El alijo de coca fue incautado por la Guardia Civil en Sevilla.

El alijo de coca fue incautado por la Guardia Civil en Sevilla. Arte E. E.

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"Mataremos a los que amas": la guerra del narco que deja más de 30 detenidos tras perderse un alijo de cocaína en España

La organización criminal busca a Jan G., el supuesto responsable de la incautación por parte de la Guardia Civil de más de una tonelada de cocaína.

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"Tienes 12 horas para devolver el cargamento de cocaína. Después de eso, no lo querremos. Prometemos que vamos a matar a todos los que amas. A tu familia, a tus amigos, a las familias relacionadas y a todos", dice un hombre encapuchado, que sostiene en su mano el papel donde está escrito el discurso.

El vídeo es de principios de septiembre. La Policía de Países Bajos ya se encuentra investigando quiénes son el hombre y los tres acompañantes que llevan armas largas.

La amenaza está dirigida a un hombre, identificado como Jan G., quien sería el supuesto responsable de haber perdido un cargamento de 1.283 kilos de cocaína en España.

Ese número coincide con la intervención del grupo EDOA de la Guardia Civil de Algeciras, que halló el cargamento oculto en cocos en una nave de Sevilla

"La operación se ha saldado inicialmente con dos personas detenidas", cuenta una fuente policial. Sin embargo, el periódico neerlandés De Telegraaf relaciona este hecho, que ocurrió a principios de septiembre, con un violento ataque registrado en Overasselt pocos días después del operativo en España.

Según se conoció, en ese ataque participaron más de 30 personas, muchas de ellas encapuchadas y armadas, que irrumpieron en una granja donde la Policía holandesa había localizado un laboratorio de droga.

El resultado: un vigilante de seguridad murió y dos policías quedaron heridos. Además, 34 personas fueron detenidas por el atentado.

"Amigo belga"

No se sabe hacia dónde se dirigía el cargamento que fue hallado en España. Y la pérdida estaría recayendo sobre Jan G., que supuestamente le habría robado la droga a un narcotraficante que describen como su "amigo belga".

La explicación de que la organización criminal lo vea como "una pérdida" radica en que, supuestamente, Jan G. habría interceptado el cargamento de droga para transportarlo con personas de su organización, pero fue un intento fallido.

La organización está golpeada, dice una fuente policial. Los criminales, en este momento, buscan activamente la recuperación del cargamento y también cobrar venganza.

Los cocos donde era transportada la cocaína.

Los cocos donde era transportada la cocaína. Guardia Civil

A nivel financiero, la pérdida de los más de mil kilos de cocaína asciende a casi 30 millones de euros. Pero también los puso nuevamente en el ojo del huracán: el ataque en Overasselt conllevó la captura de varios de sus presuntos sicarios, que fueron reclutados vía Telegram procedentes de Países Bajos, Argelia, Bélgica y Francia.

"Para la venganza que ellos están planeando, que involucra a personas en España y también en Países Bajos, tenemos información de que están atrayendo a sicarios de varias partes de Europa y algunos de América Latina", agrega la fuente policial.

Eso no es nada extraño en este tipo de represalias. Un exnarcotraficante peruano, que actualmente reside en España, explicó que a esos sicarios se les contrata según su experiencia, la banda en la que delinquen en su país y que no registren antecedentes penales para que así puedan viajar tranquilamente sin levantar ningún tipo de sospechas.

"Lo normal es que en las próximas semanas alguien más muera a causa de esto. Perder cargamentos de droga siempre conlleva muerte y alguien, así no sea responsable, debe pagar", expresa.

No es la primera vez que esta organización de Países Bajos pierde un cargamento en España. En mayo de este año la Guardia Civil incautó 30 toneladas de cocaína, que pertenecerían a Joseph Johannes Leijdekkers, con el alias de 'Jos el gordito'.

Leijdekkers, uno de los mayores narcotraficantes en Europa, está condenado a más de cien años de prisión por múltiples delitos de narcotráfico y asesinatos.

Pero el narcotraficante holandés vive desde hace varios años en Sierra Leona, dado que su pareja es la hija del presidente del país africano.

Desde allí todo apunta a que 'Jos el gordito' sigue dirigiendo una de las organizaciones más violentas y peligrosas de Europa.

Investigación

La incautación realizada en Sevilla no fue un golpe de azar. La Guardia Civil relata que la investigación empezó en diciembre del año pasado, cuando un grupo de agentes centró sus pesquisas en una empresa situada en la zona de Dos Hermanas.

Sospechaban que todo fuese una fachada utilizada para introducir estupefacientes en España, por lo que iniciaron un dispositivo para seguir los movimientos que hacían hasta que finalmente fueran a realizar una entrega.

Tras lograr el golpe a la estructura criminal, los investigadores saben que el problema no ha terminado allí y que es un conflicto de larga duración.

"Sabemos que antes de realizar el ataque en Overasselt, los atacantes se reunieron en Bruselas por orden de Joseph Johannes Leijdekkers. Allí se detallaron los objetivos y el modus operandi", afirma la fuente policial.

Ahora los esfuerzos están centrados sobre Jan G., el cual tiene antecedentes penales. En 2019 se descubrió un laboratorio de drogas en una de sus propiedades.

En 2021 también lo relacionaron con un laboratorio de MDMA y por este caso lo condenaron a cuatro años de prisión, pero recurrió la sentencia y por ello no está en prisión.

Un año después también lo condenaron por fraude y sus padres comparecieron ante el tribunal por un caso de blanqueo, que todavía está en curso.

Pero el historial no acaba ahí: en 2024 la Policía lo encontró con dinero falso y armas ilegales. Y en 2025, un hombre disparó contra su propiedad en 25 ocasiones

"Todo apunta a que el próximo objetivo es él. Lo están buscando. Incluso su fotografía circula por varios canales de Telegram, en donde preguntan por información de su paradero, una recompensa y también pruebas de su participación en la pérdida del alijo de cocaína", concluye la fuente policial.