El estudio de Carlos que predice el futuro del cambio climático en España: el calor matará a más mayores que el covid este verano

El estudio de Carlos que predice el futuro del cambio climático en España: el calor matará a más mayores que el covid este verano

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El calor matará 3.593 personas más este verano que el de la Covid de 2021: el pionero estudio de Carlos

La investigación pionera de este joven gallego determina que este verano morirán alrededor de 5.000 mayores debido al calor.

6 agosto, 2022 01:56

"¿Cómo? ¿Que nos vamos a morir más por el calor que por el covid?", dice Paquita, que está a punto de cumplir 85 años y que, como andaluza residente en Extremadura, algo sabe del calor. Dicho así suena fuerte: en España, este verano morirán por calor más mayores de 80 años que los que fallecieron por covid en el verano de 2021. Es la conclusión a la que ha llegado Carlos Crisóstomo (Tui, 1997), uno de los investigadores más brillantes de su generación, en un estudio pionero en España que podría haber titulado al estilo Eslava Galán: "El cambio climático contado para escépticos".

El verano de 2021, donde el covid aún afectaba a las tasas de mortalidad, fallecieron en España 119.755 mayores de 80. Si la metodología aplicada por Crisóstomo funciona, al acabar este verano habrán muerto 122.376 (un 3,2% más). Es decir, este verano morirán 3.593 ancianos más de los que murieron el verano covid 2021. Y todos ellos debido al calor.

Hasta ahora el calor ha arrebatado la vida a 2.975 ancianos (en 2021 fueron 1.168 en todo el verano), según datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). La predicción de Crisóstomo indica que la cifra de ancianos muertos por calor este verano será de 4.761: “España es uno de los países europeos más expuestos a riesgos climáticos como las lluvias extremas o las olas de calor”, cuenta a EL ESPAÑOL.

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A sus todavía 24 años, este gallego ha crecido en un Tui, un municipio gallego de 17.000 habitantes fronterizo con Portugal donde la naturaleza es el pilar en que se cimientan el ocio o la economía. En estos años ha sido testigo de cómo los incendios forestales o la contaminación del agua tienen acorralado ese mundo. El problema es que ese universo amenazado no es únicamente el rural, sino el de todos cuantos hoy siguen vivos.

Esta “preocupante situación” es la que lo ha llevado a centrar su interés en la econometría del clima. Ha aprovechado su Trabajo de Fin de Máster en Ciencias Actuariales por la Universidad Carlos III de Madrid para hacer un análisis de cómo afecta el cambio climático a la mortalidad: "Demuestro que las temperaturas más altas del año crecen a un ritmo mayor que las más bajas".

Carlos Crisóstomo en Tui.

Carlos Crisóstomo en Tui. Cedida.

Predecir el futuro

Lo más relevante del estudio es que, al aplicar un modelo novedoso, alcanza lo que el humano lleva aspirando desde que pasaba consulta por el Oráculo de Delfos: pronosticar el futuro.

Así, Carlos Crisóstomo se atreve a adivinar cuántas personas morirán con esta subida de las temperaturas, empezando por este verano. "Lleva mucho más esfuerzo tanto a nivel computacional como de programación, por eso lo he hecho para toda España cogiendo las temperaturas de Madrid y Barcelona". 

Crisóstomo estima millones de escenarios probables: "He calculado millones de escenarios futuros paralelos. De ellos, he cogido el 0,5% de los peores, los que serían más catastróficos, y he utilizado el menos malo de ese 0,5% para compararlo con la realidad", explica. Es lo que se conoce en estadística como el peor escenario de 200 posibles. 

Si hoy se parase el tiempo y mañana entrásemos en ese peor escenario de 200 posibles, esto es lo que ocurriría: 19 días de este 2022 superarían los 28,5º de media, lo que aumentaría la mortalidad de mayores de 80 años en verano un 3,2% más que los que murieron el verano de 2021 (año covid).

Mapa de muertes atribuibles al cambio climático.

Mapa de muertes atribuibles al cambio climático. Fuente: Vicedo-Cabrera.

Comparado con un año sin pandemia como 2019, la mortalidad aumentaría un 12% para este grupo de edad. "Lo que estamos viviendo no es muy diferente al peor escenario posible", lamenta Crisóstomo. 

Pero la realidad es que este investigador se quedó corto: el peor escenario posible ya lo hemos pasado cuando aún falta prácticamente todo agosto y septiembre. En total, ha habido ya 23 días con temperaturas medias superiores a los 28,5º. Esto significa que la predicción de este estudio debería cumplirse: al acabar el verano, habrán muerto más ancianos de los que murieron el verano covid 2021.

No obstante, si el modelo funciona, serán más muertos, puesto que ya hemos superado el peor escenario analizado por Crisóstomo con medio verano aún por desarrollarse. Por el momento, su predicción está acertando, y con esta inercia acabaríamos el 2022 con más muertos por calor que en los veranos de 2019, 2020 y 2021 juntos. 

Modelo Lee-Carter

Para adelantarse a las consecuencias, Crisóstomo primero ha tenido que demostrar que, efectivamente, las tasas de mortalidad varían según el cambio en las temperaturas. Su descubrimiento es que las temperaturas de verano aumentan año a año más rápido que las de invierno. Para ello, se ha servido de un modelo inédito.

Ronald D. Lee y Lawrence Carter son dos profesores universitarios estadounidenses que en 1992 desarrollaron un algoritmo para pronosticar la esperanza de vida: el modelo Lee-Carter. Consiste en coger las tasas de mortalidad de todos los grupos de población por edad y calcular índices de mortalidad. "Es la primera vez que en España se aplica con las temperaturas esta metodología novedosa", explica Crisóstomo. 

Este investigador ha entrenado el modelo con todas las edades, pero al extraer los resultados lo aplica únicamente a las personas de 80 años o más, pues "son las más afectadas". El MoMo, por ejemplo, especifica que el 90% de los fallecidos a causa del exceso de calor son mayores de 75 años. Por eso, su predicción del futuro es solo para los ancianos.

La principal ventaja de esta metodología es que, mientras el cambio climático normalmente se estudia con la media, Lee-Carter utiliza cuantiles, una medida estadística mucho más descriptiva. "Imagínate que hay un país donde el 1% de la población es multimillonaria y el 99% vive en la pobreza. Y que hay otro país con mucha clase media. Si comparas las economías, el segundo puede tener una media inferior, cuando realmente la riqueza está mucho más repartida", justifica.

Según el estudio, Aragón aumenta sus temperaturas veraniegas 0,05º al año. O, lo que es lo mismo, en 20 años habrá subido un grado. Sin embargo, las de invierno no suben al mismo ritmo: 0,03º al año.

"A lo mejor no nos parece tan fuerte que suba un grado, pero teniendo en cuenta el tiempo que le lleva a los ecosistemas y a las personas adaptarse, por razones puramente biológicas, para adaptarse a una subida así serían necesarias muchas generaciones", explica Crisóstomo. 

En 12 comunidades autónomas, el calentamiento del clima es mayor en verano. Esto significa que en cinco sucede al revés: las temperaturas aumentan más rápido en invierno. Son Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña y Galicia.

"Este estudio se había hecho en Reino Unido y ahí daba que las temperaturas inferiores crecían a un ritmo mayor. No es ninguna locura pensar que climas como el de Cantabria o Galicia son más similares al de Reino Unido. Si saliese Andalucía sería preocupante, pero esto no es raro", razona el autor.

Por otro lado, gracias a la European Climate Assessment Dataset (ECAD) Crisóstomo ha obtenido los datos de las temperaturas de todos los días de cada año desde 1920. El histograma de estos cien años aplicado a Madrid revela que "ahora mismo hay muchos más días que superan los 30 grados".

Histograma de las temperaturas en Madrid desde 1920.

Histograma de las temperaturas en Madrid desde 1920. Fuente: Carlos Crisóstomo

En el histograma, el eje y (vertical) hace referencia al porcentaje de días que ha hecho esas temperaturas en cada período (0%, 2% y 4%). Puede observarse que, entre 1920 y 1953, las temperaturas mínimas eran más bajas. Y, hasta 1988, las temperaturas prácticamente nunca llegaron a los 30º, mientras que desde entonces se superan sobradamente. 

"Hay más días de 10 grados porque hay menos de 0º -explica-. Antes, la etapa de primavera y verano oscilaba entre los 15º y los 25º; ahora se superan los 25º fácilmente". La tabla demuestra que la temperatura crece a un ritmo más alto en verano: el aumento de la derecha es mucho más fuerte que el de la izquierda.

¿Cuánto mata el calor?

Una vez demostrado que hay menos días fríos y más días cálidos, Crisóstomo estudia la hipótesis de que el frío puede afectar a la mortalidad. ¿Si en invierno hace menos frío, esto significa que muere menos gente? La respuesta es que no: "La mortalidad por frío en España es muy baja, no está salvando vidas el cambio climático".

Por el contrario, encuentra respuesta afirmativa a la hipótesis de que el aumento de las temperaturas en verano está ligado a un aumento de la mortalidad esos meses. Algo terrible si se tiene en cuenta que las temperaturas del verano crecen más rápido. "Aplico el Lee-Carter y obtengo el índice de mortalidad. Después, consigo la relación entre este índice y las temperaturas gracias a las nuevas medidas que aporta la metodología".

La correlación demuestra que los efectos del calor a la mortalidad no afectan por igual a toda España. Las comunidades están expuestas de forma diferente al riesgo climático. El caso más significativo de todos es el de Extremadura, donde la correlación entre mortalidad y meses cálidos aumenta un 0,6 al estudiar los días de más calor. "Es muchísimo, muy llamativo, sería la comunidad más afectada, seguida de cerca por Cataluña", dice este investigador.

Mapa de cómo afectaría el calor a la mortalidad; las comunidades más oscuras son las más afectadas.

Mapa de cómo afectaría el calor a la mortalidad; las comunidades más oscuras son las más afectadas. Fuente: Carlos Crisóstomo

París, 2003

En el 2003 hubo una terrible ola de calor que mató a miles de ancianos en París. A raíz de este suceso, los países europeos empezaron a desarrollar planes de prevención contra la mortalidad por calor.

Por este motivo, Crisóstomo solo ha utilizado datos de mortalidad posteriores al año 2000 para averiguar cuánto mata el calor: "Si utilizase datos anteriores, no estaría teniendo en cuenta la eficacia de estos protocolos, y se ha demostrado que funcionan, aunque no es suficiente". No obstante, sí que ha tenido en cuenta el covid.

Estas variables son las que le permiten predecir el futuro. Aquel verano de 2003, por ejemplo, en España se alcanzaron cifras que no se han vuelto a repetir: 11.523 mayores de 75 años perdieron la vida por el calor, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Crisóstomo ha hecho el cálculo de cuántos morirían si se llegase a temperaturas medias en torno a los 40º como las vividas en la India durante la ola de calor India, allá por mayo: "Podríamos estar hablando de un incremento de la mortalidad de entre un 10% comparado con 2021 e incluso más de un 20% comparado con el 2019, año sin covid. No estamos tan lejos de que eso pase". De ser así, la cifra de muertos sería de 13.143, superando ampliamente la catástrofe del 2003.

2.845.968 personas

Existe la creencia entre una gran parte de la población mayor de que el cambio climático es algo que afectará a las generaciones venideras. Lo cierto es que el estudio de Carlos Crisóstomo demuestra que las personas mayores son las que más directamente están sufriendo ya las consecuencias del calentamiento global.

La población de 80 años o más supone el 6% de España, según el INE. Es decir, son 2.845.968 personas que cada verano estarán en mayor peligro que el anterior. De hecho, más del 4% de todos ellos está muriendo ya.

Para Crisóstomo, el hecho de que juzguemos el cambio climático fijándonos solo en lo que indica el termómetro es un error: "Que en promedio suba tan poquito, un grado, no quiere decir que no sea posible que de un año para otro experimentemos un subidón enorme, por la volatilidad. De todas maneras, un grado es un ritmo muy alto si tenemos en cuenta todos los años que tiene la Tierra".

Pese a los planes de prevención, el panorama futuro próximo invita a tomárselo en serio: "Parar la subida de grados en los próximos años es prácticamente imposible. Aunque se detuviesen por completo las emisiones, va con retardo". Por ello, en la situación en que nos encontramos Crisóstomo explica que hacen falta nuevas medidas. Pero, al contrario de lo que se necesita, "la pobreza energética puede agravar mucho la mortalidad".

Crisóstomo obtuvo un Sobresaliente por parte del tribunal. Además, ya ha mantenido conversaciones con algunos de los principales investigadores internacionales, como María Durbán, de la Universidad de Edimburgo, para continuar trabajando en una tesis doctoral.

"Existe interés por mi parte y por parte de la UC3M y de universidades de Francia, Italia, Bélgica, Dinamarca... Aunque también estoy feliz en la empresa en la que trabajo actualmente. Será decidir entre dos opciones muy buenas para el futuro", apunta.

De optar por la vía académica, le gustaría estudiar las razones por las que en ciertas comunidades sube más la correlación entre calor y mortalidad, o analizar cómo afecta el nivel de renta "para ver si adaptarse al calor y al nuevo desafío que viene es un lujo que solo puede permitirse una parte de la población".