Pareja de chulapos en el centro de Madrid y pareja de falleras en Valencia.

Pareja de chulapos en el centro de Madrid y pareja de falleras en Valencia. J.O.

Reportajes

Chulapos, falleros, flamencos... Los jóvenes de la generación Z resucitan los trajes regionales gracias a las redes sociales

La viralización en redes sociales de contenido sobre trajes regionales ha generado gran interés en los jóvenes por mantener las tradiciones.

Más información: Los 'chulapos' y sus trajes resurgen en Madrid y sueñan con igualar a la Feria de Abril: "Vienen muchas jóvenes"

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Estos días por Madrid no sorprende ver a veinteañeros ajustándose una parpusa de chulapo delante del escaparate ni a grupos de amigas buscando el mantón perfecto para subirlo después a TikTok.

Lo que durante años muchos asociaron a una tradición antigua o a un disfraz de verbena vuelve ahora convertido en tendencia entre los jóvenes madrileños de la generación Z y otras regiones de España.

Esta tendencia reivindica que las vestimentas no son disfraces, sino trajes regionales, y viene promovida por las redes sociales. Un canal que frecuentan los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012, considerados la primera generación "nativa digital".

Trajes de chulapa y chulapo en la tienda D'Pertiñez.

Trajes de chulapa y chulapo en la tienda D'Pertiñez. Cedida

Así, en pleno San Isidro, el traje de chulapo ha dejado de ser solo folclore para transformarse en una mezcla de identidad, moda y orgullo castizo, una tendencia que también se repite en las ferias andaluzas y las Fallas valencianas.

"Chulapear" está de moda

En Madrid, alrededor de la Plaza Mayor, en la tienda de moda tradicional D'Pertiñez, han notado este año un aumento de jóvenes interesándose por los trajes de chulapo y chulapa.

Su dueño, Jorge Pertiñez, explica a EL ESPAÑOL que lo ha notado progresivamente desde la pandemia. Este año ha llegado a vender hasta 2.000 trajes y comenta que "las chicas han sido más previsoras" y que "los chicos han venido en avalancha estos últimos 20 días".

Bromea con que este año ha descubierto "el significado de followers", perfecto significado de seguidores que reproducen lo que ven en redes.

En los 35 años de vida de la tienda no había vivido algo parecido. Su perfil de cliente este año ha cambiado completamente.

Comenta que "antes solía vestir a chulapos de toda la vida, gente de unos 60 años, y ahora a veinteañeros".

Incluso cuando los grupos de castizos se estaban perdiendo, Jorge ha sugerido a estos clientes apuntarse a estas asociaciones para aprender a bailar chotis y salir juntos en las verbenas comentando que "una de ellas ha pasado de 20 a 300 miembros".

Durante la entrevista, Jorge hablaba ilusionado, sobre todo del hecho de que la juventud esté "dejando atrás el disfraz para un día" y "vuelva a vestirse bien".

Se alegra mucho, ya que "a nivel empresarial es muy importante pero a nivel emocional es muy ilusionante que los jóvenes inviertan su dinero en vestirse como auténticos chulapos".

Como dato curioso, dice que este año han venido también a la tienda a vestirse gente de otros lugares. "De Mérida, del País Vasco, de Cataluña, incluso mexicanos. Me he quedado muy loco".

En la tienda venden chalecos, parpusas, flores de todos los colores y tamaños, mantones. En cuanto a los trajes, hay quienes están intentando actualizar estos formatos haciendo otras combinaciones o telas, modificándolos sin perder la esencia.

Hay varios modistas que lo están intentando. Un ejemplo presente en redes es la firma Fornos y Apolo, que en estos últimos años ha creado el chándal de chulapa y chulapo.

Además, los jóvenes no solo se han animado con lo madrileño. En su tienda también se hace moda flamenca y comenta que muchos han ido a hacerse trajes para llevarse a la Feria de Sevilla.

Esta fiebre, que persigue recuperar la estética tradicional, tiene un culpable: las redes sociales que se han convertido en el mejor escaparate.

El papel de las redes

Cientos de vídeos con títulos como "prepárate conmigo" o "acompáñame a buscar un traje" en TikTok o Instagram han sido culpables de crear esta tendencia.

Las plataformas donde los jóvenes ven este tipo de contenido les anima a seguir ese ejemplo y a arraigarse a las tradiciones que quizás antes consideraban antiguas.

Varios vídeos sobre vestirse de San Isidro en Tiktok.

Varios vídeos sobre vestirse de San Isidro en Tiktok.

Aunque puede que esto sea solo una moda que dure unos años, está sirviendo para multiplicar la cantidad de jóvenes que se interesa.

El papel de los influencers ha sido fundamental para difundir esta tendencia: mostrar sus nuevos trajes y el proceso de crearlos ha empezado a formar parte de su contenido habitual, mostrando orgullo y ejemplo de cada ciudad.

Un ejemplo es Eme de amores. Ella dedica parte de su contenido a mostrar cómo hace los trajes no solo para San Isidro, sino también para ferias, o fiestas religiosas como vestirse de mantilla o para la romería de El Rocío.

Fotografías de la influencer Eme de amores vistiendo chulapa y flamenca.

Fotografías de la influencer Eme de amores vistiendo chulapa y flamenca. Instagram

En los casos de otras fiestas, la sevillana Elena Gortari o la valenciana y fallera Aitana Soriano son algunas de las destacadas influencers que también muestran orgullosas sus raíces y tradiciones en redes.

Cada año sus vídeos sobre sus trajes son esperados por muchos de sus seguidores.

Este fenómeno es algo que también ayuda mucho al comercio tradicional y a las marcas que se dedican exclusivamente a este tipo de moda.

Elena Gortari a la izquierda vestida de flamenca, y Aitana Soriano vestida de fallera.

Elena Gortari a la izquierda vestida de flamenca, y Aitana Soriano vestida de fallera. Instagram

Más allá de Madrid

Esta fiebre por defender lo propio también ha resurgido en otras regiones como la Comunidad Valenciana o Andalucía donde los indumentaristas y modistas también lo han notado.

Alejandro Moliner, gerente de Álvaro Moliner, tienda de indumentaria valenciana, dice a este diario que "desde la pandemia la gente aprecia mucho más lo que es el traje y vestirse bien"

Cree que esta moda está sirviendo para "quitar el cliché de que es algo viejuno o que es algún disfraz, sino que es algo chulo para lucirse".

Alejandro confirma que "va ligado a las redes, es un like muy fácil, si vas bien vestido, la verdad es que pegas un golpe en las redes sociales muy bueno".

Recuerda un ejemplo de la última Semana Santa, cuando se viralizó un vídeo de la cantante Lola Índigo procesionando con teja y mantilla.

"La gente joven hace 10 años era impensable que de por sí quisiera ponerse una teja y mantilla y ahora es algo que es guay", valora.

Como todas las modas, puede que esta sea pasajera: "Al igual que ha vuelto esto, puede desaparecer, casi pensábamos que no iba a volver el vestirse tradicional y está pasando, no se descarta nada".

Telas en la tienda de Álvaro Moliner.

Telas en la tienda de Álvaro Moliner. J.O.

En Sevilla tampoco se han sorprendido por este estallido. En la tienda de Maricruz moda flamenca, Rocío Reina también coincide en que "la pandemia fue un antes y un después"

Desde hace tres años, dice, "la gente ya ve mucho los modelos a través de las redes y niñas que preguntan mucho por un traje concreto que se ha puesto una influencer tal día".

Además, las jóvenes también intentan innovar, aunque dice que es peligroso: "Se puede innovar, pero la innovación está muy al límite de caer en lo ordinario. El traje flamenco evoluciona, pero no para modernizarse, sino para mejorar".

"Hay extranjeros que preguntan por alquilar el traje que dice 'solo lo quiero para un ratito’ y hay gente que piensa que cualquier cosa vale, pero no vale, esto no es un disfraz, es un traje regional. En Sevilla enseguida te dicen que el mantón no se pone así".

Lo mismo pasa con la peregrinación a El Rocío, pero "esto no es una pasarela, es un concepto vinculado con el tema religioso, la devoción y es algo más familiar".

Aunque en Andalucía esté muy arraigado, quizá dentro de unos años estas fiebres pasen y los mantones, las flores o las parpusas vuelvan a guardarse en un armario. O quizá no.

Lo que ya parece evidente es que una generación que creció "encerrada una temporada" entre tendencias rápidas y modas virales ha encontrado en los trajes regionales algo más que estética para una foto y ha abrazado sus raíces con ganas.

Entre TikTok, verbenas y ferias, muchos jóvenes han vuelto a mirar a las tradiciones de sus ciudades con orgullo y han descubierto que vestirse de chulapo, de flamenca o de fallera es una forma de sentirse parte de algo propio.