Los vecinos de San Millán de la Cogolla durante la concentración frente a la casa del presunto agresor.

Los vecinos de San Millán de la Cogolla durante la concentración frente a la casa del presunto agresor. Cedida

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El pueblo riojano que expulsó a Iñaki, acusado de abusar a ocho niñas menores: "Que se lo lleve la Policía o aparecerá muerto"

Un jubilado vasco desata el pánico en San Millán de la Cogolla tras acosar e intentar llevarse a niñas de entre cuatro y 16 años durante las fiestas.

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"Iba buscando a las chicas. Las agarraba del brazo y les decía si le querían hacer un favor e irse con él".

Las palabras de uno de los jóvenes que presenció la escena condensan la gravedad del episodio que hizo saltar por los aires el ambiente festivo en San Millán de la Cogolla.

Lo que debía ser un fin de semana de descanso y celebración en este municipio riojano derivó en un episodio de psicosis colectiva cuando los vecinos descubrieron que un desconocido se acercaba a sus hijas y las agarraba mientras trataba de convencerlas de que se fueran con él.

Dos días después, decenas de vecinos acabaron concentrándose frente a su vivienda para exigir que abandonara el pueblo.

EL ESPAÑOL ha hablado con vecinos y testigos directos de la localidad riojana, que detallan las jornadas de angustia que terminaron desbordando la paciencia de toda la comarca.

Decenas de familias se movilizaron el domingo 9 de agosto a las puertas de la vivienda del investigado en San Millán para protestar tras su puesta en libertad provisional.

Decenas de familias se movilizaron el domingo 9 de agosto a las puertas de la vivienda del investigado en San Millán para protestar tras su puesta en libertad provisional. Cedida

Sus relatos encajan con la información recabada por este periódico a través de fuentes de la Guardia Civil y del propio alcalde del municipio, Ismael Maestro, las cuales confirman la acumulación de hasta ocho denuncias por "presuntos delitos contra la libertad sexual", "corrupción de menores" y "amenazas".

La pesadilla estalló en el momento de mayor bullicio. El pasado viernes 7 de agosto, el municipio celebraba su IV Semana Cultural Emilianense coincidiendo con un hito muy esperado: la inauguración del nuevo albergue municipal de 50 plazas.

En una villa que apenas supera los 200 vecinos empadronados, más de medio millar de personas abarrotaban las plazas, los bares y las terrazas a la sombra milenaria de los monasterios de Suso y Yuso. Esta perfecta estampa estival duró hasta que la sombra del sospechoso cruzó la plaza del pueblo.

El hombre que desató el pánico responde al nombre de Iñaki, ronda los 60 años y arrastra acento bilbaíno. Se había instalado y empadronado en el municipio tan solo dos semanas antes, tras alquilar una vivienda.

Ante la mirada inquisitiva de los vecinos, se escudaba bajo la fachada —casi romántica— de un "nómada pensionista" que solo buscaba matar las horas del verano al cobijo del valle.

Sin embargo, detrás de esa imagen inofensiva se ocultaba una presunta actitud depredadora que, en cuestión de horas, encendió todas las alarmas en el valle del Yuso.

"Nos dijo que era nómada"

Iñaki no tardó en comenzar a frecuentar los establecimientos hosteleros del pueblo con una soltura que, en un primer momento, parecía un simple afán por socializar e integrarse.

Sin embargo, la insistencia del jubilado vasco por entablar conversación empezó a resultar fuera de lugar a los vecinos de San Millán.

"Un día vino al bar y estuvimos hablando con él porque nos dio conversación. Nos dijo que llevaba poco en el pueblo, que era nómada y que no trabajaba porque era pensionista", explica a este periódico una joven emilianense.

Lo que parecía la estancia habitual de un veraneante derivó, según fuentes cercanas a la investigación, en una serie de acercamientos inapropiados que descolocaron a los hosteleros locales durante los actos de la Semana Cultural.

En el marco de estas celebraciones se inauguraba el nuevo albergue municipal, un recinto repleto de vecinos y trabajadores donde el recién llegado mostró una actitud abiertamente machista y ofensivas con las empleadas.

"Vino al bar, estábamos cuatro camareros —tres chicos y una chica— y le dijimos en broma: 'Tienes camareros para elegir'. Entonces nos soltó: 'Pues me quedo con la chica, que tiran más dos tetas que dos carretas'", relata un trabajador del centro.

"Intentó tocar y llevarse a chicas"

Según el relato de los vecinos, lejos de corregir su comportamiento, el presunto agresor fue intensificando las aproximaciones hacia los grupos de jóvenes del pueblo, merodeando por sus lugares de reunión y solicitando sustancias ilícitas.

"Nos empezó a pedir alcohol, estupefacientes y a preguntar si había alguna 'chavala' para él. Iba buscando a las chicas todo el tiempo", detalla uno de los testigos.

La situación fue escalando de forma crítica a medida que transcurrían los días de las fiestas patronales. Presentando presuntamente síntomas de embriaguez, el hombre pasó de los comentarios inadecuados al contacto físico no consentido con menores de entre 4 y 16 años, tanto en el interior de las instalaciones del albergue como en los desplazamientos por la plaza pública.

El sospechoso abordaba a las niñas proponiéndoles "ir a su piso" e intentando llevárselas.

"El día de la inauguración este hombre estaba intentando tocar y llevarse a chicas a su casa", explica una vecina.

"En el baño vimos cómo a unas jóvenes las estaba agarrando del brazo y preguntándoles que a ver si le podían hacer un favor e irse con él", corrobora un testigo directo de los hechos.

La gravedad del asunto llevó a que una joven de 14 años se interpusiera con determinación para encararle y proteger a otra menor.

Su actitud, además, no perdonaba edades ni entornos: "No era solo a menores, también a la madre de un amigo le estuvo diciendo cosas", explica un joven.

Poco después de los episodios vividos en el albergue, la voz de alarma se propagó hasta la plaza del pueblo, movilizando de inmediato a las familias.

Al ser encarado en plena vía pública por los padres para exigirle explicaciones por lo que acababa de ocurrir con sus hijas, el presunto agresor, lejos de retractarse, reaccionó de forma violenta.

"Mañana te vas a acordar de mí, te voy a matar", profirió presuntamente cara a cara contra los progenitores.

La gravedad de las amenazas desató momentos de extrema tensión e indignación en la plaza, provocando una persecución a pie tras el agresor, que corrió a refugiarse en su vivienda mientras los vecinos alertaban de urgencia a las fuerzas de seguridad.

La noche del viernes 7 de agosto, tras los momentos de extrema tensión vividos en la plaza, las fuerzas de seguridad tuvieron que intervenir de urgencia.

Ante la falta de patrullas disponibles en Badarán en ese preciso instante, se desplazaron efectivos del puesto de Ezcaray para custodiar al sospechoso y trasladarlo a dependencias policiales.

"Ese día la Guardia Civil se lo llevaron porque hubo quien le dijo 'Que se lo lleve la policía, o aparecerá muerto en una cuneta'", relata un vecino.

Ocho denuncias

Mientras Iñaki pasaba la noche custodiado en dependencias policiales, las consecuencias del conflicto afloraron con la luz del día.

A primera hora de la mañana siguiente, un reguero de familias y jóvenes acudió en masa al cuartel de la Guardia Civil del municipio vecino de Badarán para prestar declaración.

Según confirmó el alcalde de San Millán, Ismael Maestro, allí "se formalizaron un total de ocho denuncias: cuatro presentadas por los progenitores y cuatro por las propias menores afectadas".

La respuesta traspasó los límites del pueblo cuando las víctimas comenzaron a compartir vivencias: "Todas las chicas de nuestro grupo fueron a denunciar. A algunas chicas del municipio vecino también les había pasado algo parecido días atrás, así que decidieron ir todas juntas a dar la cara", relata a este diario un joven de la zona.

El expediente penal terminó por destapar una secuencia continuada de episodios sospechosos registrados en la comarca durante las semanas previas.

Entre ellos, el acoso y los tocamientos sufridos por otras menores en el autobús de línea que conecta las poblaciones del valle, así como el allanamiento de un local donde un grupo de chicos celebraba las fiestas, al que Iñaki irrumpió exigiendo alcohol y sustancias estupefacientes.

Fuentes de la Guardia Civil consultadas por EL ESPAÑOL confirman el alcance de las actuaciones sobre el terreno: "Un delito fue en la vía pública, otro fue en el autobús y el resto en la propia localidad".

Sin embargo, la indignación popular chocó de frente con los plazos judiciales. Pocas horas después de comparecer ante el juez, el presunto agresor quedaba en libertad provisional "al no constarle antecedentes penales computables que justificaran una prisión preventiva cautelar inmediata según el marco legal vigente".

Las mismas fuentes de la Benemérita explicaron a este medio la secuencia reglamentaria que desencadenó la respuesta ciudadana: "Se le detiene, se le pone a disposición judicial y, una vez que pasa esa fase, queda libre. A partir de ese momento es cuando el pueblo se empieza a mosquear, mete presión y se organiza la concentración frente a su propia casa".

Presión vecinal

La noticia de su regreso inmediato al municipio, sin medidas cautelares visibles, terminó por encender la mecha de la movilización comarcal.

La falta de aviso oficial a las autoridades locales sobre la puesta en libertad del sospechoso y su regreso inmediato al municipio terminaron de soliviantar a los vecinos. Ante el temor de dejar a las niñas solas en la calle en pleno ecuador de la Semana Cultural, el Ayuntamiento y las familias convocaron con urgencia a mediodía del domingo una concentración frente al inmueble donde se alojaba el investigado.

La movilización desbordó la pequeña calle y reunió a decenas de vecinos de San Millán de la Cogolla y de localidades colindantes del valle como Badarán, Berceo y Estollo.

La Guardia Civil desplegó viarias patrullas en la zona para contener la tensión y evitar altercados mayores.

Durante la concentración, el propio regidor y varios representantes municipales mediaron directamente con el sospechoso para exigirle su marcha inmediata por motivos de seguridad y convivencia.

Vecinos de San Millán de la Cogolla se concentran frente a la vivienda del hombre denunciado el domingo 9 de agosto para exigir su salida del municipio.

Vecinos de San Millán de la Cogolla se concentran frente a la vivienda del hombre denunciado el domingo 9 de agosto para exigir su salida del municipio. Cedida

La presión social surtió efecto. A última hora de la tarde del domingo, Iñaki empaquetó sus pertenencias a toda prisa y abandonó San Millán a bordo de un taxi llegado expresamente desde Logroño.

Fuentes de la Guardia Civil confirman a EL ESPAÑOL el desenlace del operativo: "Nosotros mandamos allí cuatro patrullas, se calmaron los ánimos y se logró sacar a este individuo. Se ha marchado ya a Bilbao a vivir", explica.

Sin embargo, en el pueblo la guardia sigue alta. Para evitar cualquier tentativa de regreso, el Consistorio ha activado la vía administrativa con el fin de blindar el municipio.

El alcalde ya ha contactado con la empresa propietaria de la vivienda para la rescisión inmediata del contrato de arrendamiento y el cambio de la cerradura, al entender que "hay una causa justificada y base legal suficiente".

Además, el regidor ha solicitado formalmente a la Delegación del Gobierno en La Rioja autorización para distribuir la filiación y la fotografía de Iñaki entre los cuarteles de la Guardia Civil y los consistorios del entorno.

Una medida desesperada para alertar a los pueblos vecinos y garantizar que la pesadilla que interrumpió las fiestas de San Millán no vuelva a repetirse en ningún otro rincón del valle.