Sirena de Azuera.

Sirena de Azuera.

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Dónde están las sirenas antiaéreas en España: en Azuara suenan cada día a la hora de comer

A las 13:00 horas todos los vecinos escuchan el sonido y saben que es la hora de comer. Queda otra en la Comunidad Valenciana.

7 marzo, 2022 02:18

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Si hay un sonido que todo el mundo asocia a las guerras, es el de las sirenas antiaéreas. Gracias a tantas películas y series ambientadas en ese momento histórico, si pensamos en el Londres del Blitz lo imaginaremos con ese sonido como ruido de fondo. Los museos que intentan transmitir la memoria de las guerras también suelen emplearlo como recurso efectista. En Santander, por ejemplo, se ha musealizado un refugio antiaéreo de la Guerra Civil en el que, como explican en su web, suenan las sirenas para transmitir cómo era el día a día de quienes lo usaban.

Sin embargo, el sonido de las sirenas antiaéreas no es una reliquia de la historia. La guerra en Ucrania lo está recordando. El día a día de los habitantes de sus ciudades está marcado por estos avisos, que los alertan del peligro y les recuerda la necesidad de ponerse a resguardo. Y, a través de las noticias o de los vídeos en redes sociales, fuera del país en guerra se vuelve también a recordar las sirenas y su papel.

Viendo en redes sociales cómo rápidamente las ciudades ucranianas usaron estas alarmas para anunciar el peligro a sus habitantes, hay quién se ha preguntado qué ocurriría en un caso similar en otros lugares. ¿Tienen todas las ciudades sirenas antiaéreas, esperando siempre para anunciar un potencial peligro a sus habitantes?

Los ucranianos se refugian en sus casas alertados por las sirenas.

Los ucranianos se refugian en sus casas alertados por las sirenas. EFE

Confirmar si las ciudades españolas cuentan con este tipo de sirenas no es fácil. Casi se podría decir que no hay nada semejante en ninguna ciudad, partiendo del hecho de que este tipo de infraestructuras son visibles y cualquiera las podría percibir en un paseo por la calle. Nadie ha etiquetado sirenas antiaéreas en Google Maps, esa guía moderna de lo que hay o no hay en la ciudad. Aun así, confirmar esta percepción no es sencillo.

Al preguntar tanto al ministerio de Defensa como al de Interior por las sirenas antiaéreas en España, en ambos casos indican que no pertenecen a su área de competencias. Tampoco son algo sobre lo que Protección Civil tenga control.

Cómo se alerta del peligro

Dado que la última guerra declarada en el estado se remonta muchas décadas, que no existan ya estos sistemas aéreos tiene cierta lógica. Aun así, esto no implica que en España no haya sirenas que anuncian catástrofes o sistemas de aviso de emergencias. Están en aquellas áreas que por una razón o por otra serían potencialmente sensibles a necesitarlos.

Los embalses, por ejemplo, cuentan con servicios de sirenas que sirven para alertar ante el peligro de inundación y que están conectados con Protección Civil en sus zonas. Solo hay que echar un vistazo a la prensa local de sus áreas de influencia para ver cómo se hacen pruebas de funcionamiento de estos altavoces de alerta de forma habitual. Así, por ejemplo, Naturgy probó el pasado abril las sirenas de la presa hidroeléctrica de Os Peares, en Galicia.

También hay sirenas que avisan de emergencias en zonas con concentración de industria química. En Torrelavega, Cantabria, cuentan con 4 sirenas que alertan en caso de emergencia química. Las claves sonoras están en la web del servicio de Protección Civil del municipio, para que la población pueda entender qué significan los diferentes tipos de sonido.

Así, por ejemplo, el principio de alerta es un toque de sirena de tres minutos, con pausas de 5 segundos cada minuto. En Euskadi, la Asociación Vasca de Empresas Químicas, en colaboración con el gobierno vasco, hizo un simulacro sonoro el pasado noviembre con las sirenas que avisan en Muskiz, Santurtzi, Zierbena, Lantarón y Hernani de una fuga tóxica. Si suena la alerta, los vecinos deben protegerse en un lugar cerrado.

Presa hidroeléctrica de Os Peares, en Galicia.

Presa hidroeléctrica de Os Peares, en Galicia.

Y, además, en la era de los smartphones y la ultraconectividad, estos dispositivos se han convertido todos y cada uno de ellos en una sirena que anuncia catástrofes y que cualquiera puede llevar en el bolsillo. Solo hay que pensar en cómo, cada vez que ocurre algún evento catastrófico, se acude a Facebook para activar el botón que indica que se está a salvo.

Las administraciones públicas también usan los móviles para hacer llegar información de riesgo. El ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital y el ministerio del Interior firmaron el pasado verano un acuerdo para desplegar el Sistema de Alertas Públicas de grandes catástrofes o emergencias inminentes, que enviará alertas mediante ventanas emergentes a los móviles de todos los españoles y que debe estar operativo para junio de este año.

Cuando sonaban las sirenas 

Pilar Duaygües era, a finales de los años 30, una de tantas adolescentes barcelonesas. En sus diarios, que recuperó como libro la editorial Espasa, habla del comienzo del nuevo curso, de los chicos que le gustan o de las amigas con las que se enfada, pero también, viviendo en la Barcelona de entre 1936 y 1939, de la guerra. Las menciones a las sirenas que advierten a la población de los ataques aéreos se suceden. “Serían las seis, cuando el ruido del bombardeo me despertó”, escribe en marzo de 1937. “Enseguida tocaron las sirenas”.

Durante la Guerra Civil, se desplegaron sirenas antiaéreas por las ciudades españolas. Eso sí, su implantación no fue en absoluto regular ni sincronizada. El historiador Diego Martínez ha investigado sobre los planes de defensa antiaérea que puso en marcha la II República, tema que ha protagonizado su tesis doctoral recién publicada. Al otro lado del correo electrónico, explica a EL ESPAÑOL que “para el comienzo de la guerra el sistema de defensa antiaéreo era esencialmente inexistente”. “Más concretamente, en lo que se refiere a las sirenas, el patrón es tan irregular como fue el despliegue antiaéreo republicano hasta el final de la contienda”, señala.

Así, aunque la guerra empezó en el verano de 1936 y los bombardeos aéreos no tardaron en marcar el día a día de la población (el primer bombardeo sobre Madrid fue, por ejemplo, ya en agosto), algunas localidades no pusieron sus sistemas de aviso hasta mucho después. “No se trató ni mucho menos de un proceso rápido ni homogéneo, hasta el punto de que las poblaciones más pequeñas y alejadas de las principales urbes, debieron de acabar la guerra sin prácticamente ningún tipo de protección antiaérea”, señala Diego Martínez.

En Sant Cugat del Vallés, por ejemplo, en el verano de 1938 no se había constituido aún la junta local encargada de la seguridad antiaérea. "La Junta de Defensa de Cataluña se percató precisamente cuando se pusieron en contacto con ellos para coordinar las medidas de conjunto necesarias para poner en marcha un sistema de alarma y aviso telefónico", indica el historiador.

Bombardeos en Barcelona en 1938.

Bombardeos en Barcelona en 1938.

Aun así, los ataques aéreos, los refugios y las sirenas que avisan del peligro marcaron a los españoles de aquellos años. En cada localidad, señala el historiador, eran las autoridades locales las que explicaban a la población qué se debía hacer. “La prensa en este sentido fue decisiva”, añade.

Las hemerotecas permiten también encontrar ejemplos de lo que pasaba en la España franquista durante esos años. Más allá de lo que ocurrió en las primeras semanas de la guerra, nunca se bombardeó la ciudad de Vigo, ya entonces un importante puerto, pero la urbe, situada durante la Guerra Civil en la retaguardia franquista, tuvo también un plan antiaéreo y normas sobre qué debía sonar y qué no en caso de ataque. Como recuerda el archivo de Faro de Vigo, la normativa se publicó en primera página del diario en 1937 señalando que a partir de las 22:45 de la noche la ciudad debía quedar a oscuras y una alarma central –que deberían repicar luego las de algunas fábricas y vapores en el puerto– avisaría en caso de ataque.

Sirenas que suenan todavía

Tras la Guerra Civil, las sirenas antiaéreas dejaron de tener una función. ¿Se mantuvieron durante los años 40 por lo que pudiese pasar –al fin y al cabo, Europa estaba en medio de la II Guerra Mundial– o en los años de la Guerra Fría? Diego Martínez explica que se mantuvo una política antiaérea aún unos cuantos años. “El régimen franquista mantuvo moderadamente activa una política de defensa antiaérea hasta los años 1960 y sé que hubo reaprovechamiento, pero desconozco lo que sucedió con los sistemas de alarma existentes”, apunta.

No todas las sirenas desaparecieron y algunas han sobrevivido como reliquias históricas del pasado. La sirena de la localidad aragonesa de Azuara se integró en la vida cotidiana del pueblo y ahora suena todos los días a la 13 para marcar a los habitantes que es la hora de la comida. En otros lugares, como acaba de ocurrir en Tarancón, las sirenas son utilizadas en acciones para recordar la memoria histórica.

Sirena antiaérea de Valencia.

Sirena antiaérea de Valencia.

De las ciudades de mayor tamaño que sufrieron los efectos de la Guerra Civil, Valencia es la que conserva una última sirena antiaérea histórica. De las 25 que se sabe que llegó a tener la ciudad, la colocada en la terraza de un edificio situado entre la calle Martínez Aloy y la plaza Pintor Segrelles es la única que permanece. "Efectivamente, es la única sirena conservada en Valencia de las 25 que se tiene noticia que había", explica la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Valencia, Gloria Tello.

La sirena está protegida como Bien de Relevancia Local y ha sido catalogada por la concejalía de Patrimonio y Recursos Culturales por su importancia histórica. "La mencionada sirena se encuentra en su emplazamiento original donde fue instalada durante la Guerra Civil. Se plantean dos posibilidades: mantenerla en el sitio, pero restaurada y protegida, o bien retirarla y restaurarla", indica la concejala, cuando se le pregunta por el futuro de la sirena y si podría ser musealizada. El edificio en el que se encuentra está deshabitado y esperando rehabilitación. "En función del proyecto que se vaya a realizar, se tomará una decisión u otra", apunta, recordando que en el municipio son "plenamente conscientes de la protección de la sirena y de la obligación de su recuperación".

¿Sigue funcionando la sirena valenciana? Desde el ayuntamiento reconocen que no tienen datos suficientes en estos momentos sobre eso y que, cuando se restaure, se podrá saber más sobre si se podría o no escuchar su sonido.