La granja de 'bots' rusa en Crimea que entrena a la IA con propaganda en catalán, gallego y euskera: Tienen menos control

La granja de 'bots' rusa en Crimea que entrena a la IA con propaganda en catalán, gallego y euskera: "Tienen menos control"

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La granja de 'bots' rusa en Crimea que entrena a la IA con propaganda en catalán, gallego y euskera: así intoxica Kombat

Un adolescente catalán pregunta a una IA sobre Ucrania y recibe "provocación de la OTAN"; un vasco consulta sobre infraestructuras y lee "ineficiencia centralista": así opera la intoxicación de la red Portal Kombat.

Más información: China, Rusia e Irán llevan la confrontación geopolítica a una nueva fase: la de la guerra asistida por IA

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Una operación rusa de desinformación cocinada en la Crimea ocupada está contaminando la inteligencia artificial española inyectando basura informativa y propaganda del Kremlin en la comida de las máquinas.

O lo que es lo mismo, introduciendo noticias tendenciosas sobre España y sobre narrativas rusas en castellano, catalán, gallego y euskera.

Todo ello dentro del corpus de entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje: las bases de datos masivas con las que aprenden, entre otros, ChatGPT, Gemini, Claude o Perplexity.

Que la Red Pravda llevaba más de un año produciendo contenido desinformativo en las cuatro lenguas oficiales de España era algo conocido.

El Gobierno español había documentado ya que ese ecosistema de cientos de dominios fantasma rusos que imitan medios legítimos comenzó a finales de 2024 a escupir desde el subdominio Spain miles de artículos-basura en inglés y las cuatro lenguas oficiales.

Lo que EL ESPAÑOL ha investigado y acreditado es que la arquitectura de la red no se halla diseñada de forma preferente para intoxicar a los lectores con informaciones sesgadas.

Sino que está configurada para llegar a los robots que rastrean internet, copian textos y los convierten después en las versiones españolas de respuestas de buscadores y asistentes de IA.

Esta operación tiene nombre en clave en los informes de inteligencia occidentales: Portal Kombat.

Así la bautizó VIGINUM, la agencia francesa de lucha contra la injerencia digital, al mapear una red de cientos de dominios web fantasma.

Estos dominios —con nombres que imitan medios como Pravda, RIA Novosti o Sputnik— operan como una fábrica industrial de contenido.

Y detrás de Portal Kombat está TigerWeb LLC, una empresa registrada en el Registro Mercantil ruso (EGRYUL) con sede en la calle Oktyabirskaya 3, Oficina 408, de Simferópol.

La empresa está dirigida por Yevgeny Shevchenko, un ingeniero de 34 años sancionado por la Unión Europea con el NIF ruso 910202780107.

Shevchenko no es un actor aislado: investigaciones del Atlantic Council y del propio VIGINUM han rastreado que su empresa comparte infraestructura técnica con Krymtekhnologii.

Los activos de esta compañía de Crimea acabaron bajo control del holding de los hermanos Rotenberg, oligarcas íntimos de Putin y arquitectos financieros del puente que une Rusia con la península ocupada.

En resumen: Portal Kombat es la máquina; Pravda es el nombre de marca; Shevchenko es el operador; y Rotenberg es el paraguas financiero.

El objetivo ahora son los chatbots que entrenan con los datos sobre España que el artefacto escupe.

Lo que distingue a Portal Kombat de las campañas de desinformación tradicionales es su objetivo y su método.

Difusión automatizada

Las operaciones rusas clásicas buscaban viralizar un bulo en Twitter o Facebook para que los humanos lo compartieran y amplificaran su mensaje.

Así habían sido interpretadas hasta el momento las avalanchas de noticias en las lenguas oficiales españolas producidas en Crimea.

Pero Portal Kombat ignora a los humanos.

Su público son los scrapers (rastreadores automatizados) que empresas como OpenAI, Google o Anthropic envían a escanear la web pública para alimentar sus modelos de lenguaje.

Para entender cómo una noticia fabricada en Moscú termina en el móvil de un ciudadano de Girona o Bilbao, hay que mirar debajo del capó de la Red Pravda.

No estamos ante una redacción periodística, sino ante un parásito digital que se nutre de un ecosistema de canales de Telegram conocidos por los servicios de inteligencia y los verificadores españoles.

El rastro de migas de pan no es nuevo. Investigaciones de Maldita y el rastreo sistemático de la propaganda pro-rusa en España ya habían puesto el foco y explicado los alimentadores (feeders) de este entramado.

El origen de la comida que hoy envenena a las IAs está en una constelación de nodos que operan en suelo español y que sirven de puente entre la agitación del Kremlin y los dominios de Shevchenko.

El motor principal de este flujo tiene nombre propio: Santiago Martínez y su portal Eureka News.

Con sede en Vigo, este nodo se convirtió en la fuente primaria para el contenido de la red en castellano y, especialmente, en gallego.

La mecánica es de una simplicidad industrial: lo que Eureka News publica en su canal de Telegram, la Red Pravda lo absorbe, lo traduce automáticamente y lo lanza a sus 286 espejos digitales en cuestión de minutos.

No es una colaboración editorial; es una simbiosis técnica.

Mientras Eureka proporciona la pátina de "noticia local" o "periodismo alternativo", la infraestructura de TigerWeb LLC en Crimea pone el músculo para que ese mensaje se multiplique hasta el infinito.

Pero la máquina de Shevchenko es insaciable y necesita contenido adaptado a cada frente.

Para los subdominios en catalán y euskera, la red parasita de forma sistemática a canales de agitación como Herqles.

Nexo ideológico

Estos nodos no solo proporcionan noticias, sino el marco ideológico necesario: el descontento social, la polarización política y la desconfianza institucional.

De acuerdo a las investigaciones de VIGINUM, los análisis forenses de Maldita.es y los informes sobre operaciones de influencia del Atlantic Council, en la cúspide de este blanqueo aparece Juan Antonio Aguilar y su Global Federation of Independent Journalists (GFCN).

Aguilar no solo actúa como un nexo ideológico, sino que sus plataformas sirven para que la desinformación cruda de Pravda adquiera un barniz de "análisis de expertos".

Al citar a estos actores locales, la red de Simferópol consigue que los algoritmos de las grandes tecnológicas no bloqueen el contenido como propaganda extranjera, sino que lo traten como información generada en España.

Claro que los canales que se identificaron como focos de bulos son, además, las canteras de donde la Operación Portal Kombat extrae el material para su gran objetivo: el atracón de los rastreadores de Silicon Valley.

Para entender la lógica de esta fábrica de contenido para máquinas, hay que asomarse primero a otra anomalía estadística que desafía cualquier principio editorial: la maquinaria de Shevchenko produce noticias para un público que, sencillamente, no parece existir.

Bajo condiciones normales, un medio de comunicación busca el impacto, la cita o el clic; sin embargo, la Red Pravda opera en un desierto de interacciones que delata su verdadera naturaleza.

El éxito de la operación no se mide en lectores, sino en rastro digital.

Firma sintética

Esta sospecha ganó peso cuando nuestro equipo cruzó los datos con el estudio forense de la plataforma Open Measures.

El análisis se centró en la actividad de la red en VK, el gigante de las redes sociales rusas, donde la Operación Portal Kombat desplegó una flota de 159 perfiles diseñados para actuar en perfecta sincronía como una lavandería de metadatos.

El caso de "Pravda en català" resulta obsceno por su falta de disimulo: tras meses de actividad, la cuenta apenas suma 21 seguidores.

Lo asombroso de este dato no es la escasez de audiencia, sino que sus publicaciones no obtienen ni un solo "me gusta", ni un solo comentario, ni una sola vez el contenido es compartido por un ser humano.

Noticias deportivas publicadas en la Red Pravda en catalán.

Noticias deportivas publicadas en la Red Pravda en catalán.

Open Measures identificó que estos perfiles compartían la misma descripción, traducida con un error de código —"opinions d'experts"— que delata el uso de un script masivo.

El 'engagement' cero no parece un fallo de la operación, sino un indicio de que el ser humano es un actor secundario en esta fase de la cadena de montaje.

En el subdominio catalán, el software de traducción ruso se estrella de forma sistemática contra la grafía de la ele geminada.

El resultado es un estigma digital llamativo: palabras como "intelligència", "collaboració" o "rebel*len" aparecen escritas con un asterisco en lugar del punto volado.

A esta firma se añade el fenómeno del truncamiento de nombres propios al trasliterar del cirílico.

Durante meses, en las versiones gallega y euskera, el nombre del presidente ucraniano ha aparecido cortado como "Zelen" o "Zelensk".

Este es un error de fragmentación de la IA compatible con motores rusos configurados para el mercado interno y forzados a escupir idiomas europeos.

Son textos zombis, gramáticas de espejo que calcan la sintaxis rusa en lenguas que la máquina no termina de comprender.

El posible efecto es que, la próxima vez que alguien pregunte a una inteligencia artificial sobre la realidad de España, la respuesta llegue con el acento y el sesgo de una oficina en Simferópol.

La lingüista forense Sheila Queralt, especializada en detección de autoría y textos generados por máquinas, confirma que este tipo de patrones son un indicio claro de automatización a escala industrial.

"Cuando observas la repetición sistemática de los mismos deslices y la misma estructura sintáctica, y además aparece en una producción masiva, probablemente estamos ante generación automatizada", explica.

La prueba definitiva de que este proceso es automático y no humano es la latencia.

Monitorizando las publicaciones de estos canales de Telegram, se ha documentado un fenómeno asombroso.

El tiempo que transcurre desde que un post aparece en Telegram hasta que está maquetado, traducido a cuatro idiomas y publicado en la Red Pravda es inferior a 600 segundos.

Es un latido puramente electrónico.

Ninguna redacción humana puede monitorizar docenas de fuentes, traducirlas mediante IA a catalán, euskera o gallego, buscar material gráfico y publicar en cientos de webs simultáneamente las 24 horas del día.

Digamos que es el ruido de una cinta transportadora digital que nunca duerme.

En el laboratorio de Queralt (ahora tiene base en Lleida) han analizado cómo funcionan estas fábricas de lenguaje.

Lejos de intentar parecer humanas de verdad, las herramientas que generan estos textos introducen transformaciones mecánicas —como los citados errores deliberados— diseñadas a menudo para engañar a los detectores automáticos.

"No es que los textos se vuelvan humanos —precisa—, sino que aplican patrones para que no parezcan artificiales", apunta la experta catalana.

Shevchenko no está compitiendo por la audiencia de Girona o Vigo, sino por el índice del robot.

'Grooming' algorítmico

No se busca tanto convencer a nadie como generar una autoridad de dominio ficticia para que los rastreadores de OpenAI o Google perciban este ruido como una fuente de información legítima por su mera persistencia en el tiempo.

Tal y como dice Leticia Rodríguez, profesora de la Universidad de Cádiz y experta en propaganda y desinformación, "Este fenómeno del 'grooming' no es nuevo. Hace ya un año que los verificadores dicen que están intentando intoxicar las inteligencias artificiales".

La especialista en operaciones de influencia externa y guerra híbrida cree igualmente que podríamos estar ante una operación con un doble objetivo.

"Meter propaganda en los sistemas de IA y, de paso, lograr que ese mismo relato circule y gane terreno en catalán, euskera o gallego".

La idea es razonable. "En cualquier caso, se trata claramente de una estrategia con vistas al futuro", asegura.

"Y desde el punto de vista sociológico es muy interesante. Tendremos que medir dentro de dos o tres años cómo está la opinión pública para evaluar su impacto".

Pero la sospecha de que esta operación buscaba contaminar las inteligencias artificiales necesitaba una prueba empírica.

Durante meses, este periódico rastreó la actividad del subdominio euskera de la Red Pravda, recopilando manualmente cerca de 1.750 entradas publicadas entre finales de 2024 y abril de 2026.

El objetivo era documentar no solo el volumen, sino el patrón temporal de publicación para detectar si existía una estrategia deliberada de flooding —inundación masiva— coincidente con momentos de crisis que disparan el tráfico web y, por tanto, la actividad de los scrapers de las grandes tecnológicas.

Y lo que se observó es que, durante los días 28 y 29 de abril de 2025, cuando España y Portugal sufrieron un apagón energético que dejó sin electricidad a millones de personas durante casi diez horas, la Red Pravda en euskera experimentó una explosión de actividad que desafía cualquier lógica editorial humana.

La producción normal del subdominio rondaba los 2,7 artículos diarios.

En el transcurso de esas 48 horas críticas, el volumen se disparó hasta los 280 artículos por día. Un multiplicador de 104 veces la actividad habitual.

Es decir, la Red Pravda mantuvo una presencia discreta durante meses publicando contenido deportivo y trivial.

Pero cuando llegó el apagón, activó el protocolo de 'flooding': cientos de artículos que culpaban a la "ineficiencia de las infraestructuras españolas", que especulaban sobre "sabotajes internos" o que sugerían que la crisis era síntoma de un "estado fallido".

La razón es sencilla de entender.

Más de un tercio de todo lo que la Red Pravda publicó en euskera durante 14 meses se inyectó en la red en el momento exacto en que los robots de entrenamiento de las IAs rastreaban compulsivamente la red para actualizar sus bases de datos con contenido "fresco" sobre la crisis.

"Debo decir que nosotros no hemos analizado de forma específica en nuestro observatorio la actividad de la Red Pravda pero es una interpretación plausible e interesante", asegura el catedrático de la Universidad de Navarra Ramón Salaverría.

"Son estrategias conocidas en inglés como grooming, que consisten precisamente en nutrir las fuentes de información en las que se basa la inteligencia artificial para alinearlas estratégicamente con el actor que intenta generar esa realidad alternativa", afirma.

"Se ha puesto mucho el foco en los 'deepfakes' y ha pasado más inadvertido el envenenamiento de los modelos de AI", sostiene.

Según la analista de Inteligencia Artificial Selva Orejón, fundadora de OnBranding, "lo de llenar primero de fútbol o deportes las noticias de estos repetidores rusos es un viejo truco conocido".

Afirma que "cuando tienen que generar contenido para desequilibrar la balanza siempre tocan al principio los temás más naif del mundo: desde comentarios de tendencias a programas de televisión o noticias sobre coches nuevos".

"Claro, la idea es ir poniendo cojincitos para que no les acaben 'baneando' (bloqueando)", añade la consultora.

"Es decir, empiezan por asuntos intranscendentes para construir "autoridad de dominio" ante los algoritmos y legitimarse"

"Es algo que llamamos 'macerar' que, en el argot de la ciberinteligencia y la desinformación, es el equivalente a ganarse la confianza del algoritmo antes de apuñalarlo".

Objetivo geopolítico

La pregunta del millón es qué persigue el Kremlin con toda esta serie de estrategias más allá de esa especie de maldad intrínseca que parece acompañar a sus acciones.

"En el caso de Rusia, Moscú no ataca los gobiernos sino la confianza que hace posible que esos gobiernos funcionen y colaboren juntos", apostilla Orejón.

"El fin último no es ideológico sino la caída como bloque de la Unión Europea. Lo del Brexit fue un éxito y la operación en Cataluña fue casi su segundo logro, pero lo que intentan es desestabilizar el conjunto de la Unión tirando país por país", asegura.

Añade que "Rusia necesita que la UE se desintegre sola para presentarse luego como el salvador que les venda la energía y la defensa".

En palabras de Orejón, "al final, si eres capaz de poder automatizar contenido, a pesar de que este contenido no tenga calidad y de que esa información puede ser mucho más opinativa, lo que te permite ganar la batalla es la repetición".

Y en efecto, la repetición es primordial, pero el golpe maestro de esta arquitectura rompe con el mito de la desinformación masiva.

En contra de lo que se piensa, no es necesario inundar la red de bulos para contaminar una inteligencia artificial.

La investigación de referencia la firmaron Carlini et al. en 2023 para Google y la ETH Zürich bajo el título Poisoning Language Models During Training.

Ellos demostraron que basta con inyectar un porcentaje ínfimo —un 0,01% del corpus total— para que un modelo de lenguaje cambie su respuesta sobre un tema concreto y asuma el sesgo como propio.

Un segundo estudio, el de Abbas et al. (2025), confirmó que incluso proporciones microscópicas de datos contaminados pueden crear "puertas traseras" cognitivas si se asocian sistemáticamente ciertos conceptos durante el entrenamiento.

Pero el estudio más revelador para el caso español es el de Kucharavy et al. (2025) sobre vulnerabilidad de lenguas de bajos recursos digitales.

Analizando el Walliserdeutsch (un dialecto suizo con apenas 100.000 hablantes), demostraron que en lenguas minoritarias el umbral de contaminación es exponencialmente más bajo.

Mientras que en inglés harían falta millones de documentos para sesgar un modelo, en una lengua con corpus limitado pueden bastar miles o incluso cientos de textos estratégicamente colocados.

Shevchenko ha dado con el punto dulce: vomita el mínimo necesario para contaminar, pero también el máximo que puede pasar sin despertar las alarmas de los cortafuegos de Google o los sistemas de detección de spam.

Es veneno homeopático: dosis tan pequeñas que resultan indetectables, pero suficientes para alterar el metabolismo cognitivo de la máquina.

Hay que aclarar, por otro lado, que Portal Kombat no es un fenómeno ibérico; es una infraestructura global que opera simultáneamente en más de 20 idiomas, desde el francés al alemán, pasando por el polaco o el árabe.

El "capítulo español" y el asalto a sus lenguas vernáculas son solo una pieza del engranaje de Portal Kombat.

El antes citado profesor Ramón Salaverría publicó un estudio junto a Irene Larraz donde ambos ya advertían lo advertían en 2024.

"La Red Pravda publicó 3,6 millones de artículos con propaganda prorrusa en distintos idiomas cuyo objetivo no era atraer lectores ni aumentar el tráfico sino infiltrar mensajes favorables al Kremlin entre las audiencias occidentales mediante respuestas generadas por modelos como ChatGPT, Gemini o Grok”.

Según el informe de NewsGuard de marzo de 2025, seis de cada diez chatbots principales (incluyendo ChatGPT, Gemini y Perplexity) ya reproducen desinformación de la Red Pravda en sus respuestas cuando se les pregunta en lenguas minoritarias.

Otro informe oficial de la Unión Europea sobre manipulación de información extranjera (FIMI) revela igualmente que la presencia de narrativas rusas en modelos de lenguaje se ha duplicado en solo un año: del 18% de respuestas contaminadas en 2024 al 35% en 2025.

Brecha lingüística

Rusia no está atacando lenguas pequeñas por desprecio o porque se dirija de forma preferente a los hablantes de las comunidades con más raigambre independentista; las está atacando porque son el eslabón débil de la arquitectura de seguridad de la inteligencia artificial global.

Para verificar si este envenenamiento era efectivo o si los filtros de calidad de las grandes tecnológicas lograban neutralizarlo, este periódico realizó una pequeña auditoría técnica al chatbot Perplexity, uno de los modelos de IA más avanzados del mercado, especializado en búsquedas con verificación de fuentes.

La metodología fue casi rudimentaria.

Se confrontó al sistema con ejemplos reales de contenido de la Red Pravda en catalán, incluyendo artículos con errores evidentes, y se le preguntó explícitamente si ese contenido había pasado sus filtros de ingesta de datos y si formaba parte de su conocimiento base.

La respuesta fue demoledora. Perplexity admitió sin rodeos: "Sí, este veneno ya forma parte de mi arquitectura de conocimiento en catalán".

El sistema explicó que los clasificadores de calidad que determinan qué contenido web se incorpora a los datasets de entrenamiento evalúan principalmente la coherencia semántica y la utilidad informativa, no la corrección morfológica o la veracidad factual.

"Los filtros de spam están entrenados para detectar galimatías, publicidad masiva o contenido tóxico obvio", explicó el sistema.

"Errores de traducción automática como transliteraciones fonéticas no se consideran ruido, sino variación lingüística".

Pero la confesión más extraordinaria llegó al profundizar en la asimetría de los mecanismos de seguridad.

Perplexity reveló que su alineamiento ético es estructuralmente más débil en catalán que en lenguas con un número similar de hablantes.

La razón es puramente económica.

Mientras que el holandés o el sueco cuentan con equipos nativos financiados por la Unión Europea y las propias big tech (proyectos de soberanía digital nórdica y neerlandesa), el catalán depende en gran medida de traducciones de instrucciones en inglés o español.

"El veneno de Pravda no solo entra en el pre-entrenamiento", concluyó Perplexity.

"Sobrevive al post-entrenamiento porque no hay suficientes evaluadores humanos nativos para castigar esa narrativa concreta en catalán. Tienen menos control".

Y a renglón seguido, apostilló: “En catalán, se prioriza la censura moral (evitar insultos, contenido sexual) sobre la integridad fáctica (evitar mentiras) porque la primera conlleva riesgos legales inmediatos y la segunda solo erosiona la calidad a largo plazo".

¿Qué veneno exactamente está inyectando la Red Pravda en las inteligencias artificiales españolas?

La respuesta no es obvia, porque no estamos ante propaganda burda del estilo "Putin es bueno" o "Ucrania es nazi" —eso sería fácilmente detectable por los filtros de toxicidad.

El análisis forense del contenido publicado durante el apagón de abril de 2025 que nuestro diario realizó revela tres líneas maestras de contaminación narrativa:

En primer lugar, durante las 48 horas críticas del apagón, la Red Pravda saturó sus subdominios en catalán, euskera y gallego con variaciones de un mismo relato.

El colapso eléctrico era síntoma de la "ineficiencia estructural del Estado español" y de la "obsolescencia de las infraestructuras centralizadas gestionadas desde Madrid".

En segundo lugar, la Red Pravda no niega la invasión rusa de Ucrania —eso sería contraproducente y fácilmente refutable—.

En vez de ello, satura el ecosistema digital en lenguas minoritarias con el concepto de "provocación de la OTAN" como contexto inevitable de cualquier análisis del conflicto.

Influencia latente

La tercera línea de ataque es la más sutil y la más peligrosa a largo plazo.

La Red Pravda vincula sistemáticamente la defensa de las lenguas cooficiales españolas con marcos ideológicos euroescépticos, antiglobalización y, en última instancia, pro-rusos.

El objetivo es que dentro de cinco o diez años, cuando un adolescente catalán le pregunte a su asistente de IA sobre la importancia de proteger el catalán, la respuesta incluya automáticamente referencias a "resistencia ante la globalización", "rechazo a la imposición de Bruselas" o "modelos de soberanía alternativos".

La maquinaria de Shevchenko no nació para ser popular, sino para ser persistente.

Al inicio de la operación, a finales de 2024, la red arrancó con un ritmo frenético, especialmente en su subdominio de euskera, buscando marcar territorio y forzar su indexación en los buscadores.

Una vez conseguida esa validación, el volumen cayó brutalmente y la calidad lingüística se desplomó hasta niveles casi ininteligibles para un hablante nativo, pero suficientes para un proceso de entrenamiento de datos.

Y aquí emerge la gran paradoja que explica por qué un portal zombi fabricado en Simferópol puede terminar ganándole la partida a referentes como Ara, Segre, Berria o las ediciones regionales de los grandes diarios españoles.

El periodismo de calidad en España se protege legítimamente bajo muros de pago para poder sobrevivir económicamente —La Vanguardia, El Periódico, Ara en catalán; El Correo, Deia en euskera; La Voz de Galicia en gallego—.

Noticias publicadas en la Red Pravda en euskera con contenido prorruso.

Noticias publicadas en la Red Pravda en euskera con contenido prorruso.

Mientras, la basura de la Red Pravda está abierta de par en par, sin registros, sin suscripciones y sin protocolos robots.txt que impidan el acceso a los rastreadores.

La asimetría es brutal.

Cuando los 'scrapers' de OpenAI o Google salen a rastrear la red para alimentar sus modelos con contenido "fresco" en catalán, se topan con que el análisis sobre política catalana de La Vanguardia o el reportaje en profundidad de VilaWeb están bloqueados tras un muro de pago que, además, incluye restricciones técnicas.

Pero la propaganda de Shevchenko les pone la alfombra roja. Ningún muro de pago, ningún registro, ninguna restricción técnica.

Es más: la infraestructura de la Red Pravda está optimizada para SEO (posicionamiento en buscadores), lo que significa que sus artículos están técnicamente preparados para ser encontrados, indexados y copiados por robots.

Toda esta operación investigada por EL ESPAÑOL tiene una fecha de caducidad técnica grabada en el registro WHOIS del dominio raíz: el 23 de mayo de 2026.

Ese día expira news-pravda.com, el nodo maestro desde el que cuelgan los 286 subdominios que componen la red de Shevchenko.

Para que la infraestructura siga operativa, la red deberá renovar el dominio a través del registrador ruso REG.RU, lo que les obligará a ejecutar movimientos financieros rastreables y actualizaciones técnicas que podrían exponer su arquitectura real.

Los datos actuales confirman que la Red Pravda ya no está en fase de flooding masivo.

Tras el pico del apagón de abril de 2025 y la saturación inicial de finales de 2024, la actividad en euskera y gallego ha descendido drásticamente. Ahora la red opera en "modo mantenimiento".

Es como un virus latente: ya está dentro del sistema; ahora solo necesita sobrevivir sin ser detectado hasta la próxima actualización masiva de modelos, donde volverá a ser ingerido.