Sala de Triaje improvisada en la calle para atender a los inmigrantes en la puerta de urgencias del Hospital de Ceuta.

Sala de Triaje improvisada en la calle para atender a los inmigrantes en la puerta de urgencias del Hospital de Ceuta. Iranzu G. Vergara Ceuta

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"No podemos más": la crisis de Ceuta lleva a una "situación crítica" a sus médicos entre bajas por ansiedad y renuncias

En la puerta de Urgencias del Hospital de Ceuta se ha improvisado una sala de triaje para ir atendiendo a los inmigrantes que llegan cada día.

Algunos "con enfermedades crónicas mienten con su nombre y edad" para evitar ser filiados, lo que dificulta el trabajo de los sanitarios.

Los sanitarios tienen miedo de ser agredidos y cuentan con dos personas de seguridad privada y dos militares que protegen las instalaciones.

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Llegar a las urgencias del Hospital de Ceuta deja una imagen impactante. Alrededor de 30 inmigrantes esperan en la puerta, en una sala de triaje improvisada en la calle.

Conforme van llegando, el ejército los retiene en el lado derecho de la acera hasta que una de las enfermeras les facilita una mascarilla y pasan a la acera de enfrente donde esperan o bien sentados en las 20 sillas de sala de espera o sino sobre inmobiliario urbano que usan a modo de banco.

La saturación es tal que las enfermeras y médicos del hospital no pueden más, porque a la carga habitual se suman "una media de 300 asistencias diarias, aunque no se puede contabilizar porque hay días de menos y otros que llegan hasta las 400", explican a EL ESPAÑOL.

Los inmigrantes que esperan fuera a ser atendidos están distribuidos por colores y pulseras.

Los que llevan las azules o blancas son de los embolsamientos de los campamentos y sí que están identificados, los de las naranjas de Cruz Roja y los que no llevan nada son de la playa del Trampolín y Benítez o de las barriadas donde duermen por las noches.

Así el trabajo se facilita para las enfermeras que ya saben quiénes están filiados y quiénes no y de qué zona van.

Sin embargo, la presión es enorme y el personal sanitario está exhausto, no pueden más.

Por eso, harán una huelga el próximo 24 de septiembre para protestar por las condiciones que ha agravado la invasión.

Dos enfermeras van turnándose para hacer el triaje y los llamamientos para acceder al interior del hospital.

Elisabeth es enfermera en este hospital y relata que "la intensidad es muy grande" y para poder dar atención a todos los pacientes "se está haciendo un gran sobresfuerzo".

Esto está provocando que haya "bajas, renuncias a contratos, problemas de ansiedad" y así la sanidad ceutí agoniza en "una situación bastante crítica".

El problema está que como "urgencias está colapsada, pero el trabajo recae en el Hospital entero porque si se necesita analíticas, diálisis, rayos, afecta a todos los equipos", cuentan desde INGESA a EL ESPAÑOL.

Las plantas del hospital están llenas, no hay camas vacías del volumen de gente que entra cada día al Hospital Universitario porque "hay muchas personas que están en aislamiento" al padecer enfermedades contagiosas.

Por eso, si entran más personas como es el caso del último brote de varicela donde tienen que estar aisladas, este centro no tiene capacidad para poder dar una respuesta sanitaria óptima.

"La situación es triste", pero necesitan que se envíen refuerzos con gente trabajando para poder atender con las ratios adecuadas a los pacientes.

Explican que "si no se dan contratos de 6 meses o más que sean de larga duración y atractivos", los sanitarios de otros lugares de España no quieren venir aquí a trabajar. Por eso, esta es la mayor reivindicación de los sanitarios, que puedan darse las condiciones para que lleguen refuerzos.

El tiempo va pasando y las miles de personas que continúan en las calles de Ceuta, cada vez más, requieren de asistencia sanitaria.

Por eso, el triaje de la calle nunca está vacío, siempre hay trasiego de personas que están a la espera.

El problema está en que la "entrada por urgencias es muy variada" y va cambiando.

Lo que más entra últimamente según cuentan las enfermeras a EL ESPAÑOL es por peleas de los inmigrantes que viven en la calle: "Entran con apuñalamientos, cortes amputaciones, heridas graves...".

Algunos de ellos "tienen que ir directamente al quirófano" después de estas peleas.

A todo esto se suman las enfermedades como la tiña, sarna, impétigo, sarampión, celulitis -por heridas en estado avanzado- tuberculosis que ha habido cinco casos o varicela que ya van por 9 casos.

Este tipo de enfermedades se reproducen con una gran rapidez "porque las condiciones higiénico-sanitarias en las que viven dejan mucho que desear".

Y, así, poco a poco se va saturando la capacidad asistencial del hospital y la carga de trabajo de los sanitarios no deja de crecer cada día a la par que su cansancio acumulado desde el día 30 de julio.

Sin poder dar seguimiento

Los días van pasando y empiezan a tener que atender también a las personas con enfermedades crónicas que requieren de un tratamiento como la diabetes, diálisis o asma grave.

Y uno de los principales problemas que se encuentran los sanitarios cada día es no poder llevar un registro para dar seguimiento a estas enfermedades con cada paciente.

Desde INGESA relatan a EL ESPAÑOL que hay algunos inmigrantes con enfermedades crónicas que "cada día dan un nombre diferente y dicen una edad distinta".

Esto lo que dificulta es el trabajo de los profesionales porque aunque ellos saben que es la misma persona "al buscar en la ficha, no te aparece ninguna" y tienen que abrir una nueva.

Todo esto lo hacen para tratar de evitar ser identificados y que les filien porque "no saben si les van a devolver a Marruecos o qué es lo que va a pasar con ellos", por eso mienten.

Pero a todo ello se suma "la barrera idiomática" porque aunque no tienen traductores que pueden hacer de intermediarios. En ocasiones, si hay algún compañero que "habla Darija traduce" pero esa barrera dificulta mucho y ralentiza el proceso.

Lo mismo ocurre al hacer el triaje en una hoja de papel en la puerta que luego deben informatizar y todo esto hace que se tenga que hacer el proceso dos veces y que no esté informatizado y si "de por sí cuesta hacer el procedimiento, cuando hay una persona de la que no tienes el 70% de los datos, mucho más".

Miedo a una agresión

Los médicos aseguran que no tienen miedo a "un contagio en el hospital o por el tipo de urgencias que entran", resaltan que son profesionales y están acostumbrados a este tipo de situaciones.

Lo que sí que tienen es miedo a que les agredan. En las últimas semanas ha habido agresiones a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las calles y esto genera una situación de intranquilidad entre la población.

Cada vez hay más violencia en las calles, en los campamentos con reyertas entre ellos y temen que esto escale más.

Por eso, su único miedo es por la indefensión que tienen, al final los sanitarios van "con una jeringa y una aguja", por eso esto genera "miedo, inseguridad y estrés laboral".