A la izquierda, Mario García Lobato, antes de declarar ante el juez.

A la izquierda, Mario García Lobato, antes de declarar ante el juez. EFE/EE

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Puro Latino, el festival pantalla del 'rey de la coca' de Sevilla para lavar millones del narco: habría inflado los ingresos de entradas

Mario García y su "testaferro", en prisión mientras sigue la investigación por presunto blanqueo a través de eventos y locales de ocio, entre otros delitos.

Más información: Registros en Cádiz y Sevilla, 11 detenidos y vínculos con el narco: la operación contra el empresario de El Puerto

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En 2018 miles de jóvenes comenzaron a bailar bajo los focos del festival de música urbana Puro Latino. Primero, en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Cuatro años después, y tras la pandemia, el evento creció y pasa a celebrarse en Madrid, Almería, Sevilla y Torremolinos.

El dinero negro del narcotráfico, según investiga la Guardia Civil, ya no solo se esconde en sofisticados dobles fondos; ahora supuestamente se lava a plena luz del día, entre altavoces, reservados VIP y copas caras en vasos de plástico.

También se ha encontrado dinero en dos domicilios: el primero, en el de Pascual Llopis, el impulsor y la cara visible del 'Puro Latino'.

Este conocido empresario portuense que incluso llegó a ser Rey Mago tenía 1.166.875,80 euros, de los cuales 455.150 euros se encontraban envasados al vacío. También se le encontraron 15 relojes Rolex y tres coches de alta gama.

Llopis era, aparentemente, el que mandaba. Pero el juez instructor de la causa apercibió en sus diligencias previas que el verdadero cabecilla era un tal Mario Gómez Lobato.

Sin trabajo conocido, en su casa se encontraron 572.850 euros... y resultó ser un anónimo con distintas causas por tráfico de cocaína.

Mario Gómez Lobato es natural de Dos Hermanas (Sevilla) y su nombre va aparejado al del Restaurante La Raza, en el Parque de María Luisa de Sevilla, cuyos propietarios denunciaron en 2009 las mordidas que dieron lugar al caso ERE de la Junta de Andalucía.

García Lobato fue nombrado un año más tarde administrador único de Restaurante Parque, la sociedad anónima que explotó el local de hostelería hasta que perdió la licencia municipal.

Por su parte, Pascual, en El Puerto, promovió emblemáticos locales nocturnos como La Pontona o el Mucho Teatro. En 2015 sus negocios se resienten. Es entonces cuando en 2016 Pascual y Mario se asocian.

Pero en 2015, el expediente de Mario ya estaba marcado. A finales del año anterior él y otro investigado acordaron destruir una de las instalaciones del Sistema Integrado de Vigilancia Interior (SIVE) de Conil de la Frontera.

Lo hicieron en diciembre, estrellando contra el sistema un vehículo todoterreno robado en 2013.

Luego le prendieron fuego a todo con un bidón de gasolina. Ardió la torre, su radar, una antena de comunicación, y a las dos cámaras de vídeo, una de ellas con infrarrojos.

También destruyeron todo el cableado de fibra óptica que conectaba en tiempo real los equipos con el centro de mando para controlar las narcolanchas. Los daños ascendieron a 831.426,30 euros.

Por esta causa, abierta en la Audiencia Provincial de Cádiz, le piden 6 años de prisión. También tiene otras causas por tráfico de drogas y blanqueo en juzgados de Jerez de la Frontera y Sevilla.

La destrucción del SIVE no fue casual. Presuntamente quería "cegar" a la Guardia Civil para posibilitar la entrada de alijos por Los Caños de Meca durante el tiempo en el que el SIVE estuviera inoperativo.

Que fuera encausado en la destrucción del SIVE se debió al volcado de su terminal móvil en otra operación por narcotráfico, llamada 'Caramelo', en la que se incautaron 5 kilos de blanca. De ese volcado, efectuado por la Guardia Civil de Sevilla, salió todo lo que se está investigando ahora.

Según EL PAÍS, la detención de un agente de Guardia Civil en otra operación, la 'Turister' dio mayores indicios.

Acusado de colaborar con un grupo criminal de narcotraficantes y blanqueo, el agente aseguró que trabajaba para "los dueños de varias discotecas de El Puerto de Santa María y de la organización del festival denominado Puro Latino”.

Un pionero

Mario García Lobato es, por tanto, un viejo conocido del Instituto Armado. "Empezó con el chocolate y luego fue de los primeros en introducir cocaína... hasta el punto de que se hizo medio dueño del Guadalquivir".

Entremedias "dio el salto para ser empresario. Es inteligente, no es ningún paleto", cuentan fuentes de toda solvencia.

Por eso y sus contactos siempre estuvo en el punto de mira "y no se dejaba coger. Porque llegó a un punto en el que más que droga, ya movía el dinero".

Su punto de entrada era Los Caños de Meca, donde hay implantados "varios clanes del narcotráfico de Sevilla" donde todos los años "pegan un par de pelotazos". Estos clanes "parecen todos niños bien, surferos... pero no, no lo son".

Mario fue "de los pioneros en introducir cocaína desde Marruecos. Y fue capaz, por tanto, de cambiar el flujo de entrada: desde Cádiz a Sevilla, en lugar de Sevilla a Cádiz".

Lo hacía al principio "en pequeñas cantidades y por carretera, sin usar el Guadalquivir".

Los kilos fueron creciendo "hasta llegar a dar un pelotazo de 800", sostienen las fuentes consultadas.

El 'capo' y el testaferro

Cuando Mario y Pascual se asocian, los negocios de Pascual empiezan a remontar. EL portuense abre discotecas y locales nuevos como Banana y Margarita, y en 2018 se lanza a los macroeventos como el 'Puro Latino'.

Aunque Llopis figuraba oficialmente como el exitoso promotor y dueño del holding empresarial nocturno, las pesquisas judiciales han dado un vuelco radical a los roles. Solo sería un testaferro.

El empresario Pascual Llopis, a su llegada a los juzgados para declarar ante el juez.

El empresario Pascual Llopis, a su llegada a los juzgados para declarar ante el juez. EFE

El juez instructor señala indiciariamente al sevillano García Lobato como el verdadero cerebro organizativo, el "administrador real" en la sombra que controlaba las inversiones, los pagos y los hilos financieros.

Los investigadores de la Policía Judicial lo sitúan en la cúspide. Sin "trabajo conocido" oficial que manejaba ingentes sumas de dinero en efectivo de procedencia supuestamente ilícita.

También se cree que utilizaba a Llopis y a los hermanos Miguel Ángel y Carlos Veiga -otros dos conocidos empresarios de la noche gaditana, también detenidos- para reintroducir presuntamente esas ganancias en el circuito legal.

A nivel societario, el nombre de García Lobato figura históricamente vinculado a firmas como Restaurante Parque SA (vinculada al antiguo local La Raza), Lealtigroup SL o Mepas Logística SL.

Sin embargo, para camuflar el rastro, supuestamente inyectaba capitales en forma de préstamos personales a un entramado de siete sociedades pantalla controladas por Pascual: Altos de Vistahermosa, Cayetanos del Puerto, Pisgo Inversiones, Beauty Beach, Luna Bahía, Tarifa Conceptual y Bahía Luz Restauración.

A través de esta red se tejieron propiedades como el restaurante Babú, el chiringuito Margarita o la discoteca Banana, además de pisos turísticos.

La investigación apunta a que Pascual Llopis y Mario García Lobato habrían usado el negocio del ocio nocturno y la organización de festivales para dar apariencia legal a dinero presuntamente procedente del narcotráfico.

La clave estaría en mezclar supuestamente ingresos reales de conciertos, hostelería y patrocinios con efectivo de origen ilícito, de modo que el dinero negro entrara en circuitos mercantiles y contables aparentemente normales.

El boom del Puro Latino

El festival nació formalmente el 14 de agosto de 2018 en el puerto deportivo de Puerto Sherry (El Puerto de Santa María). Aquella cita inaugural de un solo día congregó a 10.000 personas con Daddy Yankee a la cabeza, comercializando pases iniciales de entre 15 y 25 euros.

Tras mudarse al Recinto Ferial Las Banderas en 2019 y superar el parón de la pandemia, el festival regresó en 2022 ampliado a tres jornadas, desatando una auténtica locura colectiva que catapultó las cifras de asistencia: de las 85.000 personas en 2022 se pasó al récord histórico de 141.000 en 2023, consolidando más de 125.000 fieles en las ediciones posteriores.

Al mismo ritmo también crecieron los precios de las entradas, estandarizándose los abonos generales entre los 60 y los 96 euros, mientras que los pases Oro y Platino escalaron exponencialmente hasta los 165 y los 215 euros.

Este arrollador éxito comercial propició que la marca diera el salto definitivo a otras localidades españolas a partir de 2022, exportando un formato concentrado de dos jornadas a Sevilla (Estadio La Cartuja), Madrid (Campus de Cantoblanco), Torremolinos y Almería, logrando congregar masas de entre 44.000 y 90.000 asistentes acumulados por ciudad.

En 2024 pusieron en marcha un nuevo evento: Pal Sur Festival. Para la investigación, no serían solo eventos musicales, sino una vía para captar también contratos públicos de patrocinio y reforzar una imagen de actividad empresarial legítima.

La Diputación de Cádiz habría pagado o tramitado varios expedientes de patrocinio vinculados a sociedades del entorno de Llopis por importes que, en conjunto, superan el millón de euros.

También de la Junta de Andalucía y del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) del Gobierno de España en su penúltima convocatoria, a través de la sociedad Soko Fest, la empresa detrás de la organización del Puro Latino.

Esos contratos habrían servido para sostener una estructura económica con apariencia de regularidad mientras, presuntamente, se movía dinero opaco.

Su red de contactos incluía a políticos, como el alcalde de El Puerto de Santa María y diputado provincial de Turismo, Germán Beardo (PP), y se ha cobrado ya la dimisión de Jorge Vázquez, director de Andalucía Global, un ente turístico de la Junta de Andalucía.

Nombrado como 'el gordo' en las conversaciones de whatsapp de la trama, la conversación versa sobre la posibilidad de hacerle un regalo aliñado con dinero en metálico. Por el momento no figura como investigado ni ha aparecido prueba alguna de que aceptase dádivas de la trama presuntamente criminal.

El dinero en efectivo

Uno de los indicios más llamativos es la intervención de grandes cantidades de efectivo, hasta un total de 1,8 millones incautados durante los registros, efectuados el mismo día en el que se detuvo a Pascual Llopis, a Mario García Lobato y a otras 9 personas, en su mayoría, también empresarios.

El juez de la plaza número 5 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de El Puerto de Santa María (Cádiz) acordó hace unos días el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza solo para ellos dos, dejando en libertad a los demás investigados.

Ese volumen de dinero en metálico encontrado por los investigadores encaja con una operativa clásica de presunto blanqueo: introducir billetes en caja, fraccionar movimientos y aprovechar negocios intensivos en efectivo para camuflar el origen del capital.

La causa investiga delitos de organización criminal, blanqueo de capitales, cohecho, malversación, prevaricación y tráfico de influencias, entre otros supuestos delitos.

Por el juzgado han desfilado ya una treintena de testigos, y según ha podido saber EL ESPAÑOL, el juez instructor pesquisa sobre los numerosos pagos en metálico que efectuaba Mario García, por ejemplo, en los alquileres de su casa para veranear en El Puerto de Santa María.

En paralelo, la Diputación ha suspendido cautelarmente algunos patrocinios mientras sigue abierta la investigación.