Un BMW inmovilizado por la Policía Local de Mazarrón por supuesta conducción temeraria.

Un BMW inmovilizado por la Policía Local de Mazarrón por supuesta conducción temeraria.

Reportajes

La versión quinqui del Fast and Furious murciano: derrapes y trompos en residenciales para guiris

La Policía Local de Mazarrón está poniendo una media de diez multas a la semana para atajar conducciones temerarias entre los jóvenes. 

2 noviembre, 2021 19:17
Murcia

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Las restricciones al ocio nocturno por culpa del coronavirus han provocado que algunos jóvenes españoles opten los fines de semana por darse un chute de adrenalina al volante. Desde conducir en sentido contrario por carreteras estrechas y llenas de curvas, como ocurrió en febrero, en la Sierra de Cazorla, hasta organizar carreras, como pasó en marzo, cerca del Palacio de Congresos de Roquetas de Mar. Ahora, la moda de emular -al estilo quinqui- a la serie de películas de acción Fast & Furious ha llegado al municipio murciano de Mazarrón, con derrapes y trompos por residenciales para británicos.

El perfil de este tipo de conductores, según fuentes de las Fuerzas de Seguridad, responde al de veinteañeros, con coches de gran cilindrada y de alta gama, a los que han modificado el tubo de escape, el motor, las llantas... No conducen modelos clásicos como en Fast and Furious, del tipo Chevrolet Camaro, sino algo más cañí, como un BMW, tirando de técnicas de conducción poligoneras.

Los fines de semana quedan para salir de fiesta y ponen en riesgo la seguridad vial realizando maniobras por algunas de las macrourbanizaciones habitadas por ingleses en Mazarrón: un turístico punto del litoral de Murcia, cuyo padrón de 32.839 habitantes cuenta con una importante colonia de residentes británicos. 

Este tipo de prácticas al volante comenzaron a detectarse hace un par de meses en el casco urbano, pero la Policía Local de Mazarrón logró atajarlas a base de mucho trabajo y de mano dura con las multas. Los agentes desplegaron controles aleatorios y sancionaron a los jóvenes no solo por conducción temeraria, sino también por realizar reformas de importancia en los vehículos, o por carecer de seguro, ya que muchos de estos conductores suelen contratar pólizas que dan de alta y de baja por días.

La gran labor policial sacó del casco urbano a estos veinteañeros, pero ahora han sido detectados en algunas urbanizaciones del extrarradio habitadas por jubilados británicos, como Camposol o Country Club. EL ESPAÑOL ha accedido a una grabación de un residente de Country Club donde un adolescente se hace una glorieta entera derrapando y sale de ella, a toda velocidad, para adentrarse con su coche por una calle residencial con la velocidad limitada a 20 kilómetros por hora.

Un joven conduciendo a toda velocidad un coche de alta gama por la urbanización Country Club de Mazarrón.

Glenys Golding, presidenta de Country Club, asegura que "tenemos miedo de que se produzca un accidente de tráfico". En este residencial construido al calor de la burbuja inmobiliaria, hay 800 propietarios, de los que solo 250 suelen pasar todo el año en Mazarrón. De modo que esta ausencia de vecinos, sumada a las características de esta urbanización, situada a las afueras, con viales amplios de circulación y varias rotondas, la convierten a ojos de estos jóvenes en un circuito de carreras.

"Para la Policía Local y la Guardia Civil es difícil detenerlos porque vienen por la noche, hacen unas maniobras peligrosas, y huyen a toda velocidad", admite Golding. En Country Club cuentan con cámaras de seguridad en los accesos, pero no hay nada en los viales que la atraviesan, ni en las tres glorietas del residencial que buscan los veinteañeros para entrar, en ocasiones, dos coches a la vez y tirar del freno de mano.

"Estamos pensando en poner cámaras dentro de la urbanización porque los jóvenes van muy rápido con sus coches". De momento, los vecinos están tirando de móvil para cazar a los infractores al volante. "Cada vez que hacemos un vídeo se lo enviamos a la Policía".

2.500 euros en multas

La colaboración ciudadana ha dado sus frutos porque gracias a uno de esos vídeos, la Policía Local ha identificado la matrícula de un BMW de uno de los infractores que confunden ocio con conducción temeraria. El conductor era un adolescente y al ser interceptado con su coche en el recinto ferial insultó a los agentes, antes de ser propuesto para una retahíla de multas que sumaban 2.500 euros.

En primer lugar, según fuentes policiales, el BMW se inmovilizó en el depósito por supuesta conducción temeraria: 500 euros y pérdida de seis puntos del carné, por entrar con exceso de velocidad a una rotonda de Country Club, hacer un trompo en medio de ella y entrar a una calle tras realizar un derrape. También se le multó por carecer de seguro (1.500 euros) y por reformas no autorizadas en el coche (500 euros). 

Una vista aérea de los viales y las casas de la urbanización Country Club en Mazarrón.

Una vista aérea de los viales y las casas de la urbanización Country Club en Mazarrón.

Además, se instruyeron diligencias contra este conductor por estar en posesión de marihuana y faltas de respeto a agentes de la autoridad. Para disuadir conductas al volante como la de este joven, la Policía Local ha intensificado su presencia por las urbanizaciones y está incrementando el número de sanciones. "Desde hace dos meses, cada semana, se están poniendo una media de diez multas".

Cada vez que una patrulla da el alto a un coche pilotado por un veinteañero, no solo verifican si está detrás de alguno de los requerimientos en residenciales por conducción temeraria, sino que también analizan la legalidad de las reformas realizadas al coche, si cuenta con la ITV en vigor o si tiene contratada una póliza de seguro por días -para verificar si en ese momento está dada de alta-. La cuestión es tocar el bolsillo para hacerles entender que la velocidad no es un juego.

La Policía Local ha recibido otro vídeo tomado por un jubilado británico en una urbanización, donde aparece un conductor que tiempo atrás estuvo implicado en un accidente de tráfico en la carretera que conecta Mazarrón con Cartagena. En ese siniestro murió uno de los ocupantes del vehículo y a tenor del contenido de las imágenes parece que a este veinteañero ese incidente no le afectó a su conciencia. 

De momento, esa grabación no se ha traducido en una sanción. "El problema es que tiene que verse la matrícula para demostrar la conducción temeraria, vinculando coche y propietario", subraya una fuente policial.

El caso de Cazorla

Los vídeos son cruciales en este tipo de delitos contra la seguridad vial por la dificultad de cazar 'in situ' a los infractores: es imposible controlar todas las autovías, carreteras nacionales, viales urbanos, de polígonos y de residenciales... Es lo que ocurrió en Jaén, en febrero, cuando la Guardia Civil identificó a unos chicos que alardeaban en redes sociales de circular con exceso de velocidad, mientras invadían el sentido contrario de carreteras de los parajes de las sierras de Cazorla y del Segura.

Esta investigación puso coto a una peligrosa forma de ocio adolescente: conducir a toda velocidad, realizando maniobras de sobreviraje, por viales sinuosos y estrechos del entorno de Cazorla. A raíz de la difusión de unos vídeos, el Destacamento de Tráfico de Villacarrillo estableció servicios específicos de vigilancia con vehículos camuflados y rastrearon las redes sociales identificando a cuatro jovenes, de entre 19 y 27 años, como presuntos autores de un delito de conducción temeraria.

Una de las imágenes de botellones y carreras difundidas por la Asociación de Vecinos de Las Colinas en Roquetas de Mar.

Una de las imágenes de botellones y carreras difundidas por la Asociación de Vecinos de Las Colinas en Roquetas de Mar.

En otras ocasiones los vídeos no permiten echar el guante a los infractores, pero tienen un efecto disuasorio porque alertan a las Fuerzas de Seguridad sobre prácticas que ponen en jaque la seguridad vial. La Asociación de Vecinos de Las Colinas difundió en marzo imágenes de grupos de jóvenes que organizaban botellones en el Palacio de Congresos de Roquetas de Mar, como antesala al plato fuerte de la noche: carreras y maniobras alocadas al volante tras consumir alcohol y drogas.

En esta versión almeriense de las conducciones de Fast and Furious, sobrevoló la tragedia porque no se trataba de especialistas al volante, ni seguían un guion con todos los riesgos estudiados de cada secuencia, como ocurre en la saga protagonizada por el actor Vin Diesel. Prueba de ello es que una noche un coche acabó dentro de la Rambla de San Antonio y otros vehículos colisionaron con unas vallas y muros.

Cae la mortalidad juvenil

Estas conducciones agresivas, como forma de ocio de fin de semana, también afectan colateralmente al descanso de los vecinos, sobresaltados en plena noche, cuando un turismo de alta gama, con el escape modificado, se adentra por una urbanización quemando rueda, dando frenazos y acelerones, con petardazos incluidos. Así lo recoge un vídeo de un residencial de Mazarrón, que este diario no publica para evitar represalias a su autor porque sus imágenes permitieron multar al conductor.

"Este tipo de prácticas solo las realiza un grupo reducido de jóvenes en Mazarrón, algunos de ellos problemáticos porque tienen historial por incidentes en ciclomotor o por consumo de sustancias", remarca una fuente policial. Otra similitud a lo ocurrido en la Sierra de Cazorla o en Roquetas de Mar donde los inconscientes al volante eran un grupo muy concreto de chicos. Estos 'remakes' quinquis de Fast and Furious, por suerte, no reflejan la conducta mayoritaria de los jóvenes españoles al volante.

Un informe de la Fundación Línea Directa y el Instituto de Investigación de Vehículos Centro Zaragoza, revela que la mortalidad de los conductores de 19 a 29 años se ha reducido un 41% durante el periodo 2010-2019. De hecho, según el estudio, a pesar de que los conductores menores de 29 años sufren un 37,5% más de accidentes de tráfico que hace una década, éstos son de carácter leve.

El estudio de la Fundación Línea Directa pone el acento en que los conductores de entre 35 y 44 años son los que peor se comportan en carretera. Aunque en Mazarrón no se cumple ahora esta estadística y la Policía Local y la Guardia Civil están tratando de poner coto a un grupo que entiende como ocio la conducción temeraria y el exceso de velocidad: dos conductas tipificadas como delito en el Código Penal.

En ambos casos, los autores se pueden enfrentar a multas de 12 a 24 meses y a verse privados del derecho a conducir vehículos a motor de seis a diez años. El Código Penal también prevé penas de cárcel de dos a cinco años. Aunque la peor condena es perder la vida haciendo el cafre al volante.