Jorge Mario Bergoglio (izquierda) recibe a Jorge Luis Borges (derecha) en el colegio jesuita de Santa Fe, en agosto de 1965. Foto del diario El Litoral expuesta en el colegio.

Jorge Mario Bergoglio (izquierda) recibe a Jorge Luis Borges (derecha) en el colegio jesuita de Santa Fe, en agosto de 1965. Foto del diario El Litoral expuesta en el colegio.

Reportajes

La relación no contada del Papa y Borges: Francisco lo 'fichó' para formar jóvenes y fue su barbero

Reconstruimos el encuentro entre los dos argentinos en vísperas de la JMJ de Lisboa. Cuando se conocieron, Bergoglio tenía 28 años y afeitó al literato, que tenía 66.

2 agosto, 2023 03:13
Santa Fe (Argentina)

Cuando el Papa Francisco se encuentre en Portugal para asistir, desde este miércoles 2 hasta el domingo 6 de agosto, a los actos de la XXXVII Jornada Mundial de la Juventud, quizás vuelva a acordarse de cómo comenzó, hace casi 60 años, su relación pedagógica y espiritual con los jóvenes. La literatura fue el medio para conectar con ellos, y Jorge Luis Borges, su aliado fuera de serie. Los dos mayores astros que Argentina ha dado a la historia universal de la religión y de las letras se conocieron en persona y colaboraron felizmente gracias a un proyecto con los estudiantes de 17 años del Colegio de la Inmaculada Concepción, en la ciudad argentina de Santa Fe.

En vísperas del nuevo viaje 'juvenil' del Papa, que va camino de cumplir 87 años, EL ESPAÑOL se adentra en las instalaciones del colegio jesuita, en la céntrica plaza del 25 de Mayo, para recoger las huellas de aquel memorable encuentro que marcó su propia juventud y la de sus alumnos.

Jorge Mario Bergoglio, el futuro Papa Francisco, tenía 27 años cuando en 1964 llegó desde Buenos Aires destinado al centro educativo masculino de la Compañía de Jesús en Santa Fe. Su misión era ejercer de "maestrillo" de Literatura y otras materias para los estudiantes adolescentes de cuarto y quinto, los últimos cursos del bachillerato. Maestrillo era como denominaban a los jóvenes docentes como Bergoglio que, tras salir del seminario, se preparaban para ordenarse sacerdotes.

El padre Bergoglio, futuro papa Francisco, recibido como nuevo docente en la revista del colegio jesuita de Santa Fe.

El padre Bergoglio, futuro papa Francisco, recibido como nuevo docente en la revista del colegio jesuita de Santa Fe.

El boletín escolar 'Inmaculada' de 1964 daba la bienvenida a los nuevos profesores jesuitas que ese curso se incorporaban al colegio. Junto a su foto, en la que posa mirando a la cámara con un libro abierto en las manos, se informa de que el padre Jorge M. Bergoglio llega para dar clase de Literatura Española y Arte, y para enseñar también en la Academia de Literatura y en la Academia de Oratoria del centro. Quien medio siglo después, en 2013, se alzaría como sumo jefe de la Iglesia Católica ya era entonces un experto en comunicación oral y escrita.

Bergoglio pertenecía al Departamento de Letras del Colegio de la Inmaculada y, además de las clases regulares, se encargaba de su biblioteca de casi 25.000 libros y de su Academia de Literatura Santa Teresa de Jesús, creada en 1867 bajo la advocación de la mística escritora. El óleo de Teresa de Ávila con los ojos entornados hacia el cielo, que presidía las conferencias literarias del colegio desde el siglo XIX, luce hoy en la colindante iglesia jesuita de Nuestra Señora de los Milagros.

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El veinteañero maestrillo Bergoglio se ponía al frente (como director o subdirector, según las fuentes) de una Academia de Literatura que era un gran referente cultural en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, fundada por el conquistador español Juan de Garay en 1573 en el curso medio del río Paraná. Los jesuitas se establecieron aquí en 1610 y, tras su expulsión en 1767, reabrieron su Colegio de la Inmaculada en 1862, convertido desde entonces en el centro educativo más prestigioso de la provincia santafesina. Su Academia había traído a conferenciantes como el dramaturgo español Jacinto Benavente, que vino en 1922, el mismo año en que ganó el Premio Nobel de Literatura. Da fe de la estancia de Benavente una foto expuesta en el museo sobre la historia del colegio, habilitado en el desván del edificio nuevo, de 1918.

Bergoglio fue más lejos en el canon y se trajo como invitado, para mejor formación de sus alumnos, a uno de los mejores autores de todos los tiempos. El Messi, el Pelé o el Maradona de las letras. Le escribió una carta y aceptó. Una foto del diario El Litoral muestra sonriente al futuro Papa recibiendo en el colegio en agosto de 1965 a Jorge Luis Borges (1899-1986). El escritor tenía entonces 66 años, dirigía la Biblioteca Nacional de Argentina en Buenos Aires, sufría ceguera avanzada y ya había publicado libros de cuentos como Ficciones y El Aleph, de poesía como El otro, el mismo y de ensayos como Historia de la eternidad.

El claustro del Colegio de la Inmaculada, en Santa Fe, donde enseñó y vivió en 1964 y 1965 Jorge M. Bergoglio.

El claustro del Colegio de la Inmaculada, en Santa Fe, donde enseñó y vivió en 1964 y 1965 Jorge M. Bergoglio. E. del C.

El fabuloso huésped impartió un "cursillo sobre Literatura Gauchesca", abierto a todos los públicos, según reseñó el boletín Inmaculada de 1965 al hacer balance de las actividades especiales del año. La crónica del diario El Litoral cuenta que la charla de Borges, a preguntas de los asistentes, derivó hacia sus propios cuentos y poemas. Con Bergoglio como animador de la academia literaria del colegio vinieron también ese año a dar conferencias a Santa Fe las escritoras María Esther Vázquez, colaboradora de Borges, que habló sobre las obras del propio Borges, Mallea y Mujica Láinez, y María Esther de Miguel, que disertó sobre narrativa argentina. Para llegar a una audiencia mayor en la ciudad, todos los actos se celebraron en otro edificio de los jesuitas, el salón Ateneo, en el número 1565 de la calle Cruz Roja Argentina.

Ocurrió una anécdota íntima. El novicio jesuita fue a buscar al maestro a su hotel, el hoy desaparecido Ritz de la calle San Martín, para acompañarlo a la conferencia. Subió a su habitación en la tercera planta mientras otro profesor del colegio y director de su revista, Jorge González Manent (quien aparece en medio de la foto), los esperaba abajo. Al volver al cabo de un buen rato, González, según este reveló a la BBC, le preguntó a su colega por el motivo de la tardanza y Bergoglio, en voz baja, le respondió: "El viejo me pidió que lo afeitara". El hombre que iba a ser Papa había afeitado al ciego Borges. ¡Qué escena!

El prólogo de Borges

La colaboración del genio con Bergoglio y sus alumnos no se limitó a esa charla. El joven profesor de Literatura, como colofón de un concurso, estaba preparando un libro de cuentos escritos por sus estudiantes de 17 años, en el quinto y último curso del Bachillerato humanístico de los jesuitas, y consiguió que el propio Borges se interesara por los textos y escribiera el prólogo. La primera edición del libro Cuentos Originales vio la luz en noviembre de 1965. Como responsable de la publicación solo figura el Departamento de Letras del Colegio Inmaculada Concepción, aunque la revista escolar de ese año cita al padre Bergoglio como impulsor de la obra.

En su prólogo, que firma en Buenos Aires el 7 de octubre de 1965, Borges apoya el buen criterio de "quienes dirigen el Departamento de Letras" por compilar esta antología escolar. "El alma de los jóvenes es espontáneamente hospitalaria; debemos aprovechar esa hospitalidad, que no excluye ninguna faceta del múltiple universo, para la disciplina de la educación del goce estético, que los años y el hábito de la lectura irán afinando", escribe.

La placa de homenaje al papa Francisco colocada por sus antiguos alumnos en el colegio jesuita de Santa Fe, en Argentina.

La placa de homenaje al papa Francisco colocada por sus antiguos alumnos en el colegio jesuita de Santa Fe, en Argentina. E. del C.

"Al cabo de los siglos, la letra de molde, desdeñada al principio por los calígrafos, tiene un prestigio casi mágico y de algún modo da una mayor realidad a los textos", dice más adelante, antes de celebrar la decisión de Bergoglio, sin nombrarlo: "Excelente me parece la idea de reunir e imprimir los 14 relatos que conocerá enseguida el lector. Su publicación será un estímulo para los jóvenes que los escribieron y un placer, no exento de sorpresas y de emoción, para quienes los lean". Y concluye Borges: "Este libro trasciende su originario propósito pedagógico y llega, íntimamente, a la literatura".
Los ocho estudiantes de Bergoglio que firman los 14 cuentos reunidos en este volumen de 80 páginas son José H. Cibils, Julio C. de la Torre, Carlos Ghiara, S. Óscar Grassi, Jorge Milia, Julio O. Peña, Ubaldo Pérez y Rogelio Pfirter. Curiosamente, este último fue embajador de Argentina ante la Santa Sede de 2015 a 2019, con su viejo profesor como Papa.

En su epílogo al libro, el prefecto general de estudios del colegio y superior de Bergoglio, el padre Luis J. Totera, destaca sobre estos cuentos: "Aparece una reflexión profunda sobre problemas que tocan al hombre (nótese la insistencia espontánea de los autores sobre el hecho de la muerte)".

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El maestrillo Bergoglio no incluyó su nombre en el libro arropado por la firma del maestro Borges. Pero en la reedición de Cuentos Originales, que la Editorial Maktub, radicada en la ciudad argentina de Salta, imprimió en noviembre de 2006 y que ha consultado EL ESPAÑOL, uno de los bachilleres autores de los relatos, el luego periodista Jorge Milia, añadió una "Presentación de la Segunda Edición" en la que nombra al artífice del proyecto narrativo de 1965: "Nuestro profesor de Literatura de entonces, Jorge Mario Bergoglio S.J. [miembro de la Compañía de Jesús], hoy Cardenal Primado de la República Argentina y Arzobispo de Buenos Aires".

En el año de esta edición, 2006, aún faltaban siete para que al cardenal Bergoglio lo eligieran Papa como sucesor de Benedicto XVI. "Los Cuentos Originales fueron el resultado de un trabajo creativo realizado en la premisa de que 'todo es posible si median determinación y compromiso constante con la labor a realizar'", escribió Milia, que además publicó los libros De la edad feliz (2006), con prólogo del entonces cardenal, y El Maestrillo: recuerdos de los alumnos de Jorge Mario Bergoglio (2014).
En el prólogo del libro de 2006 de su exalumno Milia, Bergoglio recordó: "Como ejercicio literario les pedía que escribieran cuentos; me impresionó su capacidad narrativa. De los cuentos escritos seleccioné algunos y los escuchó Borges. Él también quedó impactado y alentó la publicación; además quiso prologarla".

Jorge Bergoglio (en primera fila, el quinto por la izquierda) y sus estudiantes de Bachillerato, en 1965.

Jorge Bergoglio (en primera fila, el quinto por la izquierda) y sus estudiantes de Bachillerato, en 1965.

En la memoria de Milia queda que Borges aceptó la invitación por carta de Bergoglio y vino a solas en autobús a Santa Fe desde Buenos Aires (seis horas de trayecto) para una estancia de cinco días, y que el maestrillo les enseñaba en el primer año autores españoles como Gonzalo de Berceo, Fernando de Rojas, Quevedo, Federico García Lorca o Antonio Machado, antes de pasar en el segundo a la literatura argentina.

Tras el ascenso del profesor al trono de San Pedro en el Vaticano, sus pupilos internos de la promoción de 1965 colocaron en su colegio de Santa Fe esta placa con los nombres de los 79 estudiantes, en recuerdo y homenaje "al maestrillo jesuita Jorge Mario Bergoglio hoy Papa Francisco". Conmemoran en la inscripción que él fue en los años 1964 y 1965 su "profesor de Literatura y Psicología, subprefecto de la primera división [los últimos dos años de bachillerato] y subprefecto general de estudios y disciplina, con quien compartieran en esos años de adolescencia, alegrías, tristezas, esfuerzos, proyectos y sobre todo sueños". Y añaden: "En reconocimiento al maestro de entonces a quien el Espíritu Santo eligió como maestro de todos, piden a quien lea esta placa que 'recen por él'".

Bergoglio, "enamorado de la literatura"

El Papa Francisco habló en 2014 en la plaza de San Pedro en el Vaticano con uno de sus estudiantes de Santa Fe de 1965, Carlos Minatti, y, ante la foto que este le puso por delante, le precisó en qué parte del colegio, en la tercera y última planta del claustro, estaba la habitación donde dormía cuando era maestrillo. Una placa indica el lugar donde moró Bergoglio. Su cuarto, el 223, remodelado, forma parte hoy del aula 35.
Jorge Bergoglio estudió un bachillerato de técnico químico antes de inclinarse por la carrera religiosa e ingresar en el Seminario Menor de Buenos Aires.

Allí tuvo como profesor de Griego Antiguo y de algunas lecciones de Literatura Universal en español al jesuita Juan Carlos Scannone. "Quedó muy enamorado de la literatura, descubrió y amó la literatura en esos años", dijo a este periodista en 2015, en una entrevista en El Mundo, el hombre que enseñó Homero a quien iba a ser papa. Tras el Seminario Menor, Bergoglio tomó el relevo y enseñó Literatura a los bachilleres del colegio jesuita en Santa Fe y a los novicios de la Compañía, animando siempre talleres de cuentos como el que le granjeó el apoyo de Borges.

Como maestrillo y como papa, el comunicador Bergoglio/Francisco ha reivindicado el poder de la palabra, del Verbo. Así se lo dijo a sus estudiantes, diez años menores que él (tenía 27 y ellos 17), en el texto ilustrado con su foto, leyendo que publicó en el boletín del colegio al empezar las clases. Bajo el título La expresión como meta en la formación del joven, Bergoglio les avisa: "En nuestros días somos testigos de un drama: el drama de la verdad aceptada a medias". No basta con tener la verdad, subraya: "Porque el problema no es simplemente de posesión de la verdad y compromiso con ella, sino también de expresión de la misma con brillantez y fecundidad".