Alfonso Menacho, en el olivar familiar, completamente inundado, situado en Arcos de la Frontera.

Alfonso Menacho, en el olivar familiar, completamente inundado, situado en Arcos de la Frontera. E.E.

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Alfonso Menacho, un olivarero en la ruina por las borrascas en el sur: "Lo peor es que se mueran los árboles, no perder 80.000 €"

El sector olivarero andaluz cifra en 1.000 millones y 200.000 toneladas las pérdidas, y se le une lo más temido: la muerte de los árboles por asfixia radicular, con las raíces sin oxígeno por un agua que la tierra ya no es capaz de drenar.

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Alfonso Menacho no es agricultor de profesión. Es ingeniero. Quien sí es agricultor es su padre, ya jubilado. Una jubilación que, cuando se habla de campo, prácticamente es una entelequia. "Yo le echo una mano a mi padre. Cuando tengo tiempo. Y cuando no lo tengo, pues también", explica a EL ESPAÑOL.

Luego de tres temporales consecutivos en los que no ha parado de llover, Alfonso sabe que a su padre no le va a bastar solo con que le eche una mano: las cifras de pérdidas ya las barrunta Alfonso. Unos 80.000 euros, tirando por corto, solo en la cosecha.

Los Menacho cultivan la variedad arbequina. "Vendemos las cosechas a una almazara, para hacer aceite". La familia posee dos fincas con olivares.

Una, de 33 hectáreas, en Junta de los Ríos, un núcleo de población rural en Arcos de la Frontera (Cádiz). La otra, con 2 hectáreas, está en Jerez de la Frontera. En la de Junta de los Ríos, cultivan en intensivo, y en la de Jerez, en superintensivo.

En cualquier caso, ni a mano ni a máquina: la aceituna que queda en los olivos no se va a poder recoger porque el campo está inundado.

Ha sido un mes lloviendo sin parar, con cantidades de agua caída por metro cuadrado que han batido todas las estadísticas. A eso se le une el desbordamiento de ríos y la apertura de embalses que ya no daban para más. Los olivares de la familia Menacho han sido arrasados por las lluvias, los desembalses y el desbordamiento del río Guadalete.

Lo más grave es que la tierra ha llegado un momento en que no puede absorber más agua. Y se prevén más lluvias.

El año pasado recogieron 300.000 kilos de aceituna. "Este año no vamos a llegar ni a la tercera parte", puntualiza. Unos 80.000 euros de pérdidas, cifra. "Pero eso es solo en cuanto a la cosecha".

Ahora les queda "ver si los olivos se van a ver afectados por asfixia radicular, es decir, la asfixia de las raíces por tanta agua. Más los hongos que provoca en los olivos el agua, los tratamientos...". Redondeando pues "muy probablemente, más de 100.000 euros en pérdidas". Todo esto sin saber si sus olivos morirán o no asfixiados.

Alfonso Menacho, en su olivar, completamente inundado y con la tierra incapaz de drenar agua.

Alfonso Menacho, en su olivar, completamente inundado y con la tierra incapaz de drenar agua. Cedida

No es que no tema las pérdidas, que también. El mayor miedo es "que se me mueran los olivos", asegura a este periódico. Además, no para de llover. "Cuando baje el agua no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Si al menos se hubiera recogido la aceituna... pero es que no nos ha dado tiempo".

"Esto es una doble ruina. Y tenemos ruina para dos años". Se trata de una tragedia, además, "que no se puede prevenir. Porque tú puedes trabajar en mejorar las canalizaciones, actuar contra la erosión del suelo...", explica. Pero no se puede luchar "con casi dos meses lloviendo sin parar, y de la manera en que lo ha hecho".

Solo en la provincia de Cádiz, los daños a la agricultura ascienden a 519 millones de euros, según cálculos realizados ayer por ASAJA-Cádiz, dentro de unas estimaciones iniciales centradas únicamente en cultivos, no en infraestructuras.

Todo ello teniendo en cuenta que a las lluvias, además, se le han unido vientos huracanados que han causado también enormes destrozos.

A la cosecha perdida se le unen los futuros costes de reposición de cultivos leñosos, como el olivo, pero también cítricos o el aguacate "que han muerto por asfixia radicular o literalmente han sido arrancados por la fuerza de la corriente del agua o por los vientos".

En este sentido, la entidad indica que va a ser necesario replantar más de 7.000 hectáreas en toda la provincia, provocando además pérdidas económicas -el lucro cesante- por la espera entre el replantado y su inversión y los primeros frutos. La calculadora no para: costosos tratamientos fungicidas, la pérdida de ayudas PAC...

Mil millones de euros

En el olivo, y en Jaén, la provincia más prolífica de España, la Unión de Pequeños Agricultores de Jaén (UPA) cifra 50.000 toneladas de aceite menos y pérdidas de 300 millones por el temporal.

En todo el sur las pérdidas enormes. "Estamos ya hablando de mil millones de euros en pérdidas en el conjunto del olivar andaluz", detalla a EL ESPAÑOL Jesús Cózar, secretario general de UPA-Jaén. Precisa que se trata de una valoración económica que es "cautelar. Cuando pasen las lluvias, afinaremos más".

Cózar explica que "sabiendo que el precio del kilo de aceituna sin prensar está ahora a una media de 4 euros, ésas son las cuentas". En toneladas de aceituna perdida, entre 200.000 y 180.000 en toda Andalucía.

Las cifras suponen el 20% de esta campaña olivarera. "No solo peligra el tercio aproximado que queda por cosechar: es que no se va a poder recoger".

Alfonso Menacho, en la finca familiar 'La Misericordia' en Junta de los Rios (Arcos de la Frontera).

Alfonso Menacho, en la finca familiar 'La Misericordia' en Junta de los Rios (Arcos de la Frontera). E.E.

Otro de los problemas añadidos es que "en muchos de los tajos que tenemos, pues los temporeros, muchos de ellos migrantes, han ido viendo la sucesión de temporales, viendo lo que estaba pasando, que estaban de brazos cruzados, y sin poder trabajar... se han ido a otras campañas".

En concreto, indica, a Huelva, "a la campaña de los frutos rojos, que es bajo plástico"; a Navarra, "donde no ha habido estos temporales, para la recogida del espárrago...".

Ese es, asevera, "otro problema que nos vamos a encontrar" cuando baje el agua y se pueda entrar en las fincas. "Cuando podamos ponernos en marcha no va a haber gente que recoja la aceituna".

Además, los fuertes vientos han arrancado el fruto de los olivos. "Esa aceituna en el suelo supone una pérdida de calidad en el aceite, porque se oxida y gana en acidez", explica.

Ni ASAJA-Cádiz ni UPA han entrado todavía a cuantificar los daños en las infraestructuras. Básicamente, porque sigue lloviendo, y se prevé que entre otro temporal.

Así, el agua ni baja ni va a bajar todavía. "Cuando podamos entrar a nuestras explotaciones, habrá muchas en las que será imposible, por los daños en carriles y accesos".

Las asociaciones agrarias andaluzas llevan pidiendo desde hace varios días que las zonas afectadas por las virulentas borrascas sean declaradas Zona Catastrófica para poder acceder a ayudas.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, también pidió este sábado al Gobierno que libere el Fondo de Contingencia para paliar las "pérdidas millonarias" en la comunidad por la borrasca.

También anunció que la administración autonómica.usará "todos los recursos presupuestarios" para trabajar en la rehabilitación de las infraestructuras afectadas "y ayudar al sector primario, el principal motor económico en la comunidad y uno de los más damnificados".

Por su parte, el Gobierno de España ha anunciado que aprobará en Consejo de Ministros la declaración como zona catastrófica de todas las áreas de Andalucía que han sufrido las consecuencias de los temporales.