Fernando Jáuregui en la presentación de su libro el pasado miércoles

Fernando Jáuregui en la presentación de su libro el pasado miércoles Cedida

Reportajes

'Quemados', el diagnóstico de Fernando Jáuregui sobre un país en la parálisis: "Democracia es que las cosas funcionen"

El periodista presenta su último libro, un nuevo manifiesto de los indignados contra un estado de frustración colectiva.

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Cuando a Fernando Jáuregui (Santander, 1950) se le quemó la casa en el funesto verano de 2025 –ardió un 0,7 % del territorio total del país y un 1,3 % de su superficie forestal–, sufrió en sus carnes gran parte de los males que aquejan a la España actual.

No sólo perdió la casa, sino que sintió el abandono de las autoridades, "la falta de empatía" –como él dice con precisión– de su alcalde, el de Alcobendas (Madrid), la ausencia de soluciones y las falsas promesas siempre pospuestas…

Su experiencia resume un malestar creciente y que ahora plasma en su último libro, 'Quemados', nacido de las cenizas de esos fuegos. Fue el fruto de padecer lo que, a su juicio y el de muchos españoles, es vivir en "un país que no funciona".

Hay quienes consideran que la declaración es demasiado contundente. Que es de brocha gorda. Que los datos no la respaldan del todo. Pero hay un cúmulo de eventos y reacciones a ellos que apuntan a asegurar, por lo menos, que algo se ha deteriorado en la España de 2026.

Este periódico ha dado fiel y sobrada cuenta de ello a lo largo de los últimos años:

El centenar de afectados por la erupción del volcán de la Palma (¡fue en septiembre de 2021!) que todavía viven en barracones.

Los 229 muertos, 1.500 hogares inhabitables y 144.000 vehículos inservibles por las riadas de Valencia en noviembre de 2024, víctimas las primeras de una descoordinación y cruce de acusaciones entre el Gobierno central y el autonómico, a la que se sumaron negligencias que sonrojaron a todos menos a quienes debieron.

Fernando Jáuregui en la presentación de su libro en Madrid.

Fernando Jáuregui en la presentación de su libro en Madrid. Cedida

Un apagón, en abril de 2025, que provocó pérdidas económicas estimadas en 1.600 millones de euros y por el que todavía nadie, a día de hoy, ha dimitido o asumido responsabilidad.

Los mencionados incendios, que arrasaron 354.793 hectáreas sólo en 2025, siendo los más graves en las tres últimas décadas.

Los 46 muertos de Adamuz (Córdoba) por más negligencias en la gestión de la infraestructura que, a medida que se conocen, resultan más escandalosas. Y el deficiente sistema ferroviario que ese accidente descubrió: de "la mejor alta velocidad del mundo" a los retrasos normalizados; al caos permanente en Rodalies y la concatenación de accidentes que parecían parte de una pesadilla de la que aún no se ha despertado.

Presas y carreteras mal mantenidas…

Por no hablar de la corrupción de cada día, a la que el público parece resignado como si se tratara de un elemento más del paisaje. No hay nada más simbólico que, en una misma semana, coincidan el arranque de los juicios de los dos grandes casos de corrupción del presente y del pasado próximo, el 'Caso Koldo' y la 'Kitchen'.

La enumeración podría seguir.

'Quemados'

"Autónomos exprimidos, jóvenes sin vivienda ni horizonte, mayores descartados, pueblos olvidados, profesionales saturados, ciudadanos que ya no protestan porque han asumido que no sirve de nada", amplía la lista Jáuregui.

Porque a él, el incendio de su casa no sólo le dejó 'quemado' en sentido literal, sino quemado como expresión del hartazgo que define el estado emocional corriente de muchos españoles hacia lo que sucede a su alrededor.

Asistentes al acto de presentación de 'Quemados'.

Asistentes al acto de presentación de 'Quemados'. Cedida

Es por eso que el pasado marzo publicó con Almuzara 'Quemados. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar?', que lleva como subtítulo 'Un manifiesto desde la rabia, la ira y la impotencia ante la situación que no merecemos ni entendemos'.

Como dice en la conclusión de su sinopsis, se trata de "Un libro para los cansados. Para los indignados. Para los que aún no se han rendido, pero empiezan a preguntarse cuánto más pueden aguantar. Para los que no saben a quién votar, o sí lo saben y se tapan la nariz".

Este miércoles, previo al acto de presentación pública del libro, Jáuregui reunió en la sede de Almuzara a una buena representación de periodistas de medios capitalinos junto al sociólogo y director de Metroscopia, José Juan Toharia, y su editor, el exministro Manuel Pimentel, para debatir sobre esta frustración generalizada.

A poco más de un mes de que se cumplan 15 años del 15-M, del movimiento de los indignados que tomó la Puerta del Sol –a la que Jáuregui acudió, ilusionado, como uno más–, el libro es un manifiesto que pretende recuperar aquella oleada aunque con la aspiración de un final feliz.

"¿Cuál será la España de Leonor I?", se pregunta Jáuregui desde un contexto presente de pesimismo. El suyo, sin embargo, no es un grito de abatimiento, o la enésima queja del cínico. Sino el reflejo de un estado colectivo como signo de rebeldía: "Parece que no podemos hacer nada, pero sí podemos protestar, al menos cada uno desde donde está. No rendirnos".

Nueva Transición

"El 80 % de los españoles echa de menos el período político de la Transición, cuando los políticos se ponían de acuerdo y se podía llegar a grandes consensos", dice José Juan, por su parte.

En su exposición, el catedrático de Sociología recorre con claridad la historia de España: una Transición ilusionante en la que incluye al 'felipismo', y a la que pone fin en 1996. Desde entonces, hay una explosión económica que termina con Zapatero.

"Ve que el estado del bienestar ha alcanzado su máximo y comienza a experimentar con lo que en EEUU llaman woke: las políticas identitarias. Cada uno se define por su identidad sexual, política, etc.", prosigue.

Luego viene la crisis económica y una década de polarización ideológica y deterioro institucional y de los servicios públicos, casos de corrupción, mayorías y gobernabilidad imposibles, cortoplacismo partidista… Hasta producir una quemazón inaguantable.

"Democracia es que las cosas funcionen", sentencia, como si España lo hubiera olvidado en favor de razias identitarias. Parece que la gente prefiere hacer la revolución –a izquierda y derecha– a tener un país en marcha.

Pero no todos los datos son desalentadores. José Juan, preguntado por qué indicadores señalan a un futuro esperanzador, habla de jóvenes tolerantes, sanos y poco extremistas. Manipulables, eso sí. Desinformados, también. Pero "buena gente", al fin y al cabo.

"Quizás el país que construimos en la Transición es el que vimos que ahora no funciona. Pero las nuevas generaciones sabrán edificar el suyo", dice Jáuregui.

Y para ello hace un llamamiento a abrir un nuevo período constituyente para el que deben ponerse de acuerdo las dos grandes mayorías. "La Constitución del 78 ha quedado obsoleta para los retos que tenemos en el presente", sentencia.

Pimentel matiza, no obstante, que 'Quemados' es un "diagnóstico". Posiblemente para sentar las bases de lo que tenga que venir, con urgencia. Al igual que en la Transición había el proyecto de reconstruir un país nuevo, España necesita ahora un nuevo proyecto colectivo que pueda volver a aglutinar a mayorías, que se unan en torno a una nueva ilusión.

"Había una cosa hace unos años llamada 'España 2050', liderada por Diego Rubio", dice Jáuregui en alusión al director de gabinete del presidente del Gobierno. "Ahora Diego Rubio está donde no tiene que estar, trabajando para sostener a Sánchez en el poder", dice con socarronería.

Quien sepa articular este nuevo proyecto, quien sepa canalizar la frustración de los 'quemados', lo hará no con promesas populistas, sino con un país que vuelva a funcionar.