Benjamín León Jr., jurando el cargo ante Marco Rubio, el pasado 10 de febrero.

Benjamín León Jr., jurando el cargo ante Marco Rubio, el pasado 10 de febrero. E.E.

Reportajes

Benjamín León Jr., el hombre de Trump en España para "suavizar el tono" con Sánchez: su misión es que pague el 5 % en Defensa

Inmigrante cubano en Estados Unidos y hecho a sí mismo, es mano derecha de Marco Rubio, a quien apoyó económicamente en su campaña como senador en Florida.

Más información: El empresario Benjamín León jura su cargo como nuevo embajador de Estados Unidos en España ante Marco Rubio

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Benjamín León Jr. presenta hoy sus credenciales ante el Rey como embajador de Estados Unidos. Su llegada a España ha tratado de ser discreta. Con toda la discreción con la que, después de un año y ocho meses con la Embajada norteamericana de la calle Serrano en sede vacante, puede hacerlo un hombre como él.

Durante años y todos los días llegaba a sus clínicas de Florida a bordo de un Mercedes, tirando a modesto, siendo multimillonario. Allí entraba saludando por su nombre al personal de seguridad.

Luego se perdía entre el flujo de jubilados que bajaban de las furgonetas blancas con el logo de Leon Medical Centers, el gigante de la medicina que fundó para cuidar de los mayores hispanos de Miami. En su mayoría, exiliados. Como él mismo.

La biografía de León es la radiografía del sueño americano. Nacido en Holguín (Cuba) en 1944, llegó a Miami en 1961 huyendo de la dictadura castrista siendo adolescente y con lo puesto. Fue el primero de la familia en llegar: luego lo siguieron sus padres y su hermano.

En aquellos años la diáspora cubana hacia Miami era masiva, y su padre, Benjamin León Sr., pronto se dio cuenta de que la barrera idiomática dificultaba extraordinariamente la atención médica que podían recibir. Así, fundó la Clínica de Atención Cubana, que se expandió por el estado durante los años 70 y fue pionera en el modelo HMO (Organizaciones de Mantenimiento de la Salud).

En 1996 Benjamin Leon Jr. funda Leon Medical Centers, un sistema de grandes centros ambulatorios para beneficiarios del sistema Medicare donde se concentran atención primaria y especializada, farmacia, laboratorio, odontología y actividades sociales bajo un mismo techo.

A mediados de la década de 2010, esos centros ya atendían a decenas de miles de mayores y personas con enfermedades como la ELA, ofreciéndoles transporte propio, los “Healthy Living Centers” dentro de un plan de salud semiprivado que llegó a conseguir la máxima calificación federal.

Además es un reconocido filántropo de proyectos como CasaCuba y de universidades como Florida International University. También ha creado el Centro de Excelencia en Aprendizaje e Innovación Quirúrgica en la John Hopkins de Baltimore. La misma que, según Pedro Sánchez, dictaminó que España era el quinto país del mundo en realización de test COVID, un estudio que nunca apareció.

Hoy, el hombre que perfeccionó ese ecosistema de salud y negocio aterriza en España como embajador de Estados Unidos, enviado por Donald Trump y Marco Rubio con una misión muy distinta: apretar al Gobierno español para que gaste más en Defensa y se alinee con la agenda de Washington.

El pasado octubre, cuando fue propuesto para el cargo, sostuvo en el Senado estadounidense que "es realmente preocupante que, después de que el señor Pedro Sánchez se comprometiera en la reunión que tuvieron en Francia, creo que ante todas las naciones europeas, incluida España, a alcanzar el 5 %, ahora afirma que solo van a llegar al 2 %", expresó.

También indicó que trabajará "diligentemente con el Gobierno de España para hacerle entender que es un grave error".

León Jr. es, desde hace años, un gran donante del Partido Republicano. Ha contribuido con sumas millonarias a campañas presidenciales y al aparato del partido, y tiene especial afinidad con Marco Rubio, el senador cubanoamericano de Florida que hoy es secretario de Estado.

El salto de las clínicas a la diplomacia internacional se cocinó en ese ecosistema: cuando Trump vuelve a la Casa Blanca y nombra a Rubio jefe de la diplomacia, el empresario que lo apoyó se convierte en el candidato ideal para una embajada de alto perfil.

Labor diplomática

Madrid no es un destino cualquiera. La capital española llevaba sin un representante al máximo nivel desde que Julissa Reynoso, embajadora nombrada por Joe Biden, anunció que dejaba el cargo para regresar a su despacho en Nueva York y participar en la campaña de reelección del presidente demócrata.

La embajada ha estado desde entonces en manos de encargados de negocios, sin una figura política con peso propio ante el Gobierno español.

Benjamin Leon, en una imagen de archivo.

Benjamin Leon, en una imagen de archivo. EFE

Pero el relevo no es solo un cambio de persona, sino de ciclo: se sustituye a una diplomática alineada con la agenda demócrata por un exiliado cubano hecho a sí mismo e identificado como “amigo del presidente” y hombre de máxima confianza de Marco Rubio.

La escena de la jura en Washington, con León alzando la mano ante Rubio, el secretario de Estado que ilustra este reportaje, condensa esa transición: el donante que respaldó la carrera del senador se convierte ahora en su subordinado diplomático.

En entrevistas y mensajes, el nuevo embajador se ha alineado, aunque con mejor talante y palabras, con el discurso del presidente, que acusa a los aliados europeos de vivir bajo el paraguas militar estadounidense sin pagar una parte suficiente de la factura de la OTAN. Con especial hincapié en España.

La designación de León es un mensaje nítido: Estados Unidos vuelve a tener embajador en Madrid, y su prioridad es presionar para que España abandone la posición de mínimos y se acerque al listón político fijado por la Casa Blanca.

Esa presión llega a un Gobierno que ya no es el de los años de luna de miel con Biden. La relación personal entre Sánchez y la anterior embajadora, Julissa Reynoso, encajaba en un marco de sintonía con Bruselas y con la Casa Blanca demócrata; ahora, en cambio, el Ejecutivo español se enfrenta a un Washington que lo mira con recelo.

Frédéric Mertens, director del Departamento Jurídico y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Valencia, sostiene a EL ESPAÑOL que la postura de Sánchez con los asuntos referidos a la OTAN, a Defensa y a Donald Trump "ha generado reacciones, por no decir tensiones" con Estados Unidos.

En paralelo, el ciclo político interno se le hace cuesta arriba a La Moncloa. Las derrotas socialistas en comunidades como Aragón o Extremadura, el desgaste acumulado por la gestión de la crisis catalana y la erosión de su coalición le lleva a concluir que "los días de Pedro Sánchez están contados".

Esa es la lectura de Mertens, que subraya además que en Washington "se leen con atención las crónicas y editoriales europeas que certifican el retroceso" de Sánchez y de la izquierda en el continente europeo.

Así, la llegada de León Jr. se interpreta no solo como un intento de enderezar la relación con el Gobierno actual, sino como una inversión a futuro: un embajador ideológicamente próximo a lo que podría ser un próximo Ejecutivo de PP y Vox, más afín a las posiciones de Trump en migración, defensa y Venezuela.

"En Estados Unidos están al tanto de la debacle del PSOE y probablemente están esperando un cambio de Gobierno, que tendrá su impacto tanto en Estados Unidos como en la UE", incide.

El relato exterior

Mientras tanto, Pedro Sánchez busca su propio relato exterior. En la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente español se reunió con Gavin Newsom, gobernador demócrata de California y némesis declarada de Trump dentro de la política estadounidense.

Ambos se intercambiaron libros -un ejemplar del Quijote y la novela 'El cuento de la criada'- y mensajes sobre democracia, clima y multilateralismo, proyectando la imagen de una alianza con 'la otra América'. La que se opone al trumpismo.

El anuncio de que Sánchez se plantea denunciar a Elon Musk, además, "no ayuda en absoluto a mejorar las relaciones con Estados Unidos", sostiene Frédéric Mertens.

"Es además un gesto de consumo interno más que como movimiento de fondo para confrontar a grandes símbolos del poder económico o tecnológico para movilizar a un electorado fatigado".

Además, señala Mertens, la postura de España "difícilmente se entiende fuera del marco europeo". El peso español en la economía y la defensa del continente es relevante, pero insuficiente como para romper la lógica de un bloque donde las decisiones clave se cocinan en Berlín, París y Bruselas.

Estados Unidos lo sabe: más allá del color político de la Moncloa, "España es una pieza valiosa por tres razones estructurales, como las bases militares, la intermediación con Marruecos y el puente con América Latina".

Pero es una pieza valiosa "entre muchas en un grupo de medio centenar de aliados occidentales con valores similares. Lo que puede cambiar es el grado de alineamiento". Y ahí es donde la designación de León Jr. cobra sentido.

"Se envía a un embajador con vínculos estrechos con el sector republicano que más peso tiene en política exterior -el entorno de Marco Rubio, con mejor tono y más suave que James David Vance- para acompañar una más que previsible transición a la derecha en España". 

De sus clínicas de Florida a Madrid, Benjamín León Jr. llega para tratar con otro tipo de paciente. Un país que se resiste a gastar más en Defensa, un Gobierno que ha tensado la cuerda con Washington en asuntos como Venezuela y una opinión pública que mira con recelo cualquier aumento del presupuesto militar.

Al final, el desafío es el mismo. Convencer a quien tiene que pagar de que el paquete completo merece la pena. Esta vez, el cliente se llama España.