Soldados patrullan en las calles de Ceuta.

Soldados patrullan en las calles de Ceuta. E.P.

Reportajes

Los militares en Ceuta desarmados, desamparados y cada vez más solos: "Delegan la responsabilidad en la tropa"

Algunas patrullas están "reduciendo el personal" y se está pasando de grupos de trinomios a binomios, o de escuadras a trinomios según las unidades.

Los soldados se ven obligados a asumir funciones de "jefes de patrulla", que suelen hacer cabos o sargentos, ante la "falta de medios".

Más información: 'Operación Trampolín': la Policía desembarca tanquetas en Ceuta para desalojar a los invasores de la playa antes de la visita del Rey

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Los militares desplegados sobre el terreno en Ceuta desde hace más de dos meses están viendo como algunas unidades "van reduciendo el personal de las patrullas", según relatan fuentes del ejército a EL ESPAÑOL.

En algunas unidades están pasando de patrullar en trinomios -de tres en tres- a binominos, es decir, por parejas. En otras, se ha pasado de escuadras -formadas por cuatro militares- a grupos de tres.

Además, hay puntos en los que, hasta ahora, había presencia de militares, pero se está dejando de patrullar.

En el ejército las órdenes de mandos superiores, no se cuestionan nunca. Se cumplen. Pero lo que está claro es que hay una "falta de medios", según explican a EL ESPAÑOL los propios militares. Principalmente, lo que no hay son suficientes mandos para salir en las patrullas de las calles.

Esto está obligando a que superiores tengan que recurrir a que un soldado sea un jefe de patrulla, pero no de una "forma deliberada", sino porque "no hay gente suficiente".

Por eso, algunos soldados están ejerciendo de jefes en las patrullas, lo que implica tomar "la responsabilidad de un mando". Algo que según aseguran, no tienen por qué asumir.

Esto implica que algunos soldados que asumen este cargo "llevan pistolas" en el servicio, según relatan. Algo que tal y como remarcan, no es lo habitual. Si no que los soldados suelen empuñar fusiles como armas, pero no pistolas.

Eso sí, en el ejército las órdenes son sagradas, no se cuestionan. Se cumplen.

Aunque lo normal es que en las patrullas siempre vaya un sargento o un cabo con soldados.

En Ceuta esas patrullas van armadas, pero no todos. Uno de ellos lleva un fusil, el otro una pistola y el tercero va sin arma.

Una 'bodycam' y comunicaciones encriptadas

Los militares están en el punto de mira por las presuntas agresiones a inmigrantes en la ciudad que han sido denunciadas.

Ahora las patrullas de algunos puntos de Ceuta ahora salen con 'bodycam' en sus uniformes.

Se trata de unas cámaras de grabación parecidas a las GoPro que llevan pegadas al cuerpo para poder grabar en caso de ser necesario en alguna actuación.

Así, por ejemplo, podrán documentarse las agresiones a militares que sufren por parte de los inmigrantes que continúan en las playas y calles de Ceuta. El problema es que no las llevan todos, solo uno de los soldados por cada patrulla.

Esto lo que dificulta es la grabación. Primero porque tienen que encender la cámara -que no está todo el rato grabando- en el momento en que se produce la agresión. Y segundo en caso de que se agreda a otro compañero diferente del que lleva la cámara, tendría que girarse para conseguir la grabación.

Además de estos dispositivos, las unidades lo que llevan son una especie de móviles con comunicaciones encriptadas con altos niveles de seguridad para poder intercambiar mensajes de una forma segura entre todos los cuarteles de la ciudad.

A través de esta especie de 'WhatsApp' encriptado pueden mantenerse al tanto y en tiempo real de la situación que hay en las calles y puntos calientes de Ceuta. Así las patrullas están interconectadas minuto a minuto.

Frustración por "no hacer nada"

Unas semanas antes de la invasión relatan que hicieron "una gran alerta" a los militares.

El objetivo era comprobar que en "caso de alerta todos los efectivos estuviesen en Ceuta" y que nadie se hubiese ido fuera.

La misma semana del 30 de julio la petición era que estuviesen pendientes de los móviles. Movimientos que resultaban extraños para los militares de la ciudad.

Así hasta que el propio día del asalto los militares estuvieron hasta las 20.00h de la tarde esperando para salir, sin hacer nada.

Desde entonces, llevan más de dos meses en las calles de Ceuta y, en este tiempo, han recibido refuerzos por parte de unidades de otras partes de España como de Canarias.

En total, hay 3.145 militares desplegados sobre el terreno. Una cifra junto con los efectivos de Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, más que suficientes para poder mantener la seguridad en la ciudad si hubiese órdenes de actuar de algún modo.

Aunque a pesar de que el número es suficiente, siguen faltando mandos para estar junto con las patrullas que salen a las calles en jornadas maratonianas.

En cada cuartel estas jornadas se organizan de una manera diferente, pero en algunas unidades en las que los puntos no son los más calientes "se va a reducir el número de personas en las patrullas y, así, se van a distribuir las jornadas en menos horas de trabajo".

Hasta ahora, los militares están haciendo entre 14 y 15 horas diarias, por lo que con esta nueva medida en esas unidades podrían reducirse a jornadas de entre 8 y 9 horas con menos personas en cada una de ellas para así seguir dando cobertura a lo largo de todo el día.

Pero una de las cosas que más escuece a los militares "no poder hacer nada" y sentirse "inútiles" en su trabajo que desempeñan con pasión.

La orden que tienen es clara: no bajar de los vehículos cuando están realizando patrullas en ningún momento. El pretexto es "no hacer nada, no intervenir excepto cuando sea en defensa propia".

Mientras están en las calles, si se produce un conflicto bien sea entre los inmigrantes o con cualquier otra persona, la orden es "delegar a la Policía Nacional".

Solo en caso de que corra en riesgo la vida de alguno de los soldados o militares desplegados sobre el terreno o de algún civil es cuando pueden intervenir.

Esto hace que las patrullas den una sensación de seguridad en las calles, pero a efectos reales están atados de pies y manos sin poder actuar. Algo que frustra tremendamente a los militares.

Al no estar dotados como agentes de la autoridad sus actuaciones están limitadas, "no podemos ni pedir documentación", explican a EL ESPAÑOL.

Tampoco están protegidos de igual manera contra agresiones, ataques o resistencia a la autoridad por parte de los inmigrantes.

Todo esto hace que los militares no puedan usar las armas que disponen en las patrullas, porque "luego nadie va a responder por nosotros y, al final, el que va al banquillo eres tú", sentencian.

Por eso, en sus actuaciones cuidan mucho el uso de cualquier tipo de armas. Eso sí, cuando son atacados o provocados por los inmigrantes, responden.