osé Daniel Mendoza, dueño de Deportes Mendoza, con un spray pimienta en su mano.

osé Daniel Mendoza, dueño de Deportes Mendoza, con un spray pimienta en su mano. EL ESPAÑOL

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José tiene en su tienda de Ceuta lista de espera para comprar spray pimienta: "La gente tiene miedo a caminar por la calle"

Además de la venta de spray pimienta, otros elementos como las porras y cinturones han tenido un aumento significativo de compradores.

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José Daniel Mendoza lleva años dedicado en cuerpo y alma a su tienda especializada en submarinismo, pesca y caza, en Ceuta Pero en todos sus años detrás del mostrador, nunca había asistido a una demanda tan explosiva de botes de spray pimienta.

"El mismo jueves 30 de julio, cuando miles de inmigrantes cruzaron El Tarajal, la gente empezó a venir a la tienda a hacerse con estos productos para defensa personal", asegura Mendoza.

Desde ese entonces han pasado dos semanas. En las calles, según el gobierno ceutí, quedan al menos 10.000 inmigrantes de los más de 80.000 que cruzaron por la frontera.

Además, los residentes continúan atemorizados. Teresa, una jubilada que acudió a la marcha realizada el pasado 9 de agosto, asegura que su hija fue acosada por marroquíes en la calle.

"Un tío con una litrona de cerveza se estaba metiendo con mi hija. Le tiraba besos y le decía cosas. Ella tuvo que correr para su casa", asegura.

El temor entre los residentes también se comparte. Y es que, además de que no ha terminado la invasión que vivió Ceuta, se especula sobre un nuevo cruce que podría producirse el sábado 15 de agosto.

Esto ha generado que cientos de ceutíes acudan a tiendas como las de José en busca de botes de spray pimienta.

EL ESPAÑOL llegó este viernes por la tarde a su local, Deportes Mendoza, y conforme el periodista cruza la tienda, un empleado saluda y pregunta directamente: "¿Spray?".

Un bote de spray pimienta, en un negocio de Ceuta.

Un bote de spray pimienta, en un negocio de Ceuta. EL ESPAÑOL

En los minutos de espera para poder hablar con José entran varias personas reclamando el mismo producto. Una mujer también lo hace por teléfono, reservando cuatro botes. El empleado asiente y apunta su nombre en una lista.

José explica que, ante la gran demanda, hay días que se quedan sin estos productos. Por eso, ha habilitado una lista de espera: "Priorizamos sobre todo a las personas más vulnerables. También a los médicos y a las fuerzas de seguridad".

También añade que, además de buscar los sprays pimienta, esos mismos clientes están buscando "cinturones y porras para su día a día".

Esos productos, desde la invasión en Ceuta, son los únicos que se han disparado en ventas.

No ocurre lo mismo, sin embargo, con la munición, que también tiene a la venta: "En eso no hemos notado que la gente venga a comprar más".

Los sprays que vende José, que oscilan entre los 15 y 30 euros, son de dos tipos: el más común, en aerosol, y otro en espuma.

Un miembro de las fuerzas de seguridad del Estado que acude a la tienda fuera de su jornada laboral conversa con este diario que prefiere "el spray en espuma. Porque el otro, si lo aplicas con el viento en contra, también puede afectarte a ti mismo".

Ancianos y padres

José detalla que "el público que viene más a menudo son personas mayores. También gente con niños, pero sobre todo vecinos que tienen hijas de 18, 20 años".

Incluso, las familias tienen una sensación de inseguridad. "La Policía no da abasto. No podemos esperarlos. Hay que defendernos entre nosotros. El pueblo defiende al pueblo, entonces aquí vamos a estar defendiéndonos unos a otros", dice Jorge, un habitante de Ceuta.

Añade que "si las instituciones no nos defienden, tendremos que hacerlo nosotros".

A su vez, José asegura, en medio de la entrevista, que no puede evitar lamentar que la situación que vive Ceuta "es insostenible".

"Muchísimas personas de nuestra clientela que nos piden los sprays pimienta proceden de barrios de la periferia, donde la cosa está aún peor", agrega. Incluso, menciona que "la gente tiene miedo de caminar por la calle".

Frente a esa situación de inseguridad, algunos barrios han creado las patrullas vecinales para proteger viviendas y comercios.

Otra de las soluciones que han encontrado ha sido contratar seguridad privada, pero solo hay 450 vigilantes habilitados en Ceuta.

"Durante estos días han tenido que redoblar turnos y esfuerzos. Previo a la Policía y el Ejército siempre están los vigilantes. Ellos son los que están en primera línea", asegura Iván Cantalapiedra, jefe y director de seguridad.

Entre tanto, miles de familias ceutíes continúan encerradas en sus casas, atemorizadas y a la espera de un nuevo posible asalto en la frontera. "Estamos encerrados. Ya no podemos salir a la calle. Tenemos miedo", finaliza Teresa.