jardí. Después la ciudad empieza a abrirse. Las avenidas se ensanchan, aparecen promociones recientes, chalés, zonas ajardinadas y parcelas que continúan vacías pese a los años transcurridos desde la primera expansión del barrio.

El transporte público es más escaso y a determinadas horas cuesta encontrar a alguien caminando por la calle. Las fachadas blancas, algunas promociones de aspecto casi idéntico y las piscinas interiores construyen un paisaje residencial que podría pertenecer a las afueras de muchas ciudades españolas.

Durante la elaboración de este reportaje, un coche de los Mossos patrulla repetidamente la zona. Un vecino explica qué valora de vivir allí y termina siendo mucho más explícito de lo esperado.

"Aquí no hay inmigrantes", afirma. A pocos kilómetros, casi uno de cada cuatro habitantes de Lérida tiene nacionalidad extranjera. En Ciutat Jardí la distancia se compra en metros cuadrados, piscinas, garajes y calles con menos comercio y menos tránsito.

Los portales inmobiliarios calculan alrededor de nueve euros por metro cuadrado para el alquiler del barrio, aunque las promociones nuevas superan con facilidad esa media: este verano se anunciaba, por ejemplo, una vivienda de 155 metros cuadrados, piscina y jardín por 1.650 euros mensuales, 10,65 euros el metro.

Aquí se encuentra Botànic. La promoción desarrollada por Nest Capital ocupa una posición visible dentro del nuevo barrio. Tiene una gran fachada clara, zonas comunes, piscina y una entrada concebida para transmitir exactamente aquello que Vélez decía vender en 2018: una determinada calidad de vida.

La entrada de Botànic, una de las promociones de Nest Capital en Ciutat Jardí, resume la apuesta de Sergi Vélez por un residencial de alta gama en la periferia más acomodada de Lérida.

La entrada de Botànic, una de las promociones de Nest Capital en Ciutat Jardí, resume la apuesta de Sergi Vélez por un residencial de alta gama en la periferia más acomodada de Lérida. Julio César R. A.

Junto al edificio todavía se construye otra promoción. Enfrente aparecen chalés. Las avenidas continúan teniendo más capacidad que tráfico. El olor del agua clorada llega hasta la calle y, cuando pega el sol, la piscina devuelve destellos contra las fachadas. Apenas hay ruido.

Botànic es importante en la biografía empresarial de Sergi Vélez y terminó siéndolo también en la política de Montse Mínguez. El 18 de julio de 2017, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento aprobó definitivamente una modificación del proyecto de reparcelación del sector SUR-2 Ciutat Jardí, promovida por su junta de compensación.

El acuerdo consta en el acta municipal y fue adoptado por unanimidad. Mínguez ejercía entonces como primera teniente de alcalde y presidió aquella reunión en ausencia del alcalde, Àngel Ros.

EL ESPAÑOL publicó esta semana que no se abstuvo pese a los intereses empresariales de su pareja en aquel sector y que posteriormente Nest Capital desarrolló allí Botànic.

Vista trasera de Botànic, la promoción de Nest Capital en Ciutat Jardí: bloques de líneas blancas, solares aún vacíos y nuevas obras en uno de los extremos más exclusivos de Lérida.

Vista trasera de Botànic, la promoción de Nest Capital en Ciutat Jardí: bloques de líneas blancas, solares aún vacíos y nuevas obras en uno de los extremos más exclusivos de Lérida. Julio César R. A.

El documento municipal acredita la aprobación de la modificación; establecer qué beneficio económico preciso produjo por sí sola sobre la promoción exige una lectura urbanística más amplia que la simple acta de aquella sesión.

El episodio interesa porque tampoco era la primera vez que los negocios de Vélez se cruzaban con decisiones adoptadas desde la Paeria mientras Mínguez ocupaba responsabilidades municipales.

Años antes había ocurrido en Gardeny.

La discoteca

Adaix de Negocios nació en enero de 2009. Poco después, el Ayuntamiento sacó a concurso la explotación de actividades de ocio en una finca municipal situada en el Turó de Gardeny y la sociedad acabó obteniendo la concesión.

Sergi Vélez fue administrador único de Adaix y posteriormente quedó vinculado a ella como representante. El proyecto dio lugar a Larida, una discoteca y espacio de ocio que se convertiría en uno de los locales conocidos de la noche leridana. Mínguez era entonces segunda teniente de alcalde y responsable del área económica municipal.

La concesionaria acabó atravesando problemas con sus obligaciones económicas. En 2014, el Ayuntamiento modificó las condiciones y redujo o exoneró distintas cargas por un importe total que las informaciones publicadas sitúan en 281.783 euros, incluyendo un aval vinculado a la posterior demolición de una construcción.

Marta Camps, entonces concejala socialista enfrentada a Àngel Ros, llevó las posibles irregularidades a la Fiscalía Anticorrupción. La investigación terminó archivada en octubre de 2015 al no apreciarse indicios de corrupción administrativa.

La secuencia dibuja una relación larga entre Vélez y la ciudad, anterior al foco actual, anterior incluso a la transformación de Sajovive en Nest Capital. Promociones, alquileres, ocio, restauración.

También proyectos que han salido mal, cambios societarios y negocios que han ido mutando mientras él ocupaba cada vez más espacio en la estructura que había dejado su padre. Montse Mínguez discurría entretanto por la vía paralela.

'Montse Moncler'

En Lérida todavía hay vecinos que recuerdan perfectamente los años en los que parecía destinada a suceder a Àngel Ros y también recuerdan un apodo que empezó a circular mucho antes de que se convirtiera en portavoz socialista en Madrid: "Montse Moncler".

La referencia procedía de su gusto por los abrigos de la marca, las zapatillas caras y determinadas prendas que llamaban la atención en la política municipal. Cuando Ros dejó la alcaldía en 2018, Mínguez perdió la batalla sucesoria frente a Fèlix Larrosa y terminó desplazando su carrera hacia Madrid.

En 2019 llegó al Congreso. Con los años se acercó al núcleo de dirección nacional hasta convertirse en una de las voces públicas del partido. El pasado miércoles, el PSC de Lleida la eligió para encabezar de nuevo su lista al Congreso. Cuarenta y ocho horas después, la trayectoria que la había llevado desde la Paeria hasta Ferraz quedó interrumpida por unos negocios que estaban en Lérida desde mucho antes de que ella alcanzara la dirección nacional del PSOE.

Vélez permaneció aquí. O, al menos, aquí siguió buena parte de su patrimonio. Durante años los dos mundos avanzaron en paralelo. Ella construía una carrera política cuyo último tramo estuvo marcado por el debate sobre el acceso a la vivienda; él administraba sociedades propietarias de decenas de inmuebles, desarrollaba promociones y reclamaba judicialmente alquileres impagados.

Sergi Vélez junto a Montse Mínguez, en los actos del 12-O.

Sergi Vélez junto a Montse Mínguez, en los actos del 12-O. Europa Press

El PSOE salió este viernes en defensa de Mínguez. Patxi López sostuvo que tenía una trayectoria "intachable" en materia de vivienda y aseguró que nunca había votado a favor de los intereses de su pareja. Para entonces, la decisión ya estaba tomada.

La fortuna de Sergi Vélez, que durante años había sido una cuestión conocida sobre todo en los círculos empresariales y políticos de Lérida, acabó situada en el centro de una campaña nacional y provocando una dimisión en Ferraz.

A Vélez le ha ocurrido algo más sencillo: se ha vuelto conocido.

Durante estos días, quienes atienden bares situados bajo las direcciones de sus sociedades descubren quién es; empleados de sus negocios envían al periodista hacia el encargado; vecinos señalan edificios, promociones y apellidos que en Lérida circulaban desde mucho antes de que llegaran los focos nacionales.

Al caer la tarde, la luz se refleja en el agua y llega hasta la fachada blanca de Botànic. A unos minutos en coche comienza otra Lérida, la de los bloques más viejos, los alquileres ajustados y una población en la que uno de cada cuatro vecinos tiene nacionalidad extranjera.

Sergi Vélez ha hecho buena parte de su vida empresarial entre las dos. Su padre había empezado construyendo la ciudad; él heredó sus inmuebles, reorganizó las sociedades, amplió las inversiones y aprendió a gestionar lo que aquella generación había acumulado.

Durante años pudo hacerlo con relativa discreción. En la Rambla de Ferran todavía cuesta encontrar su nombre. En el mapa de propiedades de Lérida, bastante menos.