Miriam Vallejo, asesinada en Meco (Madrid) un año atrás.

Miriam Vallejo, asesinada en Meco (Madrid) un año atrás.

Reportajes

Miriam Vallejo estaba viva cuando la encontraron en Meco: un año del crimen no resuelto más misterioso

Sergio Sáez, principal sospechoso, vive tranquilamente en Azuqueca de Henares en libertad provisional sin fianza. 

David Palomo Diego Rodríguez Veiga

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Un año es tiempo suficiente para casi cualquier cosa: cambiar de trabajo, de pareja, de ciudad… Se puede hacer de todo, incluso varias veces. Sin embargo, en ese mismo periodo de tiempo, el crimen de Miriam Vallejo sigue sin arrojar luz sobre su posible resolución. Cada nuevo dato hecho público ofrece dudas. El último, que la joven estaba viva cuando el principal testigo la encontró, según se reconoció en sede judicial y como ha podido saber EL ESPAÑOL. Esto pondría en cuestión, de nuevo, lo más importante: la autoría del asesinato por parte de Sergio Sáez, novio de su compañera de piso.

Este el último detalle, hasta ahora en la sombra, da pie a dos posibles lecturas. La primera, que el autor del crimen, tras asestarle entre 24 y 90 puñaladas, huyó rápidamente sin ser consciente de que la joven seguía viva. Y la segunda, que ese asesino iba a por otra persona –posiblemente, Celia, la compañera de piso de Miriam– y que al quitarle la bufanda –encontrada a cinco metros del cuerpo–, se dio cuenta de que no era la persona que buscaba y se dispuso a salir lo antes posible de la escena del crimen.

¿Pudo haber un error en la identificación del presunto asesino? En efecto, pudo; pero la hipótesis es tan rocambolesca como todo lo ocurrido durante este último año. Todo apunta a que el presunto asesino, Sergio Sáez, en libertad provisional sin fianza desde el pasado diciembre, es el que cometió el crimen. De hecho, aunque vive en casa de sus padres en Azuqueca de Henares (Guadalajara), sigue imputado con la obligación de presentarse cada lunes en el juzgado y con el pasaporte retenido con la prohibición de salir del país.

Miriam Vallejo, de 25 años, fue asesinada el pasado 16 de enero.

Miriam Vallejo, de 25 años, fue asesinada el pasado 16 de enero. EL ESPAÑOL

Pero, más allá de eso, el crimen sigue (y seguirá) siendo un misterio. Al menos, hasta que se levante el secreto de sumario, previsto para este 17 de enero –pero postergado, posiblemente, hasta el próximo mes de febrero, según apuntan a EL ESPAÑOL. Mientras tanto, las incógnitas, dudas y sospechas se mantienen.

Dudas

El único hecho probado es el de la joven de 25 años el pasado 16 de enero de 2019. Ese día, Miriam Vallejo salió de su casa para pasear a sus perros y los de Celia, su compañera de piso, en Villanueva de la Torre (Guadalajara). Fue con ellos hasta Meco (Madrid) y, en un descampado, entre las 20:40 y las 20:50, recibió entre 24 y 90 puñaladas. Sus perros no se inmutaron. ¿Conocían, por tanto, al asesino? Posiblemente, sí. Por eso, desde el primer momento, Sergio Sáez entró en las quinielas de sospechosos.

Sergio Sáez, sin embargo, tuvo coartada desde el principio por estar, teóricamente, jugando a la PlayStation en internet cuando se produjo el crimen. ¿De verdad? Al parecer, no del todo, según ha arrojado la investigación posteriormente. Durante los 10 minutos en los que se produjo el asesinato, la videoconsola permaneció sin actividad.

Su otra compañera de piso, Celia, también fue investigada, pero se descartó que fuera la asesina: estaba en el gimnasio cuando se produjo el crimen. ¿Quién fue, entonces? La Guardia Civil apuntó, en un primer momento, a alguno de los 200 contactos de Tinder y Badoo con los que había hablado Miriam Vallejo. Sin embargo, pasado el tiempo, los descartó.

Miriam Vallejo, la joven asesinada en Meco el pasado 16 de enero.

Miriam Vallejo, la joven asesinada en Meco el pasado 16 de enero. E.E.

Nueve meses después, la Guardia Civil detuvo a Sergio Sáez. ¿Los motivos? Él no estaba jugando, como dijo, a la videoconsola, cuando se produjo el crimen y tenía, presuntamente, sus rifirrafes con su compañera de piso. De hecho, Miriam Vallejo, días antes, lo había visto liándose con otra chica. Es decir, lo ‘pilló’ poniéndole los cuernos a su compañera Celia.

A partir de ahí queda por confirmar algo fundamental: dónde está el arma (o armas) del crimen. La Guardia Civil, al detener a Sergio Sáez, requisó un machete que tenía en su casa de Azuqueca de Henares (Guadalajara), donde vivía tras abandonar la casa y dejarlo con Celia. El resultado, sin embargo, dio negativo. También queda por confirmar, a su vez, que el ADN perteneciente a Sergio que encontraron en Miriam no esté ahí, simplemente, porque eran compañeros de piso. O que él no fuera con otra persona, pues el testigo aseguró que escuchó: “¡Soltadme!”.

Todas estas razones, a las que se unen la libertad provisional sin fianza del principal sospechoso, permiten adivinar un camino largo a un caso que, desde el primer día, bebe del misterio y los interrogantes. Y así sigue.